JAIME PARRA

“Esta historia comenzó cuando en La Verdad me propusieron publicar una pequeña serie, tres o cuatro entregas a lo sumo y de prueba, sobre la Murcia más sorprendente y curiosa, esa Murcia que no vemos, como la bautizó el maestro García Cruz, al que tanto recordamos.

Murcia. Secretos y Leyendas III

La serie de artículos, por su éxito o vaya usted a saber, siguió semana tras semana, mes tras mes y ya ha cumplido doce años largos.

Fue el actual director, Alberto Aguirre de Cárcer, quien impulsó desde su llegada a la Región esta humilde colaboración. A mí me dio la vida, oiga. A él, en gran medida, se debe lo que hoy presento.

Domingo tras domingo, solo en tres ocasiones no se ha publicado.

Nunca imaginé que daría lugar a tres libros recogiendo los mejores capítulos.

Jamás soñé siquiera que culminaría esta trilogía que hoy os presento con el tercero de ellos: Murcia, secretos y leyendas III. En total, los tres volúmenes contienen más de mil páginas sobre nuestra amada ciudad: casi 400.000 palabras, que pronto se dice pero no tan pronto se escriben.

En fin, aquí mi nuevo hijo. Espero que no se parezca al padre, carajo. Y que lo disfruten”.

Así presenta Antonio Botías, periodista y cronista oficial de Murcia, «Murcia, secretos y leyendas III», una tercera entrega llena de curiosidades que sorprenderá a los lectores.

  • ¿Cuándo comienza su interés por la historia?

Desde muy pequeño me asombraban aquellas historias que los abuelos contaba sobre la Guerra Civil y las mil peripecias que tuvieron que pasar. Además, comencé a leer muy pronto. Así que asalté la biblioteca de mis padres, incrementando la curiosidad sobre la cultura y, de forma especial, sobre la historia.

  • ¿Qué le aporta su profesión de periodista a su manera de entender y narrar la historia?

Creo que es muy necesario, aparte de atesorar una buena formación, el saber transmitirla de forma sencilla y amena. Y eso solo lo puede hacer un comunicador: adaptar el mensaje a una audiencia amplia que se sienta interesada por cada historia. Por otro lado, resulta muy útil aplicar la objetividad y la búsqueda de fuentes que abandera el periodismo a la investigación histórica.

  • Como colaborador de La Verdad tiene acceso –y ahora también todos los lectores- a su hemeroteca, ¿qué papel juegan los periódicos para conocer la historia? ¿han cambiado tanto los temas o las preocupaciones de los murcianos continúan siendo similares?

Los periódicos nos resulta indispensable para conocer y valorar cualquier tiempo pasado. Porque en ellos palpita la rutina, el devenir de cada pueblo, incluso mejor que en cualquier sesudo volumen o enciclopedia. Y cuando una pasa algunos años en las hemerotecas descubre que allí se atesora auténtica vida. Por eso varían tan poco algunos temas con el paso de los siglos. Por ejemplo, la forma de actuar frente a una pandemia. Hoy la llamamos Covid; hace un siglo cólera. Pero nos compartamos igual que entonces.

  • ¿Qué podemos encontrar en la tercera parte de “Murcia, secretos y leyendas”?

Un retablo de las historias que más me han sorprendido en los últimos años, desde lugares fantásticos a personajes tan curiosos como olvidados, leyendas que aterran y muchos misterios que he intentado desempolvar. Costumbres, ritos, fiestas… Una pequeña porción de nuestra maravillosa Región.

  • ¿Qué tiene que tener una historia para que le atraiga?

Que sea curiosa o sorprendente. O que encierre algún misterio. Esos suelen ser los motores que me incitan a investigarla.

  • ¿Cómo ha resultado la experiencia de escribir para niños “Cuentos para murcianicas”? ¿Es un lector más exigente que el adulto?

Es una obra magnífica, que incluso en su segunda edición ya han intentado plagiarla. Los niños conservan intacta esa capacidad de sorpresa y suelen maravillarse cuando se les plantea alguna buena historia.

  • En nuestra última entrevista nos adelantaba que desde hace años trabaja en una novela. ¿Nos puede dar algún detalle más?

Ya está, por fin,  acabada. Y estoy deseando poder sacarla a la luz en los próximos meses. Creo que es la historia más personal que he escrito en mi vida. Y que, probablemente, escribiré. Por cierto, no tiene nada que ver con cuanto he escrito hasta ahora. Nada de historia, folklore o tradición. Creo que es algo mucho más universal.