GLORIA LÓPEZ

Cuando alguien dijo aquello de “deja que la vida te despeine” no imaginaba que vendría una pandemia mundial que nos iba a sacar a los balcones, con canas, sin mechas y en moño.

Peluquería Toñi

Peluquería Toñi

El pelo, ese con el que casi nunca estamos de acuerdo, quién lo tenemos liso lo queremos rizado, quién lo tiene largo lo quiere corto y el que no tiene lo desea. Ese complemento que es el 90% de nuestros selfies y que no hace mucho se convirtió, por obra y gracia de una ley en un lujo que hoy, ese virus con nombre de accesorio de reinas, nos ha descubierto que es una necesidad casi tan grande como ir al super una vez a la semana. Así que cuando nuestras peluqueras nos mandaron ese mensaje que abría la lista de espera más esperada del estado de alarma nos faltaron manos para decir en nuestros grupos de whatsapp que ya teníamos hora en la peluquería, así, como si fuésemos a cobrar el euromillón.

Peluquería Toñi lleva abierta desde el 2003 y Toñi, su dueña, peinando sin parar 6 días a la semana hasta el pasado 13 de marzo que tuvieron que cerrar. Confiesa que nunca antes había cerrado y que la sensación le resultó tan rara como la situación para volver. Para las que vamos y venimos de vez en cuando, la peluquería es algo distinto como para las personas mayores que acuden semanalmente a su cita con ella. Toñi es su vínculo  con el mundo y la belleza, la hora de charla con las amigas o quizá la única salida de la semana. Por eso entiendo que ellas fuesen su primera preocupación. Todo lo demás, como los flequillos, se podría arreglar después. No hay futuro incierto cuando tu pasado tiene la profesionalidad de 17 años al frente de una peluquería a la que volvemos semana a semana, mes a mes o corte a corte, porque ella sí que entiende aquello de “solo las puntas”.

 ¿Cuándo cerrasteis?

Cerramos el mismo día 14, como todos los peluqueros de Caravaca. Al principio la incertidumbre fue muy grande, pero luego pude acogerme al ERTE y asumir gastos. Ese tema me preocupó mucho los primeros días, pero una vez asumida la situación pues ya piensas en cuando vuelvas a abrir.

¿Qué es lo que más te preocupó en un principio de toda la situación?
Cómo afrontar todos los gastos. El agobio de pensar que tenía que cerrar y no iba a tener ingresos para afrontar todos los gastos. Pero una vez que ya te das cuenta que todo el mundo está igual y que no hay remedio, pues lo aceptas.

¿Y ahora qué es lo que más te preocupa?
Ahora lo que más me preocupa es la bajada del IVA. Cuando lo subieron del 8% al 21% hubo muchas peluquerías que cerraron, y ahora va a pasar lo mismo. Esta situación es ya de por sí difícil, sin bodas, sin comuniones… hay muchas peluquerías que no saben si van a poder seguir y si abren a cuántos empleados van a poder recuperar de los ERTE. Se ha demostrado que no somos un articulo de lujo, sino una necesidad, por lo que no tendríamos que pagar ese disparate de IVA.

¿Cómo ha sido la vuelta?

La primera semana fue un caos. No teníamos las cosas muy claras, el BOE salió el domingo y no sabíamos qué hacer. Al final se decidió abrir el día 4 y la verdad que la respuesta fue buenisima. Las clientas se pusieron contentisimas. Abrimos una lista de espera y hemos ido llamando a la gente poco a poco.  Y en general todo el mundo muy bien, con muchas ganas y sin prisas. Todo lleno, lista de espera y todo el mes ocupado. Pero volvemos a lo mismo, este mes a mi no me preocupa. Me preocupa el que viene, cuando se pase todo esto y no tengamos ni comuniones ni bodas ni nada de nada.

 ¿Habéis tenido contacto con las clientas?

Ese era otro tema que me preocupaba mucho, las clientas que venían todas las semanas que no podían arreglarse ellas el pelo por diversos motivos. He estado en contacto con ellas para saber cómo estaban y cómo se las arreglaban solas.

¿No has atendido a nadie en su casa?

No, en un principio pensé que podría atender a las más necesitadas, pero enseguida nos dimos cuenta no era posible, por seguridad ni por solidaridad con las otras peluqueras.

¿Ahora qué medidas de seguridad habeis tomado?

Pues como la peluquería es grande no hemos tenido problemas. Tenemos seis tocadores, estamos utilizando tres, y sólo atendemos a tres clientas. No entra nadie más, ni nadie en la sala de espera. La limpieza y desinfección es continua y las mascarillas y los guantes obligatorios.

¿Nueva rutina de trabajo?

Si, es diferente. Pero también tiene sus cosas buenas. Ahora tenemos menos prisa y más tiempo para atender, tienes más posibilidades de gestionar tus clientas y agruparlas para que se sientan más cómodas o pierdan menos el tiempo. Es otra forma de trabajar y tiene sus cosas buenas.