PASCUAL GARCÍA

Pesan cada vez más los libros de Eloy, como si su poesía fuese aquilatándose con el tiempo y a los himnos celebratorios y a las elegías de la nostalgia vaya uniéndose un tono grave y sentencioso, una continua reflexión humana que es másAntes del nombre que una mera evocación, pues también va imponiéndose la idea sobre la imagen y el poeta nos descubre su honda preocupación metafísica, su cercanía al misterio de lo humano:“ Formo parte delmundo y estoy vivo./ Soy uno más, por suerte,/ en la gran cofradía de la luz.” Y antes ha escrito: “Cómo no estar conforme precisamente, ahora/ -e incluso para siempre- con la vida.” Nadie podrá quitarle nunca esa serena transparencia de sus palabras, esa acendrada sencillez de unos versos, sin embargo, de factura clásica, pero vamos encontrando últimamente ribetes de una cierta amargura, que son, acaso, fruto de una lucidez concedida por la edad, sin abandonar un punto el rigor poético de siempre, la belleza a ultranza de cuanto dicen sus versos cristalinos, como si hubieran nacido para quedarse con la hermosura del mundo y mostrárnos la a nosotros como se muestra un bien oculto:“ Cuántos bienes diversos, cuánta luz,/ están conmigo en la heredad del mundo/ por gracia, sobre todo, del mirar.” Hemos hallado muy a menudo en la obra de Sánchez Rosillo un viaje continuo del pasado al presente, igual que si el tiempo todo encerrara el arcano de la existencia: los años transcurridos, porque contienen episodios felices que gusta el poeta de rememorar y los días actuales porque son la necesaria materia de una continua fiesta de los sentidosy de las emociones, como una afirmación, que este poemario pone de manifiesto una vez más: “Y fui el que Eloy se llama, el que esto escribe,/ alguien con su tristeza y su alegría,/ su sol, su lluvia, su ansia, sus papeles.” Hallamos en cada entrega poética del escritor una conquista nueva que, no obstante, nos sabe, porfortuna, a la vieja melodía de siempre. Un ir y volver continuo atraviesa sus poemas bellísimos, de versos sosegados y palabras sabias, cuyo principal protagonista es el tiempo y sus zozobras. Nunca es el mismo libro, porque al abrirl o descubrimos la novedad encerrada de la vida, la exaltación del amor y las muchachas, el canto de un jilguero eterno, la primavera y una aceptación venturosa de cuanto le ha sido otorgado, pues la poesía de Eloy es vitalista y poco dada a la quejumbre, salvo para lamentar los dones que se llevó el paso de las horas: “Sí, dejadme, dejadme que lo escuche,/ que el silencio que tengo no se rompa./ No hay misterio más hondo que aquel pájaro/ y su canto que vibra en el árbol del tiempo.” Eloy Sánchez Rosillo usa de la belleza y sus ensalmos para guardar la cifra de ese temblor continuo que es la vida y otorgarnos su delicia en cada libro. Solo él conoce bien la alquimia secreta del lenguaje encarnado en la música de versos y poemas, la clave de aludir a luces y colores que nos vienen de muy lejos; a él, por tanto, debemos agradecerle este tenaz y generoso ejercicio de alumbranos en la penumbra de nuestro acontecer diario: “De todos los misterios de la vida,/ el mayor es el alba.” Espero, esperamos con inquietud y ansia creciente cada libro de Eloy, dado a la imprenta, comoseesperaelalimentoelalma, lapoción que alivia el dolor inconcreto dele spíritu, la fórmula mágica que nos ayuda a cruzar el día y a soportar la noche. No resulta fácil, sin embargo, nombrar la virtud de todos sus versos, porque es tan evidente, que no basta con aducir la belleza, el magisterio poético, el poder de tocar regiones próximas al espíritu, la creación de un espacio propio y exclusivo, en el que muchos ya nos reconocemos. Sólo el milagro podría aproximarse a este enigma.¡ Enhorabuena, maestro!