Pedro Antonio Hurtado García

Antes de nada, digamos que resulta extremadamente complicado el complacer a todos los lectores con nuestra selección musical, razón por la que, a veces, nos olvidamos de la calidad, los triunfos consolidados, los volúmenes de ventas y demás parámetros de éxito, atendiendo, así, a factores de popularidad, con el fin, repetimos, de poder complacer a todos. Es cierto que será con unas cosas más que con otras, pero es la única manera de poder abarcar un espectro más amplio a base de variedad, estilos, diferentes géneros, artistas de distinta proyección, pero, en definitiva, eso sí, todos los protagonistas con un considerable respeto en el mercado y un indiscutible reconocimiento.

Roy Etzel.- Dicho esto, comenzamos, esta semana, dedicando una atención especial a aquella gloriosa música de los años ’60, cuyo principal aval es permanecer vigente como el primer día. Y lo hacemos de la mano de Nada, aquella italiana que llevó la canción que proponemos al “Festival de San Remo”, en 1969, bajo el título de “Ma che freddo fa” (“Hace frío ya”), canción que, luego, sería versionada, con muy buen tino, por el uruguayo grupo musical “Los Iracundos”. Gloriosa, por otro lado, la versión de “The sound of silence” (“El sonido del silencio”), de Simon & Garfunkel, interpretada por el grupo andino “Wayra Japan”. Ahora que acaba de fallecer el gran pilar del flamenco, “El Príncipe Gitano”, atrevido como pocos artistas, rindámosle homenaje con su versión de “Delilah”, de Tom Jones, porque hay que ser arriesgado para interpretar una canción así, propia de una voz como la de “El Tigre de Gales”, aunque bien es cierto que “El Príncipe Gitano” tampoco andaba falto de facultades en su garganta. Un monumento a la música instrumental es el que hace, con su inseparable trompeta, el inolvidable Roy Etzel, al ofrecernos su imperecedero “Il silenzio” (“El silencio”). Y en línea más divertida y bailable, nos acordamos de “Christie”, la banda británica que nos trajo varios éxitos, como “Iron horse” (“Caballo de hierro”).

Paul Carrack.- El merengue y la salsa tienen uno de sus más valorados exponentes en la formación denominada “El Gran Combo de Puerto Rico”, cuya canción más emblemática, rítmica, alegre y de las que levantan los pies del suelo, es la titulada “No hay cama p’a tanta gente”, cuya historia es la más singular de las narradas en una canción referida a la diversión intensa. En esa misma línea, les invitamos a escuchar a la “Sonora Santa Fe” y, de su disco titulado “Colombia, tierra querida”, elijan “Que nadie sepa mi sufrir”, una canción multiversionada que compusieron, en 1936, los argentinos Ángel Cabral y Enrique Dizeo. Y nos venimos a Murcia con una banda más banda que ninguna otra, ya que sus componentes rondan las cuatro decenas: “Los Parrandboleros”, introducidos en muchos ritmos caribeños, razón por la que les recomendamos escuchar la movidita y alegre “Mi rico ron”. Algo más relajado y apasionante, en la voz del siempre mítico y mágico Paul Carrack. Escuchen “Somewhere in your heart” (“En algún lugar de tu corazón”). Otra vez para Italia para recordar, con artistas que cantan en español, primero, una vieja y consagrada canción convertida en himno, como es la titulada “No tengo edad para amarte”, de la guapísima italiana, de Verona, Gigliola Cinquetti, quien, a sus 72 años, parece vivir una segunda juventud. Y, estando en esa tierra, no nos venimos sin escuchar al legendario de la canción romántica, Nicola di Bari, cuya canción más popular es la titulada “Corazón gitano”. Y un tercero para cerrar este bloque podría ser Gianni Morandi y su siempre actual “Hoy, de rodillas”.

The Beatles

The Beatles.- Nuevo bloque y canciones diferentes, como la que nos ofrece el siempre recordado ex-beatle, George Harrison con su “The rising sun” (“El sol naciente”), para seguir con un dúo ocasional, muy español, con una canción que traspasó fronteras, vibró en las listas de ventas y se hizo querida por todos. El momentáneo dúo lo formaron Miguel Ríos y Manolo García para interpretar “Insurrección”. Recordemos, también, a un fallecido, que perdió la vida a una muy temprana edad, debido a causas que mejor no recordar, pero que, en cualquier caso, era un pedazo de artista: Antonio Flores, interpretando una canción, de 1980, con letra de Joaquín Sabina y melodía de Antonio Sánchez, que se titula “Pongamos que hablo de Madrid”. ¿Y cómo vamos a olvidarnos de “The Beatles”?. Decantémonos por una balada que goza de la misma vigencia que su primer día de existencia: “The long and winding road” (“El largo y sinuoso camino”), un tema que sigue interpretando al piano, magistralmente, en sus conciertos en directo, ese “vicioso” del escenario e inmejorable músico que se llama Paul McCartney. Tampoco podemos olvidarnos del más internacional de nuestros artistas: Julio Iglesias, del que podríamos seleccionar muchas canciones, pero, una de las que más nos dicen y mejor representa la idiosincrasia personal del propio intérprete, es la titulada “Me olvidé de vivir”.

