GLORIA LÓPEZ CORBALÁN

La casualidad nos da casi siempre lo que nunca se nos hubiere ocurrido pedir. Jamás se me hubiese ocurrido pedir un equipo de mujeres para salir en bicicleta, pero la casualidad nos ha juntado en uno.

Y qué equipo. Sin más objetivo que pasarlo bien, hacer kilómetros (rodar, como dicen los profesionales de esto), descubrir viejas rutas, conocer nuevas amigas, reencontrarse con las antiguas y disfrutar.

Sobretodo disfrutar: del momento del día, del viento en nuestro rostro, de la bici y sus pinchazos; de sus subidas, sus falsos llanos y sus bajadas; de no sentir las orejas los días de frío y que te suden hasta los codos los días de verano.

De la alegría de estar juntas haciendo lo que nos gusta en un entorno que no terminamos de conocer ni valorar lo increíble que es (menos la cuesta de las mujeres, esa no).

De sentirnos vivas y compartirlo.

Todo eso no sería posible sin la casualidad. La que un día vino a juntar la pasión por la bici a un grupo tan dispar como dispuesto: la de aquellas que llevan toda la vida practicando con las que hemos venido a descubrirla a los cuarenta y tantos. Ahora, que no tarde. Porque si algo he aprendido es que  nunca es tarde para nada, y que la mejor edad es siempre la que tienes en este momento, ni antes, ni después. Que no importa el peso ni el físico si lo que haces lo haces con pasión.

Eso es lo que le ponemos todas las tardes a nuestras salidas, unas veces más lejos, otras más cerca, porque es el rato lo que disfrutamos y nos adaptamos a las circunstancias de cada una de nosotras.

No somos lentas, ni rápidas ni torpes, ni ignorantes, ni expertas, ni gordas, ni flacas, ni triatletas ni running, somos un grupo de mujeres que sale a disfrutar de la vida en bicicleta.

Y un equipo necesita una equipación. Y para eso si que hemos sido exquisitas, que se lo digan a Guijarro, nuestro sufridor en tienda, que a la fuerza quería que fuésemos discretas a la par que elegantes.

Madremia, cuando he sido yo discreta… 4 viajes a la tienda 8 pruebas y un diseño, con el único objetivo que se nos vea.

Ya que nos adelantan los crios del Triatlon en las cuestas de Archivel, al menos que sepan a quién adelantan…la marea fucsia. La Yeni, la Amelia, la Maribel, La Mjose, La Any, la Vero, la Fina, la Isa, la Piki, y próximamente la Lali y la Donata.

Y delante, siempre pendiente, siempre enseñando, dándolo todo a cambio de nada, regañando a veces, matándonos casi siempre, animando y marcando el camino…sin la que sin sus ganas nada hubiese sido posible y aunque tienen nombre de película romántica le pega más la de sargento de hierro: Nuestra capitana Noa.

Esa casualidad que nos juntó es la misma que ha hecho que nuestra equipación venga a materializarse el día de mujer. No podía ser de otra manera.

Publicarla no es sino un aviso… si nos veis bajar con esta equipación… apartarse… que algunas aún no dominamos muy bien la cabra.