PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

En nuestro espacio de obituarios no damos cabida, únicamente, a la vida humana, sino a todo lo que concierne a las vibraciones musicales, porque también “ha fallecido” la revista musical británica “New Musical Express”, conocida, igualmente, como “NME”, cuyas linotipias han dejado de gemir, incluso toda su moderna maquinaria de rotativas y demás elementos tecnológicos. Este medio de comunicación creó y concedió premios a artistas de enorme relieve mundial y su cotización iba al alza mientras sus ejemplares se vendían con copiosidad y sus contendidos eran demandados por los curiosos lectores del mundillo musical. Pero de sus más 300.000 ejemplares que solía vender, en la década de los años ’60, ha pasado, en los últimos meses, a costarle lograr ventas por 15.000 raquíticas unidades, a pesar de haber nombrado, entre otras muchas distinciones, a “Oasis” como mejor banda británica.

Balanza de opinión.- El predicamento de las revistas especializadas generaba opinión, criterio y declinaba la balanza hacia uno u otro lado, porque los lectores eran fieles seguidores y las opiniones de sus expertos colaboradores se respetaban, valoraban y se tenían en cuenta en la más alta dimensión, hasta llegar, incluso, a decidir qué es lo que triunfaba, qué se retiraba del mercado y a quiénes se les sometía al más profundo ostracismo. Y no ha sido un día ni dos, sino 66 años los que ha disfrutado de vida esta prestigiosa publicación, hoy convertida en añoranza y recuerdo como consecuencia de sus escasas ventas que no le otorgaban sustento económico para seguir adelante.

La dura competencia del mundo electrónico.- Una verdadera pena como está ocurriendo con numerosos medios de comunicación impresa y de otras modalidades por la saturación informativa de la que, hoy por hoy, disfrutamos. No obstante, la revista deja de publicarse en papel, porque las ediciones “on line” se lo han puesto muy difícil, como son las plataformas de la talla y categoría de “iTunes”, “Spotify” y toda la panoplia de alternativas existentes de semejante naturaleza.

Formato gratuíto.- Ya en 2015, las mermadas ventas de “New Musical Express”, le convirtieron en publicación gratuíta, pero su gestión ha demostrado que tampoco esa opción le permitía mantenerse en los quioscos, porque también los lectores se han acomodado a lo digital y están optando por abandonar el papel impreso, algo impensable hace unos años, pero es una incuestionable realidad de nuestro tiempo. Generó muchas listas de discos importantes que fueron secundadas hasta en los propios Estados Unidos, grandes portadas de auténticos divos de la música y un prestigio que le catapultó al más respetado panorama de la comunicación musical. Nos viene a la memoria nuestro siempre recordado “El Gran Musical”, al que tantos años estuvimos suscritos, o la actual “Rolling Stone”, una cabecera abanderada de la información musical de nuestros días, de cuyos contenidos también somos fieles seguidores. Siempre será recordada “New Musical Express”, que muere, sí, pero que queda en los corazones de los aficionados.

El imperio discográfico de Russ Solomon.- Fundador de la cadena de tiendas de discos “Tower Records”, Russ Solomon (22-09-1925, Sacramento-California-EE.UU./04-03-2018, en el mismo lugar de nacimiento) se convirtió en un magnate del mundo musical que se codeó con lo más grande del arte del pentagrama a nivel mundial y cobró un prestigio impresionante por sus bien diseñadas tiendas y su atractiva oferta y gran escaparate mundial, pero ha dejado de existir con 92 años. Este hombre, cuya cadena de oferta discográfica llegó a arrasar en Estados Unidos, con su imperio de mostradores y empleados dedicados al vinilo de entonces y la actualización de formatos posteriores, tenía localizada su sede en California, un monstruo de la comercialización discográfica, que tampoco fue ajeno al tsunami de internet, así como a la estrepitosa caída de las ventas del sector que acabó con un negocio boyante, transformado en ruina en muy poquito espacio de tiempo, algo impredecible después de tanto éxito y riqueza.

Elton John, cliente distinguido.- Este comercializador de discos falleció en su casa de Sacramento, al parecer por un ataque cardiaco sufrido mientras disfruta de la ceremonia de los “Óscar”, según informó su hijo Michael. Su trayectoria ha sido muy favorablemente valorada por todos los observadores, competidores, amigos y personas cercanas al fallecido, quien siempre soñó con generar acogedores espacios para los amantes de la música. Y lo consiguió holgadamente, quizás sin esperarse nunca el cambio de rumbo y de fortuna del sector. Tanto es así que instaló sucursales en puntos estratégicos de Estados Unidos, como lo son el “Sunset Boulevard”, de Hollywood, y “East Village”, de Nueva York. Elton John no ha escatimado elogios para el empresario discográfico, recordando sus visitas, cada martes, por la mañana, a la tienda de Hollywood, donde conversaba con sus empleados sobre música mientras elegía auténticos vagones de discos de vinilo. La vida de Solomon tiene muchas anécdotas y curiosidades, pero nuestro espacio se acaba aquí. Descanse en paz.

Juancho Torres, un genio de la “big band”.- Con 74 años, también ha fallecido Juan Francisco Torres Correa (05-01-1944, Sincelejo-Sabanas-Sucre-Colombia/05-03-2018, Bogotá-Colombia), artísticamente conocido como Juancho Torres, un genial músico de “big band”, también llamado “El Guardián del Porro”. La amplitud de su banda y sus numerosas producciones discográficas ofrecen clara muestra de su afición y maestría. Guiado por Lucho Bermúdez y Pacho Galán e inspirado por Duke Ellington, aprendió a situarse delante de sus músicos y a hacer mágica la manera de marcarles el ritmo con la acompasada forma que se le contagió de sus citados maestros. Amigo del jazz y de los grandes y más respetados géneros, supo hacerse hueco entre los importantes y ser respetado entre las brillantes formaciones presididas por el formato “big band”. Estudió en los mejores conservatorios del mundo y su espectáculo gozó de enorme predicamento, pues no en vano actuó, de forma exclusiva, para grandes personajes de la vida pública estadounidense, con el protagonismo de sus adoradas secciones de viento y percusión. Otro genio para el que, esta semana, tampoco disponemos de más espacio, lamentablemente. Dios le tenga en su gloria.