CARLOS MARTÍNEZ SOLER

El verano ha traído consigo el tiempo que me faltaba para ponerme al día con las series que había dejado aparcadas. Una de ellas era Fariña, de la que venía escuchando maravillas desde su estreno hace ya unos meses. Visto el resultado, las buenas críticas eran justificadísimas. Tal vez lo que diga parezca todo un atrevimiento, pero para mí Fariña es la mejor ficción seriada que se ha hecho en nuestro país con mucha diferencia. Todo en ella rezuma calidad, gusto por los detalles, un empaque muy alejado de nuestro producto patrio, haciendo de esta obra un relato necesario y enormemente satisfactorio, una obra de nuestro tiempo y que no viene más que a contar la historia de la droga en la ría gallega.

Fariña nació con polémica y ya sabemos que esto es siempre buena señal. La prohibición de publicar el libro en el que se basa no fue más que el pistoletazo de salida, la mejor campaña de marketing para una serie que venía a no dejar títere con cabeza, a remover conciencias, a sacar a la palestra una de las historia más negras de nuestro país. Por ello, solo queda quitarse el sombrero ante Atresmedia, ente que decidió apostar por un producto atípico, nada habitual en España, pero que ya pasa a engrosar la lista de obras de referencia que todo buen seriéfilo debería consultar.

De Fariña tengo pocos peros, diría que casi ninguno, pues mi única queja es la bien sabida duración de sus capítulos, ese lastre tan habitual en nuestra ficción, pero que por fin parece tener los días contados. De lo demás, poco que objetar, relato trepidante, muy cercano a las mejores historias de mafia-drogas vistas en cine, con una fotografía y atmósfera absorbentes, una historia in crescendo, siempre en continuo ascenso, a la que se une una puesta en escena sobria, contundente y muy eficaz, que se completa con un elenco actoral sobresaliente, del que cabe destacar a Tristán Ulloa, actor que parecía ya un poco alejado del circuito comercial, pero que aquí nos brinda una actuación brillante, de las mejores que le recuerdo.

Fariñaera una historia que debía contarse, un riesgo que asumir y, por fin en España, hemos decidido tirarnos a la piscina, por lo que ya no hay excusa para visitar Netflix y disfrutar de esta magnífica serie.