Pedro Antonio Hurtado García

Los hemos tenido tan mitificados, nos hemos rendido tanto a su profesionalidad, fama ganada por méritos propios, creatividad continuada y tantos y tantos valores añadidos, que nos hicieron creerles inmortales. Pero no. Son famosos, mitos, veteranos profesionales, pero, al mismo tiempo, humanos. Su fecha de caducidad va ligada, como la de todo ser viviente, a sus cuidados alimenticios, tratamiento físico y demás factores de salud que deciden la existencia. Es el caso de Charles Robert “Charlie” Watts (02-06-1941, Londres-Inglaterra/24-08-2021, en el mismo lugar de nacimiento), prestigioso músico y baterista, de enorme reconocimiento como integrante de la legendaria y longeva banda británica “The Rolling Stones”, formación en la que fue componente desde enero de 1963, cuando ingresó, sustituyendo a Tony Chapman, quien llevaba poquito tiempo y desde esos inicios titubeantes y de adaptación que practican la mayoría de las formaciones. Charlie completó, ininterrumpidamente, el resto de su vida como un “Rolling”, hasta verse sorprendido por la muerte, a los 80 años de edad.

Imagen y liderazgo.- Junto al mítico vocalista Mick Jagger y el emblemático guitarrista Keith Richards, crearon la marca más duradera en la historia del rock. En reiteradas ocasiones, los dos citados, consideraban a Watts como la verdadera imagen y líder del grupo que termina de conformar, actualmente, el bajista Ron Wood. Y, ciertamente, de él, de Charlie, podríamos escribir mucho y bueno, incluso sin entrar en datos. Así que imagínense nuestros lectores todo lo que se nos queda en el tintero por razones de espacio.

El show continúa.- Creíamos, por ejemplo, que, si algún día faltaba un componente de la banda, se disolvería la formación. Y, sin embargo, no ha hecho más que fallecer Watts y ya le han buscado sustituto para la gira que “The Rolling Stones” están realizando por St. Louis, Carolina del Norte, Pensilvania, Nashville, Minnesota, Florida, Dallas, Las Vegas, Atlanta, Detroit, Michigan y una larga lista de lugares norteamericanos. Fue el 4 de agosto cuando, a la vista de esta ambiciosa gira, la banda comunicó que Watts no podría afrontar ese periplo debido a una intervención quirúrgica a la que tuvo que someterse. Así que, incluso unos días antes del fallecimiento del flamante octogenario, la banda le sustituyó, en principio, para la gira americana, por el neoyorkino de color Steve Jordan (14-01-1957), con esos 64 años que le permiten no desentonar mucho con el resto de la formación. Es compositor, director, productor musical y multiinstrumentista, además de viejo aliado de los Stones. Por lo tanto, el show continúa tras cumplimentar las honras fúnebres de quien durante 58 años ha sido pieza imprescindible en la banda.

Crecimiento imparable.- Les hemos visto actuar en algunas de sus reiteradas visitas a España y podemos decir que, tras ir subiendo incesantemente el listón de su calidad escénica e interpretativa, fue en Benidorm donde nos dijimos que sería imposible seguir ofreciendo un mejor y más completo espectáculo, pero, luego, por ejemplo, en Barcelona, en el estadio olímpico y en su gira “A bigger bang”, tuvimos que cambiar de parecer, porque aquello fue gloria en todos los sentidos. Y, por añadidura, el músico fallecido tocaba la batería con tal destreza que hacía fácil lo que, otros, seguro, convertirían en un complejo movimiento de extremidades lleno de fatigas e imprecisiones. Naturalmente, hay que imaginarse los centenares y hasta miles de ocasiones en las que Charlie ha percutido los emblemáticos himnos “(I can’t get no) Satisfaction”, “Jumpin’ jack flash” o “Brown sugar”.

Complejos inicios.- Comenzó a tocar, Watts, en los clubes londinenses de rhythm and blues, donde conoció a Mick Jagger, Brian Jones y Keith Richards, lo que le sirvió para unirse a los Stones, donde, además de baterista, era el diseñador de las portadas de sus álbumes y escenarios de gira, ya que gozaba de una gran formación académica en materia gráfica. Giró, además, con su propia banda, “Charlie Watts Quintet”, anunciándose en el londinense “Ronnie Scott’s Jazz Club” con “Charlie Watts Tentet”.

