Juan Gutiérrez García

Se puede decir que hasta mediados del siglo pasado, el mercado de abasto diario en Mula seguía prácticamente anclado en la Edad Media. Poco había avanzado la exposición y venta de alimentos a lo largo de estos siglos. El despacho de pescado se hacía en casetas de madera faltas de higiene y condiciones para su venta. La carne, aun cuando había carnicerías, también se vendía en puestos del mercado en las mismas condiciones de precariedad. Salazones, frutas y verduras se exponían en puestos al aire libre o cubiertos con lona en condiciones perniciosas.

Plano Mercado Central de Abastos

Plano Mercado Central de Abastos

Al mercado diario en la Plaza Pública se unía el semanal con la venta de otros artículos como telas, baratijas, lozas, cristalería, quincalla (utensilios de metal), cedacería (zapatería)… En otra plaza del pueblo se situaba el mercado de aves donde también se vendían huevos, conejos y otros derivados. El mercado de ganado se hacía en una estrecha calle. Este tipo de venta de alimentos sin garantía ni control sanitario alguno, constituía un peligro para la salud pública de los ciudadanos. No menos insano era el tráfico de animales en placetasy calles con los excrementos y suciedad que generaba este tipo de Mercado Semanal, y más en esta abrasada tierra nuestra.

Para revertir este clima insalubre, en mayo de 1945 el concejo encarga un ambicioso proyecto al arquitecto Pedro Cerdán Fuentes, consistente en la construcción de un gran Mercado Central General de Abastos en las afueras de la población. El proyecto constaba de tres partes para construir en distintas fases dado su elevado coste que ascendía a más de un millón de pesetas de la época: Plaza de Abastos, Mercado Semanal con nave para aves y ganados y un gran Parque Jardín con casetas para la feria anual.

En noviembre de dicho año, junto a la memoria y planos, el concejo envía a la Diputación Provincial un memorial exponiendo la mala situación higiénica de los mercados de alimentos en Mula con el fin de obtener la asignación presupuestaria suficiente para la construcción de la Plaza de Abastos que ascendía a 186.066 pesetas. Un mes después era aprobada la subvención y proyecto por la Diputación con algunas modificaciones, como la construcción de una cámara frigorífica. La cantidad concedida fue de 141.924 pesetas, el resto del presupuesto tenía que aportarlo el Ayuntamiento que, tras la subasta pública celebrada el 29 de abril de 1947, obtuvo una rebaja del 12,30% quedando la aportación municipal en 21.256 pesetas. La concesión recaló en la empresa cartagenera Rubio y Palacios S.L.

Puesta en marcha la financiación del proyecto, el concejo se centra en comprar los terrenos para su ubicación. Así, entre mayo y julio de 1946 adquiere cuatro parcelas que dan a la calle del Hospital con una superficie de 2077m²para la construcción de la Plaza de Abastos. A espaldas de estas, otro terreno de 9688m² conocido como «Huerto de Pilar» que iría destinado al Mercado Semanal y Jardín de la Feria. Estas dos fases nunca llegarían a realizarse, aunque si se instalarían las atracciones feriales en las Fiestas Patronales. Con el tiempo este solar sería conocido como «el Anchurón».

Las obras de la Plaza de Abastos dieron comienzo en mayo de 1947 y finalizaron en septiembre del año siguiente. El resultado fue un cómodo y funcional recinto a nivel de calle de 1710 m². Portada de estilo popular rematada en albardilla con teja árabe y adornada con pináculos. Frontis de carácter cuasi triangular remarcando los accesos de dos grandes vanos con arcos de medio punto, en los cuales se disponían dos puertas de doble hoja de hierro enrejado y terminadas también en arco de medio punto. Fachada posterior cerrada de igual confección y preparada para abrir puertas en un futuro. El interior del recinto se componía de dos amplias calles con naves laterales para 20 casetas cubiertas y porchadasdestinadas a la venta de carne, pescado, ultramarinos y otros productos de alimentación; y otras para cámara frigorífica, bar, aseos y servicios municipales. En el centro del recinto 28 casetas descubiertas y tabicadas a media altura para frutas y verduras. En la explanada de entrada dos palmeras ya existentes, sustituyen el jardín y fuente planificada en el proyecto original.

La Plaza de Abastos fue entregada por la empresa constructora al Ayuntamiento el 2 de octubre de 1948, y abierta al público en diciembre del mismo año. La certificación definitiva de la obra tuvo lugar el 9 de enero de 1950 tras un largo periodo de garantía. Pronto se vieron las deficiencias del proyecto que el mismo arquitecto introdujo en un anexo a la memoria: cubrir los puestos centrales tal cual estaban los laterales y dotar las casetas de luz y agua. Esto supuso un coste adicional de 45.000 pesetas, quedando definitivamente concluida a principios de 1952.

Veintisiete años después de su puesta en funcionamiento, en una aciaga y lamentable decisión al calor del verano de 1975, el concejo de Mula acuerda derribarla para construir otra en su mismo solar. Cuarenta y tres años hace que fue demolida, este 30 de septiembre cumpliría 70 años aquella entrañable Plaza de Abastos. Los que tenemos una avanzada edad aún recordamos con cariño aquel edificio y otros que fueron abatidos en aquellos años de despropósito monumental, de los cuales, el tiempo hablará de ellos. Fuente: Archivo Municipal Mula.