DE CARA

PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Investigación, valoración, persecución, análisis, comprobación, criterio especializado, sí, todo está muy bien, pero demasiado tarde. El niño de Beniel ya no está con su madre, ni familiares, ni amigos o compañeros de colegio. A él, “le han robado” la vida vilmente y sin poder, ni saber, defenderse. Y, para colmo, con su progenitor como “ladrón”.

Presunción de inocencia, inexistencia de pruebas contundentes, legitimidad de los permisos penitenciarios, que sí, que sí, que sí, que todo eso está muy bien y que, seguramente, los jueces hasta están cumpliendo con su tarea pulcramente, pero falla estrepitosamente la justicia establecida por el legislador, algo que pide revisión a gritos y con urgencia, profundizando, colocándola en consonancia con la realidad actual y ofreciéndola útil a la sociedad, como realmente merecemos.

Magníficas las estadísticas de violencia de género, número de fallecidos que conducían usando el móvil, desaparecidos por actuaciones camicaces pilotando automóviles en dirección contraria por apuestas absurdas. Los datos no estorban, pero hay que ir más allá.

Las penas precisan mayor rigor y nula permisividad. Urge revisar todas las leyes por parte del legislador, dicho sea de paso, en vez de los inacabables meses de “vacaciones” parlamentarias sin renunciar al sueldo, tanto en el gobierno central como en la excesiva demora para la formación de diversas cámaras autonómicas.

No se puede ser permisivo con el “justiciero”, sobre todo si, con ello, se “castiga” y se pone en peligro al ciudadano ejemplar. Más dureza con los violentos, confirmados o con potencialidades de serlo. Y más cobertura, al mismo tiempo y como consecuencia de lo anterior, con quienes viven y quieren seguir viviendo de forma sosegada, tranquila y sin que su vida peligre innecesariamente. Buenos días.