MANUELA SEVILLA

Cuando miramos el nombre de Calle Mirador de Calasparra (archivo CARM 1958)una calle, lo leemos y pocas veces nos paramos a pensar en su significado, en el por qué preciso de esa denominación. Lo que vamos a realizar, con este artículo, es un paseo virtual en el espacio y en el tiempo por las calles y parajes de Calasparra, para intentar conocerlas mejor y que la próxima vez que oigamos su nombre, conozcamos algo de su historia.

Lo haremos sin centrarnos en los cambios que han sufrido en ocasiones, alguna vez se denominaron así por una razón, la toponimia de las calles nos habla de todo lo que fue y es un pueblo. Nuestro pueblo tiene un trazado alargado, concentrado en la que fue calle principal, la Calle Mayor, que se inicia en la iglesia de San Pedro, enlaza con la Corredera, a través de calles laterales, y llega a la plaza del Convento.

Pero en un principio no fue así. En el año 1414, cuando Calasparra pertenecía a la Orden de San Juan de Jerusalén, se publicó una Ordenanza de Repoblación de la Villa, repartiéndose la tierra en pequeños lotes, próximos al castillo y fortaleza, entre las cuarenta familias que pidieron vivir aquí. Entre los nombres iniciales figuran el apellido Pascual, nombre en el origen de la Calle deLos Pascuales, Manzano que da nombre a una calle, y Gil Pérez, denominación de una acequia y también de una calle. Ya existían denominaciones de parajes que han llegado a nuestros días, como calles Berberín, Rotas, Juan Bobón y Esparragal, por el nombre de las acequias; otros como “Daya”, aldea, siendo hoy en día Camino La Daya; Caverina y Secano, ambas debidas a sendas fuentes en sus inmediaciones. Siguiendo cronológicamente, en 1637 tenemos la confirmación de un callejero con catorce calles, que en 1745 era ya de diecisiete calles (datos de Francisco Gomariz Sánchez) y en 1801 de diecinueve calles, como recoge nuestro paisano Rafael Serra. Algunas tienen nombres obvios pero otras no. Barranco, Barrero (lugar donde se secaban los barros), Cantarería (existencia de artesanías de cerámica), Cárcel, Córcoles(apelllido murciano desde el s.XVI), Corredera, Lavador (existía un partidor que separaba la acequia del Concejo en dos y posiblemente hubiera un lavador o lavadero), Manzano, Mayor, Mena, Mirador, Osario (antiguo cementerio situado detrás de San Pedro), Pascuales, Pasico (calle que desemboca en una estrechez), Peña Alta, San Pedro, Vázquez, Ventanas y la Virgen. Otras calles tienen origen religioso, como la calle Fuensanta, que no hace relación a la patrona de Murcia sino a nuestra ermita que, antes del siglo XVII, era denominada Ermita de la Fuensanta, por brotar una fuente. También tenemos calles con los nombres de las antiguas ermitas del municipio de Calasparra: San José, San Miguel, Los Santos, San Sebastián, El Santo y la calle La Virgen, que no está dedicada a la Esperanza sino a la Virgen que procesionaba en Semana Santa por esta calle. En cuanto al origen del nombre de la calle Ventanas, aunque efectivamente tiene muchas ventanas, las personas de edad con las que he hablado para realizar este artículo, me han contado que la calle se abría al castillo como una gran ventana, con unas vistas maravillosas y al final existía una roca lisa, en la que se juntaban a picar esparto los hombres de la época.En lo referente a la presencia del “más allá” en nuestro callejero tenemos la citada Osario, Infierno, Paraíso y de los Muertos, por conducir éstas a los cementerios que ha tenido Calasparra a lo largo del tiempo. Un topónimo muy calasparreño es calle Correas, que viene de Casa Correas, una casica pequeña que marcaba el límite del pueblo y el campo, significando “afuera de lo que se recorre, lugar para correar”, es un poco difícil si no eres de aquí. También tenemos calles repetidas en la denominación popular, aunque no en la oficial. Gran Vía, que apellidamos Vieja, que era la calle de entrada a la antigua plaza del Olmo donde estaba el Ayuntamiento y la Encomienda, y la que denominamos Gran Vía, Avenida Primero de Mayo actual. Hay calles dedicadas a la industriaindustria del esparto que siempre ha sido muy importante en nuestra localidad: Hiladores, Esparteros, Mazos, Herrador por existir un banco de errar caballos, y, lógicamente, a nuestro Arroz: calle Arroz Bomba.

