HABLANDO DE EDUCACIÓN – 09

José Clemente Rubio García

Una tarde de julio, en mi pelegrinar por todos y cada uno de los municipios que forman estas llamadas Comarcas del Noroeste y Río Mula, me encuentro en Cehegín, pueblo amigo.

Nos juntamos en plena huerta. Una “suculenta cena” improvisada nos invita a la charla, a la anécdota, al chascarrillo…

Hacía varios años que no me veía con estos buenos amigos y amigas cehegineros,  pero fue un encuentro continuista de las tantas veces que las circunstancias nos llevaba a juntarnos y, de verdad, no se olvidan y seguimos juntos.

Antonia Fernanda López Guirao, Soledad Giménez Gambín, Juan de Dios López Moreno, Santos López Giménez, Carmen García Camachos, Mari Carmen García Salcedo y un servidor formamos la tertulia que duró cerca de cuatro horas y fue muy amena, respetuosa, profunda, no dogmática y esclarecedora en muchos de los temas. No era nuestra intención llegar a ningún tipo de acuerdo, si no poner encima de la mesa temas que nos interesaban sobre la Educación.

Nos juntamos personas de diferentes profesiones : liberales, docentes Y un servidor de “clases pasivas”, pero algo “activas”.

Decía, en un principio, que hacía tiempo que no nos veíamos, pero fue como una continuación de las conversaciones anteriores. Recordábamos aquellos años, donde la mayoría de los contertulios estaban en el AMPA del Colegio Público “Pérez Villanueva” de Cehegín. Les tocó el tema imperioso de denunciar el estado peligroso en la que se encontraba el edificio de dicho Colegio y la necesidad de su derribo y construcción de uno nuevo y lo consiguieron. Realizaron, quiero recordar, un trabajo con suma delicadeza, aunando a familias y convenciendo, con pruebas, del estado del Colegio. Yo recuerdo, sobre todo a las mujeres, el gran esfuerzo y constancia que tuvieron y como se implicaron.

Escribo lo anterior, no para recordar simplemente, si no porque fue uno de los temas importantes de la conversación, como es la implicación de los padres y las madres en el devenir de los colegios en su día a día.

Creemos todos los presentes, que la figura de las familias en el mundo educativo de sus hijos e hijas, es fundamental, esencial y necesario en la labor educativa y formativa que se desarrolla en los centros escolares e institutos.

Partimos de un principio básicos: Si los padres y madres, responsables máximos de la educación y formación de sus retoños, no se implican en la educación y formación de los mismos, ¿quién se va a implicar?; Si las familias no se preocupan del buen estado del Centro en el que están sus hijos e hijas, ¿quién se va a implicar?; Si no se preocupan de la calidad de la enseñanza del Centro, ¿quién se va a preocupar?

Entendemos que es necesario una implicación en el desarrollo de las actividades escolares y, eso, no quiere decir que marquen el ritmo de enseñanza y aprendizaje que lo debe de hacer exclusivamente  el profesorado, pero sí debería de haber una interrelación mucho mayor entre los responsables de las criaturas (profesorado y familias).

Haciendo un poco de historia, desde el primer momento de la creación de los Consejos Escolares, los padres y madres, la inspección educativa, los directores, el profesorado, el personal laboral y la autoridad municipal que emana de la voluntad popular, lo formaban y tenían una misión muy importante, que era el trabajar por el buen funcionamiento del Centro. Era tan importante su labor, que tenía que pasar por sus manos y aprobación la elección de los Directores, la Programación Anual del Centro y los Presupuestos anuales, entre otras labores.

Pero, como dice el refrán, “la alegría dura poco en la casa del pobre” y, esas labores, poco a poco la han ido quitando por parte de la Administración o, en algunas ocasiones, ninguneadas, convirtiéndose, en muchas de las veces, en un órgano colegiado simplemente consultivo.

Entendemos que la labor educativa y formativa de los escolares es cosa del profesorado y de las familias. Entendemos que es una tarea conjunta y, de ahí, que los padres y madres tengan mucho que decir, evidentemente en lo que concierne a la formación integral del alumnado, dejando la metodología, los procedimientos y las formas al profesorado, ya que son realmente los técnicos y profesionales de ese menester.

Este tema anterior, dio mucho juego en el diálogo, ya que son conceptos muy sutiles y pueden ser motivo de claras diferencias o enfrentamientos entre los padres /madres y el profesorado del Centro. ¿Pueden oponerse los padres a que se le imparta un tema concreto a sus hijos o hijas?¿Pueden exigirle al profesor o profesora que a su hijo o hija se le trate de tal o cual forma?¿Se le puede exigir al profesorado que imparta tal o cual materia siguiendo tal o cual metodología?.

La respuesta que se pudo entrasacar en la conversación, fue que al profesional se le debe de dejar trabajar y respetar su libertad de cátedra; que los contenidos están en lo que dictan las normativas oficiales y que son de obligado cumplimento, se esté o no de acuerdo con las mismos, pero lo que sí quedó muy claro es que los padres y las madres deben de estar en una continuo contacto con los tutores o tutoras de sus hijos e hijas, que hablen de los mismos, que comenten, que se ofrezcan al profesorado para lo que sea necesario en beneficio del alumnado, que se preocupen por la buena marcha del Centro, que se preocupen de sus necesidades y ayuden y exijan el bienestar de sus hijos e hijas, no solamente académicamente, sino de forma generalizada y que se impliquen en el mismo. El Colegio, el Instituto no es un lugar donde dejar a sus criaturas y ya, ellos, el profesorado, se encargarán de todo lo demás, los padres, las madres tienen mucho que decir, pero cada uno en su lugar.

Muchas otras temas hablamos y dejamos en el tintero. Hablamos de los niños o niñas con algún tipo de dificultad, de la atención que reciben, de la implicación de las familias en estos casos, de las familias que solo acuden al Centro cuando hay algún problema o son llamados. Coincidimos en que si el contacto de los padres y las madres con el profesorado es regular y continuo, el rendimiento del niño o la niña es mucho mejor y, no solamente en la etapa de Educación Infantil o Primaria, sino en todas las etapas educativas.

Y terminamos afirmando que los padres y las madres, sí tienen mucho que decir y aportar.