JOSÉ LUIS ÁLVAREZ-CASTELLANOS/Coordinador Regional de IU-Verdes Región de Murcia

Se habla mucho estos días de la armonización fiscal entre las Comunidades Autónomas y seguramente con mucha razón porque que una herencia de 800.000 euros pueda pagar en Asturias hasta 103.000 euros de impuesto de sucesiones y en Madrid esté prácticamente exenta de pago, probablemente necesite alguna profunda reflexión. Lo que es innegable, a la vista de datos como estos y otros similares, es que el dumping fiscal entre CCAA existe a pesar de que algunos se empeñen en negar la evidencia, sobre todo en impuestos como el de Sucesiones y Donaciones, el Impuesto sobre el Patrimonio o el tramo autonómico del IRPF.

El PP, Ciudadanos y Vox, partidarios de las rebajas de impuestos bajo el prisma de la teoría liberal de la economía, argumentan que es mejor que el dinero esté en los bolsillos del contribuyente, facilitando así el crecimiento de la economía a través de la iniciativa privada que inyectará dicho dinero en el circuito económico beneficiándonos todos de dicho crecimiento. Es en esencia el credo neoliberal de la Escuela de Chicago aplicado a pies juntillas, en el que la bajada de impuestos con carácter general es uno de los principales mandamientos, junto con la privatización de todos los sectores económicos incluidos los servicios públicos y por supuesto las pensiones, -salvo que las empresas presenten pérdidas en cuyo caso se reclama al estado para que las asuma-.

Sin embargo, como explica el premio Nobel de Economía en 2001 Josehp Stiglitz, esta ecuación nunca se cumple. No obstante, hay rebajas y bonificaciones fiscales que pueden tener una justificación en un momento determinado para estimular ciertos sectores de la economía, como pueda ser la adquisición de vivienda o para favorecer a sectores de población con mayores dificultades como los jóvenes o familias numerosas. La cuestión está en las bonificaciones fiscales que no tienen otro tipo de justificación que el credo neoliberal mencionado anteriormente.

En el caso de la Región de Murcia, ese credo neoliberal injustificable va a suponer en 2020 una falta de recaudación de unos 180 millones de euros solo en IRPF (15,5 millones), bonificaciones al juego (casi 7,8 millones) y bonificaciones en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (157,2 millones), cifras que vienen repitiéndose desde hace años y que se incorporarán en sucesivos presupuestos.

El problema de estas rebajas injustificadas es que, a pesar de lo que se diga, no solo no benefician por igual a todos los ciudadanos/as, como intentan hacernos creer, sino que benefician fundamentalmente a las rentas más altas. Así por ejemplo, según el sindicato Gestha de Técnicos de Hacienda la bonificación del Impuesto de Sucesiones beneficia al 0,7% de los contribuyentes de este impuesto en la Región de Murcia, coincidente con las rentas más altas; y la rebaja paulatina del tramo autonómico del IRPF aplicada por el gobierno regional y que concluirá en 2022 beneficia fundamentalmente a las rentas entre 34.000 y 60.000 euros con una rebaja del 2,3% y a las superiores a 60.000 euros con una rebaja del 10,4%, mientras las rentas entre 20.200 y 34.000 euros tendrán una rebaja del 9,5% y las situadas entre 12.450 y 20.200 tendrán una rebaja solo del 5%, no tanto por la rebaja del tipo impositivo como por la rebaja en la cuota íntegra aplicable que es mayor en las rentas mayores.

Pero la cuestión es ¿dónde estarían mejor los 180 millones anuales no recaudados, en las manos de las personas con rentas altas, o en poder del gobierno regional? En este segundo caso quizás, solo quizás, la UCI del Hospital de Caravaca tantos años prometida ya estaría en funcionamiento.