El nombre de las calles también ha sido modificado, en ocasiones, por los distintos políticos que hemos tenido en el Ayuntamiento. Querían dejar su huella para la inmortalidad sin saber que en un Pleno posterior se cambiaría su nombre por otro más afín a otros ideales. Algunas calles que reconocen la importancia de personas de Calasparra son Pastor Rubira (compositor musical), Plaza de Emilio Pérez Piñero (arquitecto de fama mundial), Francisco Chicheri (capellán del Santuario), Juanito El Mejorano (cantaor) o Germán Galindo (director de banda). Otras son de personajes “casi” Calasparreños: Melgarejo (ascendientes del Conde del Valle de San Juan), Joaquín Payá (industrial), Antonio Maya (maestro), Luis Costa (maestro), Ezequiel Ordoñez (personaje del gobierno que tuvo contactos en Calasparra), Enrique Rius Zunón (maestro y poeta). Fue en el año 1936 cuando se derribó una casa para abrir nuestra actual Avenida Primero de Mayo. Calasparra seguía con un trazado alargado que estaba estrangulando el casco viejo, esta calle permitió unir la Plaza de la Corredera con la Carretera de Mula, construyéndose en esta vía la Plaza de Abastos y las conocidas como “Casas de los maestros”, donde también se ubicaron durante años las oficinas de Correos y Telégrafos y la primera Biblioteca. Hay calles que se refieren a edificios que hubo en ellas en su época y que hoy en día no existen, como Calle Hospicio, que coge el nombre del Hospicio franciscano Santa María de los Ángeles, del que todavía quedan restos, Calle Hospital, llamado de La Caridad que se inauguró en 1922 y del que no quedan restos, o calle “Trinquete”, que tenía una pared que hacía de frontón en el juego de la pelota.El Callejón sin salida también tenía su punto pues hoy en día ya tiene salida, está pegada a San Pedro y efectivamente es muy estrecho, estaba encerrado con el antiguo osario de la Iglesia de San Pedro y dicen los vecinos que en los días de lluvia los huesos corrían calle abajo, se llama actualmente Callejón de San Pedro. Curiosamente tenemos el caso de una calle a la que le cambiaron el nombre por amor. Se trata de la que se llamaba “Calle de los gitanos”, nombre que no gustaba a una joven pareja que iba a instalarse en ella tras su boda. El flamante novio fue al Ayuntamiento y solicitó el cambio de nombre por calle “La Piedad” como se llamaba la novia, que por cierto todavía vive. Esta es la única calle con nombre de mujer, exceptuando las dedicadas a Santas y calle “La Mena”, que debe su nombre a Ana de Mena, siendo las únicas calles dedicadas a mujeres calasparreñas de todos los tiempos. Desde hace unos años, la Concejalía de Igualdad propone nombres de mujeres para las nuevas calles, como Clara Campoamor. Otro caso curioso es el de la calle Posticeras, única calle con esta denominación en nuestro país, así denominada porque vivían unas señoras que tocaban las postizas y de ahí la familia se quedó con el apodo de “las posticeras” que todavía pervive en nuestros días. El barrio de la Alegría debe su nombre a la existencia de una casa donde se practicaba mucho la “alegría del cuerpo”.También es llamativo que Calasparra como nombre de Calle se encuentre en diversas localidades cercanas (Cehegín, Caravaca, Bullas, Totana, Cartagena….) pero que Madrid tenga una Calle Calasparra no es tan normal, por eso tal vez en nuestro pueblo denominamos “Madrid” a una calle. N uestras calles también han generado dichos en nuestro pueblo como “Eres más lista que las ratas del Pasico” o “Más fea que la tia Posticera” En los últimos años se han abierto calles nuevas con nombres de personajes relacionados con la historia de Calasparra: Sancho IV, Virgen de Cortes, Camino de la Pasión (canto antiguo de Vía Crucis)… En las nuevas urbanizaciones se ha unificado los nombres en torno a un tema, así en Cañada Verde sus calles tienen nombre de río (Argos, Quípar, Alharabe…) y en Valle del Sol de parajes naturales (Benefuche, Puerto Errado…).

En nuestro municipio el nombre de las calles se hace a través de una propuesta que puede partir, desde un particular, cualquier miembro de la Corporación, asociación, etc…, y se aprueba, visto la justificación de la propuesta bien por Resolución de Alcaldía, Junta de Gobierno o Pleno ordinario. En mayo se inauguró una calle en honor al pintor Pedro Cano, que estuvo presente en las actividades organizadas para ello y que, tras recorrer diversos rincones de la localidad, obsequió al Ayuntamiento con tres litografías pertenecientes a su trabajo titulado “La flor del almendro”, basado en un poema de María del Mar Bonet, y un facsímile de su obra “Ciudades Invisibles». Seguiremos callejeando por Calasparra con este u otros temas, siempre con la ayuda de nuestros paisanos que nos cuentan su tradición oral o leyendo a las personas que escriben o han escrito sobre nuestro pueblo.