JAIME PARRA

La artista ceheginera Ana García Martínez (Ana Gama) expone hasta el 31 de enero su obra realizada mediante la tradicional técnica pictórica japonesa, Gyotaku, en las salas de exposiciones temporales del Museo Arqueológico de Cehegín.

Ana Gama

El Gyotaku, explica el comisario de la exposición (y autor de los textos que acompañan la obra de Ana Gama) José J. De León, “es una técnica milenaria proveniente de la cultura tradicional de Japón. Etimológicamente proviene de “gyo”, pez y “taku”, frotar, que genera un monotipo”.

Finalizada Bellas Artes en la Universidad de Murcia, la artista de 22 años se encuentra en Madrid realizando un máster de Prácticas Artísticas Contemporáneas. Anteriormente ha participado en varias exposiciones, tanto individuales como colectivas, y pertenece a un colectivo de artistas cehegineros fundado por Magdalena Zamora y al que el Ayuntamiento le ha cedido un espacio en el casco antiguo.

Con ellos pronto volverá a exponer en Cehegín y quiere exponer también en el Museo del Vino de Bullas relacionando su arte con la cultura del vino, un mundo este del vino donde le gustaría dejar su sello en forma de la etiqueta de los vinos de alguna bodega.

¿Desde cuándo tu interés por las artes?

Siempre me interesó mucho y, cuando iba a la ESO, me apunté a un taller de arte de Nicolás de Maya, quien estuvo este sábado en la inauguración de la exposición, del que aprendí un montón porque es un buen maestro, pero al estar siempre ocupado dejó de dar clase. En ese momento tampoco pensaba que fuese para mí, por lo que empecé a hacer bachiller de Ciencias Sociales porque en Cehegín no había Bachillerato de Artes. Pero cuando me planteé que estudiar en la Universidad al final me decidí por hacer lo que siempre me ha gustado más: el arte y todo lo que se relaciona con él.

Mostrando su exposición a los asistentes

¿Cómo fue la inauguración?

Muy bien, al ser un tipo de estampación directa a la gente le llega en seguida el mensaje y gustó mucho.

¿Cómo conociste esta técnica japonesa?

Una compañera de clase, que sabía que me gustaba mucho el pulpo y la biodiversidad en general, que coleccionaba caracolas y animales marinos, me pasó la foto de una persona trabajando con la técnica del Gyotaku con un pulpo muy grande.

Mi madre después me dijo “ah pues yo tengo un pulpo en el Casino” (sus padres son los propietarios del reconocido Casino de Cehegín)”. Era de siete kilos. Probé a hacerlo y no me quedó como ahora, pero me gustó mucho. Ese año había empezado a dar grabado en la Universidad, una disciplina poco conocida pero muy interesante por sus técnicas y sus muchas posibilidades.

Estampado de la artista ceheginera

¿Háblanos de esta técnica?

La utilizaban los pescadores para registrar sus capturas. Es una técnica de grabado en el que la plancha de grabado directamente es un animal, la haces con tintas comestibles no tóxicas, la tinta se queda incrustada en las ventosas del pulpo o en las escamas de los peces, sin que haya mucho exceso y que el animal esté bien seco, se pone un papel y se hace presión con las manos y se acaricia con las yemas de los dedos, salen todos sus detalles y texturas en negativo en el papel.

¿Por qué con tintas comestibles?

Porque no se desperdicia nada con este tipo de grabado, es un respeto por el animal que nos servirá también como comida.

Llevo haciendo grabados desde 2019, sobre todo cuando vamos a comer pescado. Hay que cocinar un gallo pedro, aprovecho y voy corriendo y grabo las estampaciones.

Los japoneses tratan de captar el alma. Cuando haces una huella de algo es porque quieres que perdure, el último rastro o aliento de vida del animal que ha fallecido y va a servir como alimento.

Pero en general para mí es importante el tema del medioambiente. Todos los soportes los he realizado yo y son reciclados; las chapas las encontré en la basura y se limpiaron y las pinté; aproveché una estantería que estaba en desuso.

Obra de Ana Gama en el Museo Arqueológico

¿De dónde viene tu fascinación por el mundo marino siendo de un pueblo de interior?

Mis abuelos tenían un piso en la playa y pasaba todos los veranos en Lo Pagán y me gustaba mucho bucear, incluso aunque no supiera nadar, mis abuelos me decían que me iba a ahogar.

Iba a pasear con mi padre con cuatro años y pasamos por una tienda muy chula con un escaparate con un pez globo decorado, nos gustó y entramos y me compré una caracola y a partir de ahí íbamos mucho y empecé a coleccionarlas. Entre unas cosas y otras mi familia me dice que me tengo que comprar una nave para guardarlas.

¿Algún recuerdo especial de esta exposición?

Nosotros tenemos un restaurante familiar. La primera persona en Cehegín que hizo el pulpo en su bar en 1970 fue mi abuela. Esta exposición es como un homenaje a ella que fue la inventora de la receta que se sigue haciendo en el Casino. En la exposición mi tío subió a mi abuela para que viera la exposición, le gustó mucho y me dijo “no sabía que mi pulpo iba a llegar tan lejos”.