PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Francés impecable y castellano muy conseguido en sus canciones. Le han regalado muchos motes, con respeto y consideración, en todo momento, por su destreza artística, que, como si fuera el primer día, ponía en práctica en cada aparición pública. Siempre con una maestría, elegancia, saber estar escénico y veteranía que muchos quisieran para sí y que solamente se consigue con los muchos años que ha estado encaramándose a los escenarios del mundo y con esa dedicación refinada, pulcra y exigente que se imponía él mismo. Así, pues, le llamaban “el último gigante de la canción francesa del siglo XX”, “el último romántico”, título, igualmente, de una de las bonitas canciones del italiano Nicola di Bari, “el embajador de la canción francesa” o “el Frank Sinatra de Francia”. También fue bautizado por admiradores, prensa y colaboradores como “Charles Aznavoice”, haciéndole, además, propietario de la frase “El show debe continuar”, lo que dice mucho en favor de su intensa y responsable dedicación. ​Solía, igualmente, decir aquello de “soy política y poéticamente incorrecto”.

Origen armenio.-Fue inscrito, al nacer, como Shahnourh Varinag Aznavourián Baghdassarian, compositor, cantante y actor francés, aunque de origen armenio, conocido artísticamente como el inolvidable y siempre querido Charles Aznavour (22-05-1924, ParísFrancia/01-10-2018, MourièsFrancia). Considerado como uno de los intérpretes franceses más populares, con más dilatada y extensa carrera en la historia de la música planetaria, así como el más famoso e identificado internacionalmente.

Fenómeno artístico.-Aznavour merece otorgarle toda la prioridad y preferencia de nuestra página. Su óbito es el de un monstruo de la canción romántica, melódica, nostálgica y poética, un fenómeno artístico como ha sido siempre, sobrepasando los doscientos millones de discos vendidos a lo largo y ancho de ocho décadas artísticas. Estaba inmerso en plenitud laboral y tenía compromisos inminentes en diferentes puntos de Europa, con fecha señalada para este mismo mes de Octubre, el día 26, en Bruselas, compromisos que, lamentablemente, no podrá cumplir al perder esa vida tan intensa.

Los mejores.-Ha grabado con los más distinguidos de cada país con raíces musicales. De España, valgan como ejemplo nuestros Raphael y Julio Iglesias, por no hacernos más extensos, pero, además, ha tenido la estrella, no de grabar con los mejores del mundo, que también, sino de que ellos quisieran trabajar a su lado por el lujo que suponía, ya que su trayectoria gozaba de la notoriedad de más de 1.200 canciones, cerca de 300 discos grabados y la inquietud de un adolescente al seguir componiendo y trabajando todos los días hasta su fallecimiento.

Recomendación.-Son muchas y diversas las consideraciones sobre su discografía. Nosotros nos vamos a permitir, sobre todo, recomendar un disco suyo muy valioso con el que disfrutamos frecuentemente. Es verdad que son numerosos sus temas “gloriosos”, pero nuestra recomendación presenta lo mejor del genio. Se trata de un doble álbum, con un tercer plástico, en formato DVD, que ofrece más de dos horas de actuaciones en directo del artista. Se titula “Grandes éxitos y grandes éxitos en español”, en el que se repiten sus canciones más señeras en lengua francesa y en castellano. Figuran, entre otras muchas: “Y por tanto”, “Venecia sin ti”, “La bohemia”, “Formidable”, “Ave María” o “No je n’ai rien oublié”, de entre 40 canciones más el DVD. Un estuche publicado en 2007 con fondo negro e impresión en dorado, lanzado por la discográfica EMI y apoyado por el sello “TVE-Comercial”.

Edith Piaf.-Privilegio añadido de componer para estrellas de la talla de Edith Piaf y de haber disfrutado, igualmente, de la gran pantalla con su participación en la friolera de 80 filmes. Creció Aznavour pegadito a sus orígenes paternos, un matrimonio armenio que se vio necesitado de huír del genocidio u holocausto de su tierra para no sumar, como dos personas más, en esos casi dos millones de seres humanos que fueron víctimas del exterminio armenio. Y es a la dura evolución de sus padres, y a la de tan ingente número de personas afectadas, a lo que va dedicada la canción con la que solía iniciar sus actuaciones desde hace algo más de veinte años: “Les émigrants”.

Inspiración.-Le inspiraba todo: libros, radio, televisión o conversaciones enriquecedoras, porque “como no tengo imaginación, trabajo con lo que observo. Sim embargo, hay personas que sí presumen de ella, pero no son capaces de componer canciones. Y es que a un compositor le inspiran, con idéntica intensidad, penas y alegrías, aunque también es cierto que son muchas más las canciones tristes que las felices”, señalaba el maestro de París, quien había regresado de una gira japonesa poco antes de su desaparición, aunque también es cierto que se vio forzado a suspender varios recitales por culpa de una fractura del brazo que se produjo a consecuencia de una inoportuna caída. En declaraciones a los medios de comunicación, dijo, en cierta ocasión, que no cantaba para 10, 100 ó 1.000 personas, sino que lo hacía para una, porque es la fórmula en virtud de la que cada espectador “entiende que canto exclusivamente para él”. Al preguntarle lo que se siente desde la plataforma escénica 80 años después de sus inicios, espetó un “sigo buscando temas para continuar componiendo”.

Legado.-Su vida es imposible de abarcar en una página; sus canciones, también; pero, que nos deja un legado impagable para disfrutar de su voz, su música y sus canciones, es tan innegable como lo es, ahora, triste y lamentablemente, su nunca oportuna muerte. Descanse en paz y que siga componiendo en ese “paraíso” que, sin duda, se merece, por su limpio, brillante y honrado trabajo artístico. Buenos días.