Shania Twain

Shania Twain.- Otra canción preciosa y muy agradable de escuchar es la que tiene registrada el cantautor de Texas-EE.UU., Kris Kristofferson, bajo el título de “Help me make it through the night” (“Ayúdame a superar la noche”), que suena a auténtica gloria. “Forever and for always” (“Por siempre y para siempre”), otro tema “finísimo” de la no menos refinada artista canadiense Shania Twain. “Doin’ what she likes” (“Haciendo lo que le gusta”) es otra maravillosa composición del estadounidense, de Oklahoma, Blake Shelton. Y una canción que viene muy bien enmarcar en este bloque es la del cantautor argentino, afincado en España y residente en Madrid, hasta sus recientes últimos días, Alberto Cortez. Nos referimos a la titulada “Mi árbol y yo”, con una letra preciosa. Y para tributarle un recuerdo merecido al inolvidable Luis Eduardo Aute, desaparecido este mismo mes de abril, nada mejor que ofrecerle una de sus propias y más emblemáticas creaciones, en la voz del jerezano maestro José Mercé: “Al alba”.

Módulos.- Este grupo de canciones lo vamos a dedicar, especialmente, a las grandes bandas españolas de las dos décadas doradas”, los años ’60 y ’70, porque, todas ellas, gozaron de numerosos temas dignos de tener en cuenta, pero, singularmente, siempre es reseñable alguno de manera más distinguida. Por ejemplo, los madrileños “Módulos” hicieron grandes canciones, pero una fue, es y será, siempre recordada, tarareada y admirada, además de versionada por varios artistas: “Todo tiene su fin”. También de la capital española era una banda que fue tildada de comercial y hasta “pachanguera”, sobre todo porque tuvo canciones muy bien situadas, siempre, para optar a canción del verano. Un éxito incontestable que, a veces, las envidias, los purismos y otras cuestiones semejantes, inclinaban a criticar sin argumento. Verdaderamente… ¡¡¡penoso!!!. En cualquier caso, la “Cara B” del sencillo “Cuéntame”, titulada “Solo, sin ti”, era una canción preciosa y, al mismo tiempo, poco conocida, compuesta por el gran mago de la creatividad musical, José Luis Armenteros Sánchez, fallecido en 2016. Escúchenla con atención y percibirán la gratitud de sus oídos, seguro.

Los Bravos.- Vamos con un poquito de más variedad y nos centramos en la banda de nuestros paisanos, los murcianos M-Clan, capitaneados por Carlos Tarque, quienes consiguieron su primer “número 1” de “Los 40 principales” gracias a un “cover” de “Steve Miller Band”, formación de San Francisco-California-EE.UU., que se titula “Serenade” (“Serenata”) y que tradujeron o, más bien, modificaron con la denominación de “Llamando a la tierra”. La banda de rock hispano-sudamericana, nacida en Madrid, “Tequila”, gozó de grandes canciones, pero hubo una muy “llenapistas” titulada “Dime que me quieres”. Y, ahora, dos grupos que triunfaron en las listas de ventas de EE.UU., donde fueron enormemente respetados y, además, ambos, coetáneos en el tiempo. Por un lado, “Los Bravos” con su “Black is black” (“Negro es negro”), canción de 1966 que, hace cuatro años, rebasó su medio siglo de existencia. Y, en similar línea, “Los Canarios” con su “Get on your knees” (“Ponte de rodillas”), cuyo éxito fue arrollador. Los barceloneses “Santabárbara” no se cansaban de interpretar su “Charly”, otra canción de éxito reconocido, mientras que los también originarios de la ciudad condal, Los Sírex, martilleaban con “La escoba”, pero reclamaban éxito más intenso para la canción que les proponemos: “Judy con disfraz”. Sus paisanos y versionadores por naturaleza, apodados “Los Beatles españoles”, pero que, realmente, eran “Los Mustang”, triunfaban con su rítmico y cadencioso “Molino al viento”.

ABBA

ABBA.- Cuando, en España, desempeñaban estas funciones nuestros grupos, en el mundo, mientras tanto, se producían idénticos protagonismos a manos, por ejemplo, de los suecos “ABBA” y su eurovisiva y triunfadora “Waterloo”. Los británicos “Dire Straits” atacaban con “Sultans of swing”, una canción de enorme repercusión. Los estadounidenses de San Diego, “Iron Butterfly”, hicieron celebérrimo su “In-a-gadda-da-vida”, mientras que los afroamericanos “Jackson Five” barrían con “ABC” y los holandeses “Johnny and Charley” hacían enloquecer a la juventud con “La yenka”. Por su parte y para finalizar, digamos que las alemanas, de Múnich, “Silver Convention”, no detenían nunca su “Fly, Robin, fly” (“Vuela, Robin, vuela”), un tema disco que llenó muchas pistas de baile y que, después de más de 40 años de existencia, cuando suena, todavía hace mover el esqueleto a cualquiera, automáticamente.

Fin deseado.- Aquí lo dejamos y aquí nos despedimos, como siempre, deseando que no se prolonguen demasiado nuestros capítulos de canciones, porque sería el inequívoco resultado de que seguimos confinados y, eso, es algo que, todos, con la debida prudencia, estamos deseando que acabe de una vez para siempre. Buenos días.