Pedro Antonio Muñoz Pérez (pedroamupe@gmail.com)

La vida nos depara a veces guiños inesperados en los vericuetos del destino. La última sorpresa ha sido descubrir que el nombre de Archivel está ligado a la lucha contra el coronavirus.

Nos remontamos a principios del siglo XX. 1906: José María Martínez Sánchez es nombrado vicepresidente del “Círculo Obrero de Archivel” y poco después accede al cargo de pedáneo. En 1910 entra como concejal en el ayuntamiento de Caravaca y es el inicio de una procelosa carrera política. Además monta una empresa de fabricación de harinas (La Electro-Harinera de Archivel) donde también se genera la primera luz eléctrica que alumbra el pueblo (1910). Este personaje aúna las cualidades de la naciente modernidad, aún condicionada por los últimos coletazos del caciquismo: inquieto emprendedor y militante activo y significado del Partido Liberal. Fue el primer y único archivelero que llegó a la alcaldía de Caravaca. Aunque sus dos períodos al frente del consistorio caravaqueño fueron breves (primera etapa: julio 1916-octubre 1917 y segunda etapa: marzo-octubre 1923), sus iniciativas tuvieron siempre un contenido social de gran impacto y contaron con el apoyo e incluso el entusiasmo popular, si bien fueron duramente criticadas y boicoteadas por una oposición feroz, lo que llegó a comprometer su patrimonio personal. Su vida política fue muy dilatada y ocupó el puesto de concejal de forma casi ininterrumpida hasta los inicios de la guerra civil (agosto, 1936). La calle Larga de Archivel llevó su nombre durante varios años en reconocimiento a su labor en el pueblo, en el que, por ejemplo, ordenó la instalación, en 1917, de la primera fuente pública que hubo en la plaza.

En mi libro, todavía inédito, “Testimonios para la historia de Archivel”, dedico un extenso capítulo a glosar esta figura poliédrica, de una personalidad muy peculiar y dotada de un magnetismo y una proyección histórica digna de analizar.

Don José María Martínez Sánchez

Don José María Martínez Sánchez

Don José María Martínez Sánchez era apodado como “El Torcío”. Vivió en la casa que fue de la familia de Vicente el Lucio y que ahora ocupa la farmacia. Tuvo cinco hijos (tres varones y dos hembras) con Dolores López Marín, también de Archivel. Trasladó su residencia a Caravaca y murió en Barcelona, adonde había emigrado la mayor parte de su familia. Varios de sus hijos heredaron su pasión por la iniciativa empresarial. En concreto, uno de ellos fundó en Barcelona, en los años cincuenta del siglo pasado, una fábrica de electrodomésticos a los que puso el nombre de Archivel en la marca. La vinculación de esta familia con el pueblo se mantuvo intacta a pesar del alejamiento.

Don José Martínez Martínez

Don José Martínez Martínez

Y es uno de sus nietos, don José Martínez Martínez, ingeniero químico, el fundador (2005) y máximo accionista de una empresa farmacéutica y biotecnológica a la que bautizó como Archivel Farma, en recuerdo del cariño y el apego que su madre, doña Guillermina, sentía por el pueblo donde nació.

La vacuna Ruti

La vacuna Ruti

Y es aquí donde se gesta la relación del nombre de Archivel con el de la pandemia de Covid-19. Archivel Farma tiene la sede y laboratorios en Badalona. Su director médico, Pere Joan Cardona, recibió de don José Martínez la financiación y el apoyo necesarios para desarrollar la investigación de una vacuna destinada a combatir la “tuberculosis latente o multirresistente”, una enfermedad que afecta a un tercio de la humanidad. Esta vacuna, cuyo nombre comercial es RUTI, lleva años en fase de pruebas y la empresa Archivel Farma ha tenido que permitir la entrada de otros socios capitalistas (entre ellos la empresa TGT, cuyo fundador Teodoro García Trabadelo también está relacionado con Archivel) para financiar el coste creciente que conlleva  la investigación y la producción a gran escala del principio activo del medicamento.

La novedad es que este principio polivalente (que también es de aplicación en infecciones como el VIH o incluso como agente anticanceroso en algunos tipos de tumores) se va a probar como ensayo clínico para proteger a los sanitarios altamente expuestos a este maldito Sars-CoV-2. Se trataría de estimular la respuesta inmune para prevenir o disminuir la carga del patógeno en los individuos afectados. En palabras de Olga Rué, directora general de Archivel Farma, tras recibir la aportación económica de la Generalitat: La oportunidad de contribuir desde Archivel a la lucha contra la pandemia del COVID-19 nos da muchísima energía y al mismo tiempo nos pone delante un enorme desafío profesional y financiero para adaptar nuestra capacidad de fabricación actual a la posible demanda que la vacuna pueda tener en el futuro cercano en caso que el ensayo clínico tenga buenos resultados.

Permítanme, por una vez, que me deje llevar por el orgullo de ser archivelero y de compartir con Vds. la emoción de leer el nombre de mi pueblo (que también es suyo, patrimonio de todos los caravaqueños y murcianos) en este tipo de noticias tan estimulantes.

Y permítanme también que dedique un afectuoso reconocimiento a don José Martínez Martínez, nieto de aquel archivelero notable de principios del siglo XX, que ha elevado el nombre de Archivel a unas cotas de difusión y popularidad impensables para un pueblo tan modesto. Les aseguro, por el trato y la deferencia que le tengo, que se trata de un auténtico filántropo que pone el objetivo de hacer el bien a la humanidad por encima de cualquier interés económico (legítimo, por otro lado), cuyo riesgo asumió desde el primer momento que ofreció su apoyo incondicional al doctor Cardona para que continuara su investigación de la vacuna RUTI.

Termino con las mismas palabras, dedicadas a don José María Martínez, con las que cierro el capítulo del libro: digno heredero de la personalidad de su abuelo, que ha puesto su capital, y sus sentimientos humanitarios también, al servicio de un proyecto de salud que afecta al mundo entero. Esperemos que sus desvelos tengan el final merecido (incluida la recuperación de su dinero y las ganancias que pudieran generar la patente y los beneficios del negocio farmacéutico). Y gracias por titular con el nombre de Archivel tan noble causa (¡qué mejor asunto podría estar asociado al pueblo!).