Ya en la calle el nº 1044

Ángela Ruiz, la maestra que soñó un ebook

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

GLORIA LÓPEZ

Ves cosas y dices: ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: ¿por qué no?” que diría George Bernard Shaw. Eso mismo debió de pensar Ángela Ruiz, una maestra gallega, que en lo más perdido del franquismo gallego soño algo así como un libro electrónico que debía de agilizar su trabajo y el de sus estudiantes, pero que nadie quiso patentar.

 

GLORIA LÓPEZ

Ves cosas y dices: ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: ¿por qué no? que diría George Bernard Shaw. Eso mismo debió de pensar Ángela Ruiz, una maestra gallega, que en lo más perdido del franquismo gallego soño algo así como un libro electrónico que debía de agilizar su trabajo y el de sus estudiantes, pero que nadie quiso patentar.

La inventora gallega Ángela RuizEsto era España y ella era mujer. Años más tarde, en 1971, Michael Hart patenta lo que se conoce como el ebook moderno. Ángela Ruiz Robles nació el 28 de marzo de 1895 en un pequeño pueblo de León, Villamanín. Su padre, Feliciano Ruiz, era farmacéutico, y su madre, Elena Robles, ama de casa. Ella acabaría sus estudios superiores en la Escuela de Magisterio de León y daría clases en muchas escuelas, algunas de las cuales llegó a ser directora. Inquieta, libre e incansable, también formaría su propia academia para adultos en la que daba clases a opositores. Tenía tal espiritu para enseñar, que en sus ratos libres llegó a escribir dieciséis libros sobre gramática, ortografía y taquigrafía. Fueron todos esos años y ese amor a la educación, lo que le hicieron soñar un día algo que pudiese ayudar a sus alumnos, siempre cargados de libros, algo que facilitase su transporte y su lectura. Lo que ella soñó se convirtió en el patentado número 190698 del 7 de diciembre de 1949, un libro mecánico que no me pregunteis como funciona porque he sido incapaz de comprender. Eso debío de pasarles a todos, porque nadie le hizo caso: ni la comunidad científica ni ninguna empresa para su fabricación. Pensó que igual no estaba lo suficientemente desarrollada y volvió a patentar lo que luego se conocería como “Enciclopedia mecanica” en 1962. Esta claro que lo que no estaba muy desarrollado era la visión de futuro de nuestra querida España. Esta enciclopedia, que tuvo hasta su maqueta, era un libro “ideovisual” interactivo, con luces, botones para escoger distintas opciones, sonido y múltiples contenidos opciones. Algo así como en ebook moderno pero en libro español de Franco. En 1970 llegó a tener una propuesta de una empresa de Washington pero la muy ilusa, que para eso demostró tener menos visión de futuro, la rechazó pensando que alguna institución de España país convirtiese su sueño en realidad. No hace falta puntualizar que nadie lo hizo. El 27 de octubre de 1975 moría Ángela en su pequeño pueblo gallego, el mismo que la había visto soñar cosas y preguntarse ¿Por qué no?

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