Multitud de reconocimientos.- Sus reconocimientos personales resultan interminables. El baterista creó su propia imagen y, además, sin proponérselo, es decir que lo logró de forma tan natural como espontánea. Así, pues, fue nombrado miembro del “Salón de la Fama”, de la revista “Modern Drummer”, mientras que “Vanity Fair” le otorgó la distinción de incluírle en el “Salón de la fama internacional de los mejores vestidos”. El reputado crítico musical estadounidense, Robert Christgau, le catalogó como el mejor baterista de rock.​Adicionalmente, en 2016, se hizo con el puesto duodécimo en la lista de los “100 mejores bateristas de todos los tiempos”, que tutela la revista “Rolling Stone”. Tras más de 60 años globales de carrera profesional, su patrimonio neto sobrepasa los 170 millones de dólares,cosechados a base de esfuerzo, trabajo y dedicación.

De familia especialmente humilde.- Sin embargo, vivió junto a su familia, durante su infancia, en una casa prefabricada, en el número 23 de Pilgrims Way, en Wembley. La segunda guerra mundial se había ocupado de destruír numerosas viviendas a través de los bombardeos alemanes que alimentó la referida contienda. Su padre, Charles Richard Watts, era camionero del “London, Midland & Scottish Railway” y toda la familia había sufrido los azotes de la miseria y los duros trabajos mal remunerados. Sus vecinos de la infancia le recuerdan con cariño, admiración y respeto y hablan, de él, calificándole como una persona tan sencilla, amable, servicial y atenta, como inolvidable. En cuanto la vida, la economía y las circunstancias se lo permitieron, Watts se hizo coleccionista de discos que, en principio, eran de los antiguos plásticos de 78 revoluciones por minuto, lo que disfrutaba junto a sus amigos de juventud de forma desinteresada, generosa y altruísta.

Diseñador gráfico.- Tras completar la escuela secundaria, comprometió matrícula en “Harrow Art School”, centro posteriormente absorbido por la “Universidad de Westminster”, donde mantuvo su asistencia hasta 1960. Al abandonar esa enseñanza, Watts trabajó como diseñador gráfico en una empresa publicitaria denominada “Charlie Daniels Studios”. Simultáneamente, tocó la batería, ocasionalmente, integrado en bandas locales que solían actuar en clubes y cafeterías.

Múltiples ofertas.- Llegó 1961 y conoció al británico, nacido en París, Alexis Korner, músico que le ofreció incorporarse a su banda, “Blues Incorporated”. Inicialmente, Watts se dirigía a Dinamarca, donde había comprometido una temporada trabajando como diseñador gráfico, pero maduró su reflexión y aceptó la oferta de Korner al regresar a Londres, en febrero de 1962. En el transcurso de ese año se integró, plenamente, en la mencionada formación, al tiempo que mantenía compromiso contractual con otra empresa de publicidad llamada “Charles, Hobson y Gray”.

Sin excentricidades.- A Watts se le deben muchas actividades artísticas, culturales y especializadas, que parecía no tener por su natural sencillez, condición vestida del hombre culto que era, nunca alineado con las excentricidades de sus compañeros de banda. Era un gran tipo, simpático, amable, cercano y de los que siempre saben dar un paso atrás. En junio de 2004, se le diagnosticó cáncer de garganta, pese a haber abandonado el tabaco al final de los años ’80 y no beber alcohol, salvo alguna cerveza aislada, lo que deja dudas sobre si su fallecimiento ha podido estar impulsado por una recaída de aquella enfermedad que parecía curada.

Todo para él.- Hemos dejado “aparcados” datos como canciones, composiciones, actuaciones, giras y demás, porque, todo eso, es compartido con “The Rolling Stones”, pero, en este caso, nos ha parecido más entrañable dedicarnos a facilitar el conocimiento, un poquito mejor, del “primogénito” del grupo, de este mago de las baquetas al que no olvidaremos nunca y que, además, fue un esposo, padre y abuelo ejemplar. Descanse en paz. Buenos días.