FEHEMINISTAS POR EL MUNDO

CLAUDIA LÓPEZ Y ESTHER FERNÁNDEZ

Alba terminó de contarnos su relato diciendo “la verdad, no es tan interesante”. Ella sabe que es una historia para sentirse orgullosa, por razones que contaremos y por otras que se quedarán sin contar. Sin embargo, lo que Alba nos quería decir fue que es la historia de una persona normal y corriente. “Cualquier persona puede hacerlo (vivir en el extranjero), no se necesita ninguna cualidad especial. Todo el mundo que nos vamos al extranjero somos personas normales.” nos afirmaba esta ceheginera que, actualmente, ejerce de enfermera en un pueblo de la región de Argovia, cerca de Zúrich, Suiza.

Alba Fernández Moya

Alba Fernández Moya comenzó su vida en el extranjero con el programa Erasmus+ en Frankfurt, Alemania, en 2015. Después, aceptó una oferta de trabajo como enfermera. Como la mayoría de principios, no fue fácil; en aquellos tiempos Alba no controlaba el alemán, la cultura era muy diferente y las condiciones de trabajo resultaron no ser tan buenas. Sin embargo, todo eso se vió compensado cuando conoció a dos mujeres increibles: Macarena y Gema. En ese punto, Alba se percató de lo importante que es tener una red de apoyo, y más cuando estás lejos.

Alba nos cuenta que “vivir fuera te abre los ojos, descubres que hay mil maneras de vivir la vida, te hace ser mucho más flexible, te fuerza a tener que adaptarte. A mi me hizo más paciento y, por supuesto, más libre y autónoma. Sin embargo, añade que “esa libertad tambien trae muchas responsabilidades y dificultades. Cualquier cosa que te pasa, tienes que solucionarlo sola. Y ahí, en ese momento, con 23 años fue cuando me di cuenta de lo que yo era capaz.”

Nos cuenta un episodio que especialmente recuerda con cariño y, con el cual, aumentó su confianza en sí misma. Alba tuvo que hacer un viaje en su antiguo Opel Corsa rojo y volver en dos días para pasar la ITV. “Eran muchísimos km sola. Ir a un hotel sola, coducir por Francia sin saber nada de francés… Aunque ahora mismo no me parece tanto la cosa, en ese momento fue una inyección de autostima grandísima.”

Alba nos recarca la importancia de aprender a ser feliz por una misma. Ella siempre había disfrutado de amigos y tuvo desde joven, lo que hizo que siempre se sintiera apoyada y acompañada. Por eso, comenzar una nueva etapa en soledad fue un reto que Alba convirtió en logro. “Disfruté mucho de esos años de locura, libertad, de hacerlo todo por mi misma y darme cuenta de que cada decisión que tomaba, tenía una repercursión para mi vida.”, nos contó.

En 2020 se mudó a Suiza, pero esta vez no sola, sino con su novio Kris y su perro Dragón. Alba tiene claro que si vives en el extranjero siempre vas a ser un inmigrante, pero nos cuenta que cuando la meta es clara, aprendes a que eso no te frene, y poco a poco las cosas van saliendo mejor. En su experiencia ella ha vivido prejuicios contra ella por ser mujer, jóven, inmigrante, del sur de España, con una pareja más jóven que sigue estudiando mientras es ella la que trabaja. Todo esto hizo que fuera dificil acceder al alquiler de una vivienda en su nueva ciudad. Pero nada de eso le frena y nos dice que “el mundo no siempre es amable y coopera. A veces, te encuentras con personas que intentan hacerte sentir menos y te tienes que esforzar mucho más.”

Sus nuevos propósitos son seguir estudiando; ha empezado psicología y su especialización de enfermería. Por otra parte, y porque no todo es trabajar, nos confiesa que su proyecto más importante es viajar, lo cual será lo primero que retome cuando las condiciones lo permitan.

Alba nos contaba que su historia no era intersante. No podemos asegurar que mañananos van a llamar  para hacer una película, (aquí queremos decir que hemos quitado algún capítulo que seguramente daría para ella). En cambio, lo interesante sobre esta aventura es que su protagonista es alguien, como dice ella, normal y corriente. Alguien tú, como nosotras o como a la amiga que le vas a compartir esto porque está pensando en mudarse.

Es la historia de alguien que un día se imaginó en Alemania gracias a una plaza Erasmus+ en su universidad, y eso le llevó a vivir otras experiencias y terminar viviendo en Suiza. Muchas de ellas buenas, otras malas, pero que, finalmente, le han llevado a que hoy en día nos afirme que está “muy orgullosa de todas mis decisiones porque me han traido hasta donde estoy.”

Gracias Alba, por tu historia, perfectamente honesta. Justo como nos gusta a nosotras. Muchísima suerte, sigue con esa confianza y determinación que nos has transmitido.

Detrás de cada historia que compartimos en Feheministas, tenemos el objetivo principal de inpsirarnos y conectarnos entre nosotras. Empezamos a crear una red de apoyo entre nosotras, descubriendo más sobre nuestra vecina, amiga de un amigx, chica que conocemos de vista o de alguien que ni sabíamos que era del pueblo.

Animarnos entre nosotras ¿a hacer lo mismo? No.

Anirmarnos a imaginarnos a nosotras mismas como no des la gana.

Pues sólo así seremos como nos de la gana de ser.

Pues ser mujeres normales y corrientes no nos frena de hacer cosas extraordinarias.

 

Dejadnos comentarios, que nos encanta leeros.