GLORIA LÓPEZ

Le dice Miguel Bosé a su sobrina «Buen viaje Bimba, mi cómplice, mi compañera, mi amor, mi hija querida. Guíame». Guíame por esta vida que a mi me queda de vivir y que ahora tendré que hacerlo sin ti. Porque lo difícil no es morirse, es vivir sin las personas que nos hacen felices, nos animan y nos enseñan que los problemas a veces son tan solo circunstancias que hay que superar.


Eso nos ha enseñado Bimba. En cada aparición, en cada palabra que decía a los medios, en cada foto,nos ha dejado un mensaje, un poso. Una sensación que se puede morir una, pero antes se puede vivir. Que la vida te trae la muerte, pero mucho antes te trae otras cosas.
A ella, unas circunstancias le vinieron solas…otras las peleó.

Le vino solo nacer en Roma en 1975 como Eleonora en medio de una famosísima familia. Hija de Lucía Bosé, de dónde le vino su vena de madraza, sobrina de Miguel Bosé, al que acompañó a cantar al lobo que se le venía encima, a su abuela Lucía Bosé le tinto ella el pelo de azul y como nieta del torero Luis MIguel Dominguín heredaría la valentía para ponerse delante del peor toro que le tocó en el reparto . El cáncer. De primero, en el pecho, de segundo, metástasis en huesos e hígado.
Con ese historial no podía ser otra cosa que artista, así en general, y en particular, una Bosé. Tan Bimba en todo lo que hizo.
Luego vinieron las cosas que ella se luchó.
Se inició como modelo en el 2000, posó para prestigiosos fotógrafos como Mario Testino o Steven Meisel, apareció en las principales revistas de moda (como Vogue o Harper’s Bazaar) y desfiló en las pasarelas de Madrid, Milán o Nueva York.
En 2008, junto a David Unisón y Diego Postigo (su marido de 2006 a 2013 y padre de sus dos hijas) fundó el grupo musical The Cabriolets, una banda con la que lanzó cuatro discos. Tuvo pequeños papeles como actriz en series como La que se avecina y debutó en el cine con El cónsul de Sodoma y en la película Julieta, de Pedro Almodóvar.
Su último proyecto en televisión fue en el programa Levántante All Stars, en el que participaba como cantante junto a Silvia Superstar. Incluso escribió un libro sobre maternidad, Y de repente soy madre, publicado en 2013. Me gustaría imaginar que hasta plantó un árbol, porque no le quedó nada por hacer, tan solo ver crecer a sus hijas.
En estos últimos trabajos había dejado ser la modelo andrógina para convertirse en la luchadora incansable que animaba a las que como ella estaban tocando la muerte tan de cerca.
Y nunca, nunca se rindió. «No he dejado de trabajar desde que me lo diagnosticaron y es lo que hay que hacer, la vida sigue”, decía.
Luchó hasta el último de los días con todo lo que estaba en sus manos y en la de los demás. Probó los nuevos y los viejos tratamientos. Contó y mostró su convivir con la enfermedad y las secuelas que en su vida (que no en su ánimo) le iba dejando.

Esta semana ha muerto con 41 años, nos deja su testimonio de vida, dos niñas que han demostrado ser tan bosé como ella y esa sonrisa suya que ha quedado unida para siempre al rosa y la lucha contra el cáncer.
Bimba, a tod@s los que vivimos y luchamos… guíanos.