María José Lozano Bernal
Psicóloga CDIAT Avanza
Asociación APCOM

Acaba de nacer, solo unas horas y percibe en su madre alegría, ternura, complicidad, oye a su padre preguntarse ¿será verdad? ¿está ya aquí? y, él se pregunta ¿qué será todo esto? estaba feliz en el mundo intrauterino, se movía, estaba calentito, no le molestaba nada, todo era fácil. Ha pasado un trago duro: salir al exterior, y ya lo tiene todo hecho, ha de respirar por sí mismo, ha de comer, ha de moverse, siente frío y calor… ¡ha de aprender tantas cosas! que mamá, papá y él están un poco asustados, parece que el proceso será largo.
Sin embargo, se da cuenta en seguida de que está en casa, recibe dedicación exclusiva, durante 24 horas el servicio es continuo, la atención es intensa, las primeras emociones positivas y negativas empiezan a llegar (caricias, sonrisas, sustos,…) construye el primer vinculo y recibe apoyo emocional y descubre el amor, a veces también aparecen los sentimientos de inseguridad pero con dedicación, conocimiento y desvelos se intentan subsanar. Se da cuenta de que no es fácil para sus padres el reto que les plantea, han de cuidar de una personita que lo necesita todo, y parece que incluso más porque médicos, psicólogos, fisioterapeutas, trabajadores sociales que le han visto, valorado y remirado han encontrado signos de que en adelante irá más despacito en su desarrollo psicomotor, así que les exige ponerse a ellos en segundo plano y ser él por un tiempo el primero. Las horas se suceden y su reclamo de atención les atrapa, las vacaciones y días libres pasarán de otra manera y todo será compartido, las horas de sueño están marcadas por otro reloj, y a veces hasta llegan los desvelos, los padres han de aprender a leer otros libros y…, hasta los gestos significan más que cualquier escrito. También les pide estar en un activo continuo, con apenas descanso, las prioridades se distribuyen de forma diferente; no, no es que todo sea para él pero sí en gran medida por un tiempo casi lo será.
Por eso, le preocupa que el sacrificar tiempos, preferencias, pueda ocasionar conflictos y tensiones ¿cómo puede ayudar para que esto no ocurra? sin duda, recordándoles lo que el doctor Sonnenfed afirma refiriéndose al desarrollo neuronal: todos tenemos una capacidad de desarrollo enorme, que habrá que estimular con entusiasmo, motivación y dedicación.
Se adaptará a su entorno familiar, aprenderá a convivir, a ser comprensivo y flexible, a aceptar el apoyo y cuidados que le deparan, a comprender y entender, a descubrir nuevas experiencias a cada paso, que le ayudaran en su crecimiento personal y a poder lograr cada vez mayor independencia, a la vez que asumirá obligaciones y deberes.
No olvidará, que entre todos establecen un vinculo desde los primeros momentos que es clave para un buen desarrollo socio- afectivo y fundamental para la organización, maduración, funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso, con el fin de ser más humanos, de aprender a dar y recibir de forma positiva, de ser generosos, complicarse por los demás, aportar amabilidad, escucha, comprensión y apoyo en esta familia que recorrerá muy diversas etapas de vida en común y en la distancia, y que habrá posibilitado un buen desarrollo emocional, un adecuado autoconcepto y la mejor madurez cognitiva posible.
Jorge Barudy, señala que los cuidados, la estimulación y la protección que reciben los niños en el transcurso de sus tres primeros años de vida son determinantes para la configuración de un cerebro sano con capacidad para responder a todos los retos de una existencia infantil y, más tarde, los de una vida adulta.