Francisco Fernández García
Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz

Como conclusión del artículo publicado hace 3 semanas, repasaremos la historia del segundo cine de verano, cronológicamente y también en importancia, que ha habido en nuestra ciudad. Mi evocación de «Las Delicias», que es al que me refiero, es necesariamente distinta a la del Cinema Imperial, puesto que yo no llegué a conocerlo, aunque siempre supe de su existencia debido a los ejemplares publicitarios de sus programas que guardo celosamente desde la infancia. Preguntando en aquella época por él, supe que era una terraza de verano, utilizada para proyecciones cinematográficas y también para actuaciones y bailes, que también tenía piscina y que estaba situado al principio del Camino del Huerto, donde ahora se encuentra el I.E.S. Ginés Pérez Chirinos.


En mi mente infantil, el conjunto se me antojaba de lo más sofisticado, formándome un concepto tal vez un tanto idealizado, distinto a como al parecer era en realidad. En cualquier caso, «Las Delicias» cumplió sobradamente su objetivo, convirtiéndose en una opción muy recomendable para las tardes y noches estivales, haciendo mas llevaderos los veranos en la población.
Para conocer sus inicios tenemos que retroceder a la década de 1940 del pasado siglo, momento en que también se inauguró el Cinema Imperial, aunque «Las Delicias» es algún año posterior. En aquella época, la vida durante los veranos era bastante distinta a la actual. Las gentes viajaban menos y no se habían generalizado las vacaciones, en plena posguerra, eso era algo inalcanzable para la mayoría de la población, que bastante tenía con poder satisfacer las necesidades mínimas; las diversiones, espectáculos, etc. eran limitados y escasos y la mayor parte de los locales inadecuados, quedando limitadas las expectativas a los paseos por la zona de la Glorieta y del Camino del Huerto «para tomar el fresco» y poco más. En ese panorama desolador, no es de extrañar que los cines de verano se convirtieran en los centros de la vida social durante el estío, mucho más en el caso de «Las Delicias», puesto que su oferta recreativa era bastante mayor, puesto que incluía cine, actuaciones, verbenas, bailes, etc.
El artífice y promotor de «Las Delicias» fue Benito Martínez-Carrasco, que tuvo la visionaria idea de construir una piscina para uso público, con las mayores comodidades posibles y adaptada al gusto moderno de la época. Bueno, lo de moderno es «un decir» y se refiere exclusivamente a lo material, puesto que en las normas de uso imperaban los conceptos ultraconservadores y mojigatos prohibiéndose durante varios años el uso conjunto de hombres y mujeres, por lo que se asignaba a cada sexo horarios diferentes, pero de eso no era responsable el propietario sino el rancio sentido moral impuesto por las autoridades.
El éxito que tuvo fue total, haciendo casi realidad el eslogan con que se publicitaba «Piscina Las Delicias: La playa de Caravaca», empezando a conocerse popularmente como «las piscinas» (aunque, solamente había una) y a su propietario como Benito «el de las piscinas». Poco a poco se fueron añadiendo mas ofertas: baños calientes, bar, orquestina, actuaciones y finalmente cine. Para la explotación cinematográfica formó primeramente sociedad con Dolores Michelena, propietaria y gerente del Cine Michelena en la Gran Vía y posteriormente con los hermanos Rafael y Pedro Antonio Orrico, que tenían arrendados el Gran Teatro Cinema y el Teatro Thuillier y eran propietarios del Cinema Imperial. La rivalidad entre las distintas empresas para hacerse con el control total de la exhibición determinó su cierre definitivo a finales de la década de 1950, tan solo una década después de su apertura. Su historia fue corta, pero intensa, dejando grabado su recuerdo en la memoria de varias generaciones de caravaqueños.
En cuanto a la programación cinematográfica, poco hay que añadir, puesto que seguía las mismas directrices que el resto de las empresas del sector. La nota diferencial que cimentó las bases de su éxito y singularidad fueron las actuaciones musicales que tenían lugar en él. Los bailes comenzaban a las 7’30 de la tarde y las sesiones de cine a las 10 o 10’30, según el caso. Las actuaciones musicales fueron de lo mas variadas, puesto que además de las intervenciones de afamados vocalistas, habían concursos, verbenas y los habituales bailes, a cargo generalmente de conjuntos locales, entre los que merecen citarse las Orquesta Dovane, formada entre otros por los hermanos Nevado, la Orquesta Bolero y la Orquesta Tropical. Algunos años, la climatología obligaba a finalizar la temporada de cine antes de lo previsto, manteniéndose los bailes en su horario habitual de las 7’30 mientras el tiempo lo permitía, llegando a veces hasta la feria.
A mediados de los años 50 Benito Martínez-Carrasco, propietario del complejo recreativo, decidió emigrar a Brasil, procediendo a la venta del mismo. Los nuevos propietarios lo explotaron durante algún tiempo, optando finalmente por venderlo al Ayuntamiento en 1956 por un importe de «doscientas cincuenta mil pesetas las cuales serán abonadas por este Ayuntamiento en tres plazos iguales de ochenta y tres mil trescientas treinta y tres petas con treinta y tres céntimos». En el Libro de Actas Municipales correspondiente a ese año figura la adquisición, incluyendo una detallada descripción del mismo, lo que nos permite conocer perfectamente como era y su distribución: «Un parque de recreo, conocido con el nombre de «Las Delicias», en el sitio de la Heredad y bajo la hila de riego de este nombre, hoy en el paseo nombrado del Conde de Jordana, sin numero de policía, en la huerta y término de esta población de Caravaca, tiene una extensión superficial de tres mil ciento setenta y nueve metros con un decímetro cuadrado, compuesto de lo siguiente: entrando por el expresado paseo a mano izquierda taquilla y una nave cubierta de una sola planta; entrando a la derecha otra taquilla y una nave cubierta, cuya parte superior esta destinada a la terraza y la planta baja a bar; en el ángulo formado por el límite Norte y Oeste de dicho parque, hay una escalera de mármol que da acceso a la expresada terraza y una habitación destinada a cocina económica con termo sifón que suministra agua caliente a los baños públicos individuales; a continuación y siguiendo todo el rumbo oeste del parque, existe otra nave cuya parte superior está destinada a terraza y sobre ella una cabina para el proyector de cine, y la parte inferior o ba¬jo está dividida en diferentes departamentos destinados: unos a baños públicos individuales, a los que sigue una habitación destinada a despacho, a continuación de esta, varios cuartos individuales que sirven de vestuarios y aseos de los bañistas y por fin otras habitaciones destinadas a duchas y retretes; en el interior del parque que venimos reseñando existe lo siguiente: una pista de baile y cine al aire libre que tiene como fondo, ya en el rumbo este del parque un escenario para la pantalla del cine, una piscina destinada al ejercicio de la natación; a nivel superior de la anterior pista y separada de ella por una tapia, comunicándose ambas a través de una ancha escalera; alrededor de la piscina de natación, existen tres trampolines y solarium, y entre dicha piscina y el rumbo este del parque existe un paseo; todo ello cercado de tapias y linda: por su frente, o sea el rumbo Norte con el expresado paseo del Conde de Jordana, intermediando la acequia mayor nombrada del río, teniendo su entrada por este rumbo y a través de un puente existen¬te sobre la expresada acequia».
El Ayuntamiento explotó durante varios años la piscina, convertida de este modo en municipal, hasta 1965 en que hizo cesión del terreno para la construcción de una Escuela de Formación Profesional, manteniéndose el uso público de las piscina durante varios años después de la edificación y puesta en funcionamiento del referido centro de estudios.