Ana María VACAS

FOTOS: MADAME LUMIÈRE

Nunca y digo nunca había llorado como espectadora de una obra de teatro., hasta la noche  del 23 de Marzo en el estreno de Cicatrices. No  es fácil arrancar desde dentro y meterte en cada persona haciéndola brotar de rabia, de complicidad con la temática  presentada  y a la vez de sentido y respeto por el trabajo bien hecho en un escenario.

La valentía de la actriz Lola Salcedo no tiene límites establecidos, viaja libre en al amplio sentido de la palabra. Ya no es su maestría para la ejecución, es su dominio de su cuerpo, de sus palabras y gestos para hacerte protagonista  sintiéndote su cómplice de pensamiento y obra. No ha sido por ese ambiente intimista de un público limitado,  ni por ser mujer, ni por creer en esa existencia diferencial que ha marcado a muchas generaciones y  que sin embargo a veces hasta niegan su evidencia, es  porque su actuación es pura verdad escénica, y la verdad engancha en cualquiera de las disciplinas artísticas; es lo que diferencia del  resto, la representación pura, llena de sentido, de narrativa contada desde  la emoción en  un monólogo sólo acompañado de distintas composiciones musicales acertadas, y una iluminación maestra que te hacen intuir el momento,  No sé de qué manera nace la dramaturgia  en la mente  de  Antonio L.  Pedraza, el montaje,  la dirección, pero entre todo hay una brillantez que te desgarra por dentro y sales como si hubieras vivido la experiencia in situ. Había tal coherencia en todas y cada una de las partes intervinientes que la obra en su completo que consiguen transmitir con tal intensidad que más de un espectador salía con el alma rota, e incluso seguro que  le ha costado recomponerse en el tiempo. Casi aturdida de tanta emoción, de tal ejemplo de valentía y madurez, reconozco mi alegría de poder hablar con conocimiento de causa de cada uno de los estrenos  de Lola por estar presente. Creo sin ninguna duda que te has ganado el derecho de estar presente en el mejor escenario, que hoy ha sido el del Teatro Emilio Thuillier y corroboro el reconocimiento de  todo el público presente, la genialidad no se estudia nace de las cicatrices del alma.