GLORIA LÓPEZ

Tendemos mucho a salir fuera, mucho más allá de la Cayetana, para venir cargad@s de imágenes de otros mundos y otras historias sin apreciar las que tenemos aquí.

Expedición Camino de los VélezQuizás no con tanta historia, o mejor, no con tanto marketing, pero igual de bonitas y mucho, mucho más nuestras.

Nuestra es la historia del antiguo Camino de los Vélez, el que estos fines de semana oferta la concejalía de Deportes y al que tiene acceso cualquiera que quiera conocerlos.

No podemos pensar que te vas a encontrar un camino de Santiago, porque aquí no llueve lo que allí, ni ese es nuestro paisaje. No podemos pensar que vamos a encontrar verdes valles, porque tampoco los tenemos, para eso te tienes que ir al Valle de Arán.

En este camino encontrarás cada domingo lo que es el Noroeste y sus campos lineales, sus caminos polvorientos, sus grandes llanuras lisas y de fuertes colores ocres. Aquí mandan los amarillos, los blancos sucios, los azules claros y los verdes secos de los pinos que dan sombra en el camino, los pozos hondos y los ríos secos. Mandan los colores de pasar el día trabajando de sol a sol, las calles desiertas a medio día y los corros de las trasnochás en la puerta con las sillas de enea. 

Pero también encontrarás la historia de los Vélez, su retiro forzado a ese Reino de Murcia y las gentes que un día lo hicieron el mejor de los castillos de por estas tierras.

Caminarás llevando a cuestas el peso de tus antepasados, los tuyos, los que un día, quién sabe, hicieron ese camino que tú hoy recorres, buscándose la vida o la muerte.

En esta primera etapa hemos recorrido 14 km, algunos asfalto, otros pista, siempre con la Sierra de María al fondo, imponente y regalándonos unas vistas maravillosas. En esta parte lo mejor ha sido el viaje al pasado de los Vélez y su castillo medieval, tan espectacular como su historia. Un palacio que es una obra maestra del renacimiento y que tenía un patio hasta el 1904, año que fue vendido a un anticuario en París. De ahí pasó a manos de empresario americano  por 80.000 pesetas que lo instaló en su casa para finalmente acabar en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Morimos de amor por unas piedras en Cuenca y tenemos un castillo a 68 kilómetros que un día tuvo un patio que hoy está ni más ni menos que en el Metropolitan de Nueva York. Son esas curiosidades las que te hacen pensar que no tenemos menos que los demás, sino mucho menos explotadas.

Puede que sea un camino menos verde que otros, quizás más corto, pero es el nuestro. Y en él encontramos lo que buscamos en otros más lejanos. Largos caminos para infinitas conversaciones, buenos momentos para olvidar malos ratos, viejas leyendas para nuevas vidas, historias pasadas que forjan nuevas leyendas, grandes sombras para almuerzos con toña y la oportunidad, tan cercana y barata, de conocernos y conocer quién son los que nos acompañan.

Así que nos vemos el domingo que viene para la 2 etapa y que… “nunca te falte el camino que te lleva, la fuerza que te levanta, el amor que te humaniza y la razón que te equilibra”.