CARLOS MARTÍNEZ SOLER

En el mundo del audiovisual (cine, televisión…) hay infinidad de obras a las que acercarse, por lo que conocer y aproximarse a todas ellas resulta imposible, pues se trata de una tarea que nos llevaría varias vidas consumarla. Fruto de esto, la gente utilizamos filtros en base a diferentes parámetros: género, actores, director, etc.; variables todas ellas que nos ayudan a elegir qué productos consumir y cuáles no.
Gracias a estas pequeñas clasificaciones internas me he evitado ver obras como Crepúsculo, cintas realizadas por UweBoll, etc., aunque también es de recibo comentar que alguna vez mis prejuicios me han jugado una mala pasada y, tras la insistencia de la gente, he visionado productos que jamás pensaría y de los que he salido enormemente satisfecho.
Os cuento esto porque la obra que hoy nos ocupa tiene algo, más bien alguien, que ya de por sí no me atrae para nada. Lo siento, lo confieso, pero no trago a David Duchovny, no lo hice en Expediente X, ni mucho después en Californication, y mis aproximaciones a sus relatos son prácticamente nulas. Ante semejante panorama era difícil presagiar que su última miniserie, Aquarius, de la que también por cierto es productor, captase mi atención. Sin embargo, esta vez he dejado aparcada su figura como actor y he decidido apostar por lo que en la obra se aborda, que no es nada más y nada menos que los locos años 60, esos tiempos convulsos, donde la guerra de Vietnam, el mundo hippie, las drogas, los Panteras Negras…, inundaban todo y cobraban cada vez más relevancia en nuestras vidas.
Aquarius se ambienta en esos años, concretamente en 1967, donde la desaparición de la hija de un reputado abogado, y cuyo caso caerá en manos del detective Sam Hodiak(Duchovny), hace que nos adentremos en un submundo de tinieblas donde emerge con gran fuerza la figura de Charles Manson, ese personaje archiconocido por todos, del que se han hablado y relatado muchos de los sucesos en los queestuvo inmerso y que ha servido de referencia para muchos de los serial killers de la ficción norteamericana.
Estos alicientes han sido los que me han hecho decantarme por ver esta serie y darle una oportunidad y, por ahora, debo decir que no me arrepiento. Sin ser un producto novedoso, Aquarius no es más que una serie policiaca de manual, el relato sabe beber de la época en la que se enmarca, siendo precisamente su ambientación y recreación de esos tiempos sus mayores baluartes. A esto debemos unirle su inspiración en hechos reales, herramienta usada para relatarnos los inicios de Charles Manson, ésos en los que ya intuimos las claves de esta perturbadora figura: su capacidad para atraer a las grandes masas, sus flirteos con las clases pudientes, su dominio del lenguaje y la manipulación, su interés por la música, sus tendencias psicopáticas…
Por ahora, Aquarius se lo toma todo con calma, de forma sosegada y certera, sin prisa pero sin pausa, adentrándose en un universo inquietante, en el que a cada paso que damos, la bestia (Charles Manson) nos acecha en silencio.