José Alberto Sáez de Haro

Comentario personal a una lectura de “SALVACIÓN” de Miguel Sánchez Robles, Ediciones Gollarín, 2017

Voy a comentar mis impresiones sobre “Salvación”, (Ed. Gollarín), de Miguel Sánchez Robles (Caravaca de la Cruz, 1957).
Me habían dicho lo buen poeta que es este autor caravaqueño, pero lo he leído en una obra escrita en prosa, en la que yo diría que rompe los moldes de los encasillamientos en las diferentes formas de la expresión escrita en que se pueden enmarcar las obras literarias; a mí, que soy profano en la materia, lo que me atrae de lo que estoy leyendo es que me interese y, a ser posible, que me emocione, estimule mis sentimientos y que me embargue con su belleza, ¿y qué es para mí esto?, que cuando me sumerja en lo que estoy leyendo me sienta como flotando en el espacio, aislado del exterior y en plena comunión con la obra que tenga en mis manos, algo así, también se puede producir con otras formas de expresión artística en la que la belleza provenga de la mano del Hombre o de la Naturaleza.


“Salvación”, utilizando la metáfora de “el camino”, en este caso de Roncesvalles a Caravaca de la Cruz, y a través de un monólogo del protagonista-autor, en el que no hay más interlocutora que su madre fallecida -y por eso silenciosa- es todo un devanar de pensamientos, sentimientos, emociones y a veces descripciones de los lugares del camino –en los que siempre está solo-, que si alguien que lo lea acostumbra a subrayar lo que le interese, no dejaría, posiblemente, ni un renglón de lo escrito sin marcar, ¡tales son en mi apreciación las frases de esta obra!, estas frases podrían ser entendidas como versos en un poema sin rima, medida o ritmo, pero con una profundidad, contenido, sabiduría, sentimiento, emoción y belleza que sólo un buen escritor es capaz de conseguir.
Me siento muy satisfecho de haber podido leer a Miguel Sánchez Robles, con cuya obra espero seguir disfrutando, y flotando en el espacio…