JAIME PARRA

Dice el escritor Miguel Sánchez Robles sobre BATÁN que es una verdad serena y deliciosa “confesiones y vivencias […] una poesía serena como el sol del otoño, una poesía luminosa y natural”.

“BATÁN es un libro con alma, un libro sencillo y trascendente:

Del color de la greda

me dijeron que era

cuando llegué a este mundo,

y desnuda y llorando

como vine me iré…

Estos versos son una perfecta declaración de intenciones, encierran en sí mismos un universo poético y una verdad tranquila y poderosa transmitida con elegancia y pulcritud expresiva.”, continuó el escritor caravaqueño que presentó Batán de Pérez de la Hoyica junto a la concejal de Cultura Victoria Valero en el patio de armas del Castillo de Moratalla.

¿Cómo viviste la presentación de Batán?

Con ilusión. Tuve un padrino de lujo, Miguel Sánchez Robles, y me inquietaba y provocaba una gran curiosidad lo que pudiese decir después de leer mi poemario. También una gran voz acompañándome, José Lorenzo Sánchez, todo en un marco incomparable como el patio de armas del castillo de Moratalla al que la concejalía de cultura supo dar un ambiente lírico y acogedor. Estaba con un poco de nervios. Después fue toda una experiencia y satisfacción porque aquellos que asistieron a la presentación reflejaban en sus caras la emoción de nuestras palabras.

¿Qué nos puedes contar de este poemario? ?

Pues que con él he intentado dar un paseo por mi infancia, decía el Premio Nobel de Literatura del año pasado Louise Glück que “miramos el mundo una sola vez, en la infancia. El resto es memoria” y partiendo de ese tiempo vivido voy desglosando la vida como una pérdida constante y así pretendo hacer reflexionar al lector sobre la urgencia de aprovechar cada segundo de nuestra existencia consciente en este mundo.

Por las mismas fechas has publicado también Marilia regalaflores, ¿han surgido los dos durante la pandemia?

No. Marilia surgió hace cinco años, fue ganador del I Certamen de Cuento Infantil convocado por la Asociación LGTB de Tomelloso, me lo comunicaron cuando falleció mi padre.

Lo guardé en un cajón y ahora, después del paso del tiempo, he querido hacer un guiño y recordarlo.

¿Qué le han aportado las ilustraciones de Santica a tu cuento?

Color. Un arcoíris de color necesario que se oscureció por las circunstancias vividas y que debía volver a brillar. “Es el trabajo del artista crear luz cuando el sol falla” decía Romain Rolland y Santica, sin duda, lo es y ha interpretado el texto con los ojos de un niño.

Como has comentado, ha obtenido un primer premio de la Asociación LGTB Tomelloso, ¿la literatura infantil debe también formar en valores?

Por supuesto que sí. La literatura ayuda a interiorizar y descubrir los valores universales, sociales y humanos. Es muy importante enseñar valores, no debemos creer que vienen dados como el color de ojos o aptitudes para hablar o caminar. Hay que enseñar valores, estamos de acuerdo que no serán los mismos que los de generaciones pasadas pero cada individuo tiene que cultivarlos porque sin valores nos estaremos alejando de la condición de ser humano. Leer un cuento a un niño ya es inculcarle el valor de la atención hacia otra persona, de saber escuchar, de compartir tu tiempo con alguien importante en tu vida, del razonamiento a través del diálogo, de los afectos, etc. Y todo partiendo del poder de la diversión y de la imaginación. A partir de un libro se abre todo un universo cultural de posibilidades que permite que cada niño vaya creciendo intelectualmente.

¿Por qué escribes?

”¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir». Decía Confucio y creo que la literatura infantil es esas flores tan necesarias para conformar al adulto porque “La lectura hace al hombre completo;” (Francis Bacon). La literatura infantil es esa semilla que germina con el paso del tiempo.