Francisco Fernández García/ Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz

Hace una década publicamos un libro recogiendo los pregones y carteles de nuestras fiestas patronales; si bien en lo referente a los pregones la relación era correcta y completa no sucedió lo mismo con los carteles, ya que nos encontramos con serias dificultades para localizar ejemplares anteriores a 1963, que era el más antiguo conservado por la Comisión de Festejos, por lo que iniciamos en ese año la relación pensando tal vez que ese fuera ese el primero en que se realizaran. Tampoco encontramos ejemplares correspondientes a 1964, por lo que la relación continuada a se inicia a partir de 1965. No obstante, sucesivas informaciones, demostraron que la hipótesis no era cierta y el que el año de inicio de publicación del cartel anunciador de las Fiestas de la Cruz de Caravaca fue 1959, año en que como es sabido se renovaron las fiestas de moros y cristianos, formando parte del relanzamiento que se pretendía dar a las mismas y que tuvo un gran éxito desde su puesta en marcha.

1964

1964

Pero antes de esta etapa, hubo otra en que también existió esta práctica. La única noticia al respecto la encontramos publicada en el diario murciano La Verdad el 9 de abril de 1926, en una reseña acerca de los preparativos de las fiestas, donde se informa del lugar de impresión así como de la colocación de los mismos en las calles de la ciudad: “Han sido fijados en los sitios más visibles de la población, magníficos carteles anunciadores de las fiestas, confeccionados en Valencia para este año”. De su contenido podemos deducir que esto no constituía ninguna novedad alguna y que ya se realizaba con anterioridad; sin embargo no se conoce ningún ejemplar de estos años, por lo que desconocemos su diseño y autoría. Lo que sí se han conservado son los programas de fiestas, pero resulta que el correspondiente a este año está ilustrado con la célebre foto de la Stma. y Vera Cruz realizada por Martínez, coloreada, recortada y acompañada de dos ángeles, lo que nos hace suponer que no fue esta la imagen utilizada en el cartel, sobre todo teniendo en cuenta que los programas se imprimieron en Calasparra, en la imprenta Herraiz, y los carteles en Valencia.

Los únicos elementos conservados de esta época son los programas de fiestas, varios de ellos ilustrados por el pintor caravaqueño José de Sola Álvarez, concretamente los correspondientes a los años 1927, 1928, 1929 y 1932, de influencia modernista, algunas de cuyas composiciones pudieron ser también utilizadas para la realización de los carteles de fiestas de sus respectivos años. Este pintor es bastante desconocido, aunque hay una de sus obras que todos los caravaqueños hemos visto en infinidad de ocasiones sin reparar nunca en su autoría, me refiero a la copia del cuadro original de Luis Rosales “El testamento de Isabel la Católica”, adquirido por el Ayuntamiento de Caravaca en 1928 para su colocación en el que salón de plenos, donde todavía se halla. Sus cualidades artísticas hicieron presagiar una brillante carrera: “Los conocedores del arte pictórico hacen verdaderos elogios del cuadro; y presentan al señor Sola comouna gloria futura de Caravaca”, por lo que el Ayuntamiento le concedió una subvención para que perfeccionase sus estudios de pintura; sin embargo en noviembre 1930 le fue retirada ya que había comenzado a trabajar como empleado de la Compañía Telefónica y no justificaba su asistencia a la Academia. Tras este suceso solo conozco su ilustración para el programa de las fiestas de 1932, que se celebraron de manera extraordinaria al conmemorarse el 700 aniversario de la aparición de la Cruz.

La segunda etapa cartelista comenzó en 1959, dándose la curiosa circunstancia de que a pesar ser el año de la renovación de las fiestas de moros y cristianos, el motivo elegido para el cartel fue un Caballo del Vino acompañado de dos caballistas surgiendo rasgando el papel. De este no he encontrado ningún original, tan solo la copia en blanco y negro que se comercializó como postal, en donde no se indica la autoría, ni nos permite conocer los colores utilizados en su diseño. Lo mismo sucede con los tres siguientes (1960, 1961 y 1962), conociendo exclusivamente su existencia por las reproducciones publicadas en los suplementos especiales de fiestas del diario murciano “Línea”. Estas impresiones son de tan escasa calidad que el entramado de la imagen no permite su reproducción.

El de 1960 muestra sobre fondo oscuro el castillo superpuesto a una silueta de la Cruz; el del año siguiente está diseñado a modo de escudo heráldico con representaciones de las insignias de Castilla y León y la media luna musulmana, sobreponiéndose a todo una imagen velada de la silueta de la Cruz, aunque no se aprecia firma alguna el estilo recuerda el de Pedro López Guerrero “Perico el alto”, autor de varios carteles en esa época con que este guarda mucha relación; por último el de 1962 representa el momento final del parlamento con el inicio de la lucha entre el rey cristiano y el sultán moro, que también podría ser de López Guerrero.

El de 1963 si fue correctamente publicado, con la silueta del castillo sobre un cielo de amanecer amarillo rasgado por colgaduras con las insignias de los bandos moro y cristiano y la silueta partida de la Cruz, de este mismo autor. El último que desconocíamos era el de 1964, que yo recordaba y que se ve fugazmente en las imágenes de uno de los nodos de las fiestas, pero del que hace unos meses conseguí unos originales, en plural, porque de él se hicieron dos tiradas distintas, la de tamaño habitual y una más reducida para ser colocada en los escaparates de los comercios, siendo este el único caso que conozco. En el aparece la figura de un jinete moro tocando un instrumento de viento montado sobre un caballo con la Cruz situada en diagonal detrás sobre un fondo verde con representaciones de fuegos artificiales. Está firmado por Andreu y se imprimió en la Litografía Platival de Alicante.

El de 1965 se debió a Juan de Dios Morenilla, polifacético artista caravaqueño, que fue el encargado de realizarlo en seis ocasiones, incluida la citada, y que juntamente al citado Pedro López Guerrero “Perico el alto”, son lo que en mayor número de ocasiones han sido los artífices de los carteles anunciadores de nuestras fiestas.

1959

1959