CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Cada vez que me acerco a Black Mirror acabo con una punzada en el corazón. Pocas series son capaces de reflejar las miserias humanas como lo hace este relato británico del que sólo se puede decir que desborda genialidad, originalidad y mucha mala baba a partes iguales.
Black Mirror se está convirtiendo en un espejo en el que mirarnos, aunque en este caso la imagen que se refleja es la versión más miserable de nosotros mismos, una bofetada de realismo en la que se muestra como nunca antes se había hecho nuestros más bajos instintos.
Algunos podrán argumentar en contra de Black Mirror de que se trata de una obra tremendamente extremista, que lleva hasta las últimas consecuencias los argumentos en ella abordados, ante lo cual no puedo decir que sea mentira, pero es precisamente esta cualidad, esa necesidad de bordear el sadismo, lo que hace de esta serie algo totalmente diferente. Black Mirror no hace más que explotar ese dicho tan nuestro de “la curiosidad mató al gato”, provocando que el espectador en todo momento no pueda alejarse de la pantalla y tenga la necesidad de ver y adentrarse cada vez más en su mundo.
Black Mirror es una serie subversiva, actual y profundamente crítica. En sus capítulos, 3 por temporada, a excepción de este especial de navidad que se trata de un relato de hora y media, se hablan de la sociedad actual, de la dependencia abusiva del ser humano a las nuevas tecnologías, ya sean éstas móviles, redes sociales, equipos de vigilancia, etc., adentrándose en caminos pocas veces antes explorados, pero que reflejan una realidad que nos parece muy lejana a pesar de que la tenemos a la vuelta de la esquina.
Estas navidades Black Mirror ha decidido estrenar un capítulo especial con el fin de amenizarnos las fiestas, y vaya si lo ha hecho. Como todo en esta serie, el relato no ha dejado indiferente a nadie, aunque también es justo decir que no se trata de la mejor de sus obras, tal vez la razón sea que alguna de las microhistorias que la componen dan la sensación de quedarse cortas, pudiendo haber sido explotadas más allá de lo que se ha hecho.
Al margen de esto, este especial de navidad aborda varias ideas interesante: la primera, sobre el uso de las redes sociales, tipo Meetic por poner un ejemplo, como arma para ligar, aunque en este caso tendrás un ayudante en forma de pinganillo en tu oreja que te dirá en todo momento qué hacer y cómo actuar, dicho de otro modo, ligar nunca había sido tan fácil; la segunda, la posibilidad de crear una copia informatizada de nosotros mismos que gestione toda nuestra vida: labores domésticas, tareas administrativas, etc.; la tercera, la posibilidad de ser bloqueados en la vida real al igual que por ejemplo en Facebook, pasando en ese mismo momento a ser olvidado y denostado por quien lo hace.
Algunos dirán que todo esto parece imposible y que nos queda muy lejano, pero yo por si acaso prefiero mirarme al espejo y preguntar: espejito, espejito, ¿quién es…?