JUAN ANTONIO SÁNCHEZ GIMÉNEZ

Se conmemora en este 2019  el 60 aniversario  de la fundación del Bando Cristiano de Caravaca de la Cruz como entidad festera organizada. El mismo viene en un contexto de cierto florecimiento después de años de dura  crisis económica que como se sabe hicieron sus estragos en nuestra fiesta, y en el  caso cristiano debilitando grupos y en última instancia haciéndolos desaparecer. A modo de homenaje, a todos los que fueron parte del Bando Cristiano en algún momento de su sexagenaria trayectoria va dedicado este artículo. Pido disculpas de antemano si a algún grupo lo dejara en el tintero o errara en algún dato ya que hay algunos concretos difíciles de contrastar y en este breve escrito he tenido que resumir mucho la información.

Este compendio para el recuerdo habría que iniciarlo con los arqueros, uno de los grupos decanos en la renovación de las fiestas y que estuvieron presentes hasta inicios de los 80. Se componía de hombres y mujeres y eran famosos por sus evoluciones al ritmo de los tambores y cornetas de la Banda de la Vera Cruz. El grupo femenino volvió a salir unos años en los 90, y afortunadamente actualmente está recuperado; un nutrido grupo infantil  (en su mayoría niñas) sigue participando en el desfile infantil de la mañana del 3 de mayo, la gran parada del 4 por la tarde-noche y la procesión de subida del día 5, aportando color y simpatía a raudales que generan una ovación generalizada en las tribunas. 

 Continuando ya con la banda de la Vera Cruz, la misma fue santo y seña del Bando Cristiano hasta su reciente desaparición.  Su fundador, Pablo Guerrero, ya salía en las fiestas antes de la renovación de 1959 y la banda salió al principio como banda de tambores y cornetas de Santiago, en un momento en el que algunos grupos y kábilas tenían la suya propia. Desaparecida hace unos pocos años tal vez se pueda retomar el proyecto de una banda que ha sido durante décadas todo un signo de identidad del Bando Cristiano y de las fiestas en su conjunto. También  en los años 60 del siglo XX  era muy característica era la corte de los reyes cristianos, formación que daba categoría y realce a las figuras regias, con el cura Chirinos incluido.

Los que ya tenemos algunos años recordamos como de muy pequeños nos quedábamos boquiabiertos con los montañeses. Fundados en 1961 y desaparecidos a principios de los 80 la aportación más original y aplaudida de este grupo, aparte de su estética aguerrida a base de pieles, eran los animales que lucían (perros y jabalíes) y por supuesto  la maquinaria de guerra que portaban (catapultas, torres de asalto…), haciendo las delicias de grandes y pequeños.

Los caballeros de la Vera Cruz es quizás el grupo cuya existencia fue más breve. Portaban un original  escudo forrado en piel marrón y acompañaban a la bandera de Caravaca a los últimos años  de los setenta y principios de los 80. También acompañantes de la bandera de Caravaca fueron los ballesteros, quienes por su parte lucían la cruz de San Andrés en el pecho sobre fondo blanco y aparte de la obviedad de portar la ballesta, también representaban previo a la batalla del dos por la tarde la leyenda de los caballos del vino en la cuesta del castillo.

El grupo de los caballeros de Castilla fue fundado en 2002 y participó hasta 2016, llegando a contar con un grupo femenino y su propia marcha cristiana. En su atuendo blanco destacaban las hombreras de metal, dándoles una fuerte impronta guerrera. Fue la última víctima de las dificultades por las que pasó la fiesta en general durante la grave crisis económica iniciada en 2008 

Otros grupos filiales como el femenino de los almogávares desaparecieron, aunque los dicho grupo reviste ahora un carácter mixto. También tuvieron su ciclo en el desierto festero aragoneses, santiaguistas (este año celebran 30 años de la reincorporación) así como navarras y sanjuanistas femenino en los años 80, mientras otros como los infantes de San Jorge, de Navarra o de San Juan han ido fusionándose con el grupo senior y  reapareciendo cada determinados años cuando estos grupos han tenido la posibilidad de fomentar así la cantera. 

¿Y cuáles podrían ser las conclusiones de este relato?. Desde mi entender señalaría que la fiesta está siempre viva, y que como cualquier otro aspecto de la sociedad va ligado a la evolución de la misma, para lo bueno y para lo malo, con sus épocas de esplendor y de decadencia. La otra conclusión es aprender de la Historia y de los errores cometidos, como por ejemplo haber dificultado la incorporación de gente joven en las dos últimas décadas entre otros. Pero también aprovechar aquellas experiencias y aportaciones de los que nos precedieron para embellecer nuestros  actos, desfiles y procesiones tal y como podría ser potenciar el simulacro del combate de la tarde del 2 de mayo o recuperar aspectos como la corte de los reyes cristianos, la banda de la Vera Cruz el día 4 y la maquinaria de guerra que portaban los montañeses para darle realce al desfile, entre otras ideas, renovando cada año la ilusión, haciendo a la cada vez mayor cantidad de gente joven que se está incorporando al Bando Cristiano protagonista en estos proyectos y en definitiva, dando a nuestro pueblo, el pueblo de Caravaca el espectáculo que merece.