Pedro Antonio Hurtado García

Utilizó la fórmula autodidacta para aprender a tocar la guitarra, pero la manejaba de maravilla. Emigró a lugares con mayores posibilidades de dar espectáculo con sus conocimientos y logró el éxito buscado. No obstante, también sufrió los sinsabores de verse sin trabajo durante largas temporadas, pero, él, sabía que ese instrumento musical iba a ser su medio de vida y que lograría introducir “al dúo”, él y su guitarra, en alguna formación que supiera valorar sus conocimientos musicales y su destreza en el manejo natural del instrumento de las seis cuerdas. Al conocer a Tom Jobim, se pusieron de acuerdo en explorar el género que se conocería como “bossa nova”, radicado en Brasil y muy identificador del folclore del referido país. Jobim era pianista, compositor y gozaba de enormes conocimientos en el clásico y el siempre variado jazz. Hablamos de João Gilberto Prado Pereira de Oliveira (10-06-1931, Juazeiro-Bahía-Brasil/06-07-2019, Río de Janeiro-Brasil), compositor, cantante, guitarrista y artista brasileño, conocido como João Gilberto y valorado como el músico que, junto a Antonio Carlos Jobim, se convirtieron en los auténticos creadores del cadencioso ritmo bautizado como “bossa nova”, “descubrimiento” que vino a coincidir con el final de los años ’50, lo que le valió a Gilberto el sobrenombre de “padre del bossa nova”, mientras que en su país le llamaban “O Mito” (“El Mito”), pero también “La Leyenda”, denominaciones que le venían como anillo al dedo por los sobrados méritos artísticos de este longevo músico que se nos ha marchado con 88 años.

Sin acompañamiento excesivo.-La “Bosa nova”, además, introducía el valor añadido de poder cantar a bajo volumen y con no mucho acompañamiento. Composiciones de Jobim, cuyas letras aportaba Vinicius de Moraes, ya sirvieron para, en 1958, completar un lustroso disco, titulado “Cançao do Amor Demais” para la reconocida cantante Elizeth Cardoso. Seguidamente, Gilberto comenzó con su primer disco, bajo la denominación de “Chega de Saudade”. Precisamente, la canción que otorga título al disco se convirtió en un incontestable éxito en Brasil y, para reforzar ese triunfo, también figura en el “plástico” de Cardoso. El lanzamiento sirvió para disparar la carrera de João Gilberto, así como para dar a conocer al mundo el ritmo y el movimiento del siempre atractivo y agradable género de la “bossa nova”, aunque los primeros discos se hacían acompañar por sambas y canciones populares, de los años 30, pero arregladas por Tom Jobim con el sello peculiar que les dotaba del estilo “bossa nova” brasileño. Dos nuevos discos de Gilberto, en 1960 y 1961, vieron la luz con canciones creadas por compositores y cantantes pertenecientes a una generación más reciente.

El cóctel bossa nova/jazz.-Pero, además, en 1962, el género sobre el que hablamos ya había sido asimilado e incorporado por notables músicos de jazzestadounidenses, entre los que destaca Stan Getz, quien invitó a Gilberto y Jobim, en 1963, para que colaboraran en lo que terminó tornándose en uno de los lanzamientos de fusión bossa-nova/jazz mejor acogidos por la crítica y aclamados por los consumidores. En 1964 se lanzó “Getz/Gilberto”, consiguiendo el Grammy en 1965. De este elaborado conjunto de canciones cobra especial relevancia la composición de Jobim/Moraes titulada “Garota de Ipanema”, es decir la popularísima “La Chica de Ipanema”, la canción que, a nosotros, particularmente, nos hizo valorar y subir al pedestal de la “Bossa nova” a Astrud Gilberto, quien no llegó ahí por casualidad, sino porque tuvo la suerte de hallarse casada, en ese momento, con el propio João Gilberto. Este tema, pese a sus ritmos brasileños, se clasificó, en su versión inglesa, “The girl from Ipanema”, como una canción clásica del pop internacional y lanzó a Astrud Gilberto a la fama más luminosa, compases que, a sus 79 años actuales, sigue interpretando la estrella, nacida en Salvador de Bahía, con la gloria de siempre. Precisamente, su versión inglesa fue asumida, “apropiada” y grabada, igualmente, por monstruos de la interpretación como Al Martino, Dean Martin, Tony Bennett o el mismísimo Frank Sinatra.

Entre “los grandes”.-João Gilberto estuvo relacionado con los más consagrados artistas y, entre ellos, pese a no gozar de las bases musicales iniciales por su condición de autodidacta, gracias a su destreza instrumental y capacidad escénica, era uno más entre “los grandes”, como Miúcha (hermana de Chico Buarque), Caetano Veloso, Gilberto Gil o María Bethania, con quienes creó el “Tropicalismo”, fusionando la “bossa nova” y el “rock”, pero también mantuvo experiencias artísticas con Cole Porter y otros “grandes”. Discos muy bien acogidos, canciones legendarias y éxitos continuados le otorgaron respeto mundial y consideración permanente a este músico del que, si el espacio nos lo permitiera, podríamos seguir contando aspectos de su vida, éxitos y trabajos verdaderamente impecables. Descanse en paz. Buenos días.