Pedro Antonio Hurtado García

Inaceptable lo que ocurre en diferentes puntos geográficos de España, reclamando plena libertad para un rapero con un historial delictivo indecente, saldado, de momento, a muy bajo precio. No somos iguales ante la ley.

Quiere reconsiderarse, ahora, la ley de libertad de expresión. Ojalá no sea para entendernos a pedradas, saqueo de establecimientos, robos, atropellos a vecinos, barricadas, incendios y lesiones notables a agentes del orden público que quieren velar por nuestra seguridad, pese a que algunos mandatarios censuren una actitud policial sin otra alternativa. Si impones tu particular ley, tenemos que intentar que controles tus impulsos, otorgándote libertad, sí, pero sin menoscabar la del otro.

La policía observa a manifestantes con mochilas conteniendo material incendiario, elementos para hacerse notar, destrozar mobiliario urbano, vehículos y amedrentar a los vecinos del barrio de la contienda, quienes solamente quieren paz y evitar destrozos. Pero, si arrojan agua para apagar llamaradas, se convierten en blanco de piedras gruesas y malintencionadas. ¿En qué país vivimos?.

Textual y muy atinadamente, la presidenta de la Comunidad madrileña, durante el debate, en un pleno celebrado en la Asamblea regional, apostó por no “jalear la fiesta de niñatos que se manifiestan por un delincuente que tiene menos arte que cualquiera de los que estamos aquí, con dos cubatas, en un karaoke”.

Dejemos, para mejor ocasión, lo que se esconde detrás de todo esto, porque, quien no llena amplios recintos, es difícil que tenga semejante poder de convocatoria. Quizás, por no decir seguro, porque existen actitudes políticas, claramente intencionadas, en quienes se empeñan en ser antisistema por la noche y gobierno durante el día, o todo mezclado. Indecente e inmerecido para una gran mayoría de ciudadanos pacíficos. Buenos días.