José Antonio Melgares Guerrero

                  Cronista Oficial de Caravaca y de la región de Murcia

Aunque lo esencial de las Fiestas de la Cruz no ha variado sustancialmente desde al menos el S. XV, con sólo cambios horarios y el aumento paulatino del período festivo, primero prolongándose del 3 al 4, y más tarde del 4 al 5, tal como hoy ocurre; sí que ha cambiado la “guarnición” de los actos que las arropan.

programa de fiestas de 1922

Hace cien años, por ejemplo, el periódico local “CARAVACA”, que se editó quincenalmente a partir de diciembre de 1921, con carácter esencialmente literario (según el historiador Diego Marín Ruiz de Assin), convocó, no sabemos si con resultado exitoso, un certamen literario, de carácter regional, cuyas bases se publicaron a mediados de abril de aquel año en el citado periódico, y también en la prensa regional (concretamente en El Liberal” de Murcia, el 16 del mes citado).

La organización del certamen corrió a cargo de la redacción del periódico, otorgándose nueve premios, sin dotación económica alguna, siendo los mismos “objetos de arte” sin cuantificar su valor y que en las bases no se concretaban.

Se podía optar a nueve apartados (como digo). 1.- Canto a Caravaca (poesía con libertad de metro que no excediera de 150 versos). 2.-Himno a la Santísima Cruz, que tampoco excediera de 150 versos. 3.- Tríptico de sonetos inspirados en asuntos patrióticos. 4.- Canto a España. 5.- Canto a la mujer caravaqueña. 6.- Poesía festiva. 7.-Leyenda sobre la Historia de Caravaca. 8.-Cuento (que no exceda de 10 cuartillas), y 9.-Medios conducentes al mejoramiento moral y material de la industria alpargatera de esta ciudad.

Las bases a las que deberían ajustarse los participantes fueron las siguientes:  1.- El certamen tendrá (como se ha dicho) cobertura regional. 2.- Los trabajos presentados sería originales e inéditos. 3.- Habría accesits para los nueve premios. 4.- Los originales deberían presentarse al secretario del certamen D. José Díaz de Zerio, en sobre cerrado con un lema, y otro sobre con el mismo lema que contenga el nombre y señas del autor. 5.- El plazo de admisión de los textos concluiría el 29 de abril. 6.- Sólo se leerían (públicamente, durante el acto de la entrega de premios), los trabajos que estimara oportuno la comisión organizadora. 7.- Los textos deberían presentarse escritos a máquina. 8.- Todos los trabajos quedarían a disposición de la comisión, para su publicación en el periódico. 9.- El resultado se comunicaría a los interesados oportunamente. La entrega de premios se celebraría en el teatro Thuillier, el día 6 de mayo, a las 9,30 de la noche. Firmaba la convocatoria el presidente A. Sánchez y el secretario ya mencionado José Díaz de Zerio.

Periódico local CARAVACA

Lo poco atractivo en los premios ofrecidos por la comisión organizadora debió motivar poco, o nada, a los escritores locales y de la Región, pues carecemos de información sobre el resultado del certamen, lo que hace pensar en la poca o nula participación, y hasta en la supresión de la entrega de premios, acto que de llevarse a cabo se debió parecer mucho a los Juegos Florales tan de moda entonces en España.

El periódico “CARAVACA” comenzó a editarse, en la fecha indicada, con sede en el número 18 de la calle de “Los Ciruelos”, bajo la dirección de Antonio Sánchez González, y no debió tener larga trayectoria editorial pues muy pronto se urgía a los suscriptores a abonar la suscripción, en metálico, de lo que deducimos una economía poco saneada que debió dar al traste pronto con el proyecto editorial en que colaboraban escritores locales de la época como el cronista y poeta Manuel Guerrero Torres, y los también poetas Adolfo Martínez Sánchez, Antonio Sánchez González, José García Correa y el farmacéutico Luís Sánchez Caparrós.

La idea del certamen literario como plataforma cultural de las Fiestas de la Cruz de 1922 (ahora hace un siglo), posiblemente no pudo competir con los ya entonces tradicionales Juegos Florales, que se vinieron celebrando en la ciudad (con el paréntesis de la República y la guerra civil), hasta pasado el ecuador del S. XX.