MIGUEL HERNÁNDEZ VALVERDE

El otro día, hablando con un hombre mayor, sobre por qué Caravaca nunca se ha distinguido por ser una ciudad reivindicativa, me dijo en tonLas Fuentes del Marquéso sarcástico: ‘Que te puedes esperar de una ciudad, en la que el Cristo se fue a Moratalla, la Virgen a Calasparra y el Niño a Mula, y dejaron a la Cruz sola’.

Al margen de la originalidad de la ocurrencia, que puede gustar más o menos, pero hay que reconocerle que tiene su cierta gracia, siempre y cuando se entienda así, y no en sentido peyorativo, ni buscarle otro significado mas allá de la ironía, y si alguien lo hace estará entrando al juego de quien se inventó esta ‘teoría’,  lo que es cierto es que el hombre puede que llevara algo de razón en su transfondo, me refiero a que Caravaca de la Cruz se ha caracterizado pocas veces por tener en su ADN un gen reivindicativo,  y la protesta nunca ha sido una de sus válvulas de escape, salvo contadas excepciones.

Como ejemplo pudiera valer la huelga general del pasado día 24 de octubre de la comunidad educativa, donde el seguimiento en la localidad fue muy inferior por ejemplo que la ciudad de Moratalla, donde ningún alumno asistió a clase y que su marcha fue reconocida en la Región como un acto importante y que tuvo un seguimiento masivo en las redes sociales.

Pero quizás llevado más por la ilusión que la realidad, pues carezco de argumentos para sustentarlo,  estoy convencido de que Caravaca es mucho más que una ciudad que aparte de adorar y venerar a  su Cruz, y que sería capaz de movilizarse más allá de la lógica por su ‘lignum crucis’, tarde o temprano se dará cuenta de que sólo desde la unión y la reivindicación del peso social y político que debería tener, se conseguirán cosas.

Dice nuestro refranero castellano, que ‘quien no llora no mama’, y eso no significa que la ciudad tenga una actitud pedigüeña frente a la capital, pero la realidad es que no tiene el peso específico que se merece, y por eso, cuando de reparto se habla, siempre está en los últimos vagones del tren.

El día que la Comarca funcione como tal, que las sinergias de las ciudades que componen el Noroeste confluyan, y que el objetivo general se imponga a proyectos localistas, se habrá dado un paso fundamental para decir en voz alta que Caravaca es mucho más que una Cruz.

PD.: Si hace unos días ensalzaba públicamente la propuesta de darle más vida a La Corredera, no se entiende por qué unas semanas después, se decide cortar una calle a la circulación de automóviles varios días, a escasos diez metros de La Corredera. ¿No sería más lógico y normal, que la venta de flores con motivo de la celebración del día de todos los santos, se realizara en plena Glorieta, y no cortando una calle?, ¿El enclave no sería mucho mas bonito y práctico?. Sigo sin entender por qué pudiendo hacer las cosas bien, algunos se empeñan en hacerla difíciles y mal.