PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Nuestra condición de semanario, que nos lleva a no poder aparecer todos los días, así como los festivales de “Jazz San Javier” y “Cante de las Minas”, de La Unión, nos han abocado a demorarnos un poquito en algunos obituarios de artistas significativos que, en cualquier caso, aprovechamos el momento de haber atendido los eventos mencionados para volver con el recordatorio, la atención y el respeto que nos merecen esos artistas que se nos van para siempre. Alteramos el orden cronológico, en este caso, para comenzar con una artista de nuestro país.

En lengua catalana.- Nos referimos, en esta ocasión, a la siempre presente, activa y batalladora Núria Feliu i Mestres, que así se escribe, en catalán, el nombre real de la artísticamente conocida como Núria Feliu (21-09-1941, Barrio de Sants-Barcelona-España/22-07-2022, en la misma ciudad de nacimiento, donde discurrió toda su existencia), contando, por lo tanto, con una edad de 80 años cumplidos, cantante española que se prodigó en la lengua catalana para sus grabaciones, representativas de géneros de música popular, lo que le convirtió en figura relevante de la “Nova Cançó”, adelantada en la idea de interpretar significativas canciones norteamericanas, así como darle vida al jazz en catalán. Por añadidura, fue actriz y gozó de moderado, pero, al mismo tiempo, reconocido éxito en su singladura artística. ​

Desde Broadway hasta Hollywood.- Su debut tuvo lugar en 1965, comenzando a destacar gracias a sus discos de canciones populares catalanas, un patrimonio cultural del que fue defensora a ultranza, pero también cantó boleros, cuplés y otros géneros muy tradicionales en su época. Impulsó, como intérprete, la incorporación del idioma catalán en la mayoría de estos estilos, así como el jazz y los referidos estándares norteamericanos, acercándonos los repertorios de Broadway y Hollywood, para afrontar, igualmente, bandas sonoras de películas y hasta atreverse con el country en catalán. ​ Bendijo versiones del jazz más clásico, convirtiéndose en la primera intérprete que llevó este género al catalán, terreno en el que fue célebre su colaboración con el inolvidable pianista Tete Montoliu, homenajeado el pasado día 14 de julio, en “Jazz San Javier”, con motivo del espectáculo que vino a denominarse “25 años sin Tete”.

Enriquecido repertorio.- Brilló su repertorio por adaptaciones de poetas catalanes, siendo uno de sus grandes letristas y adaptadores de textos el poeta Josep María Andreu. La catalana desaparecida fue fiel defensora de la música tradicional y hasta interpretó sardanas. En los últimos años de su trayectoria artística contó con el acompañamiento del pianista Lucky Guri. Llegado 2007, se afanó en reunir, dentro de un libro-disco, las sardanas catalanas más escuchadas. Y lo hizo buscando la coincidencia con el centenario del estreno de “La santa espina”, obra de Ángel Guimerá con música de Enric Morera.

Esfuerzo de recuperación.- Se empeñó en recuperar, en “Núria Feliu recita les sardanes més populars”, algunas de las obras poéticas y corales que han pasado a considerarse clásicos de la música catalana. Este trabajo literario y discográfico es clara e ilustrativa muestra de la producción poética coral, en selección de Lluís Subirana y Núria Feliu, de los principales poetas y compositores catalanes del género. El “Gran Teatro del Liceo”, de Barcelona, fue el inmejorable marco que acogió el espectáculo colectivo “Núria Feliu 50/70”. Celebrando, con ello, 50 años de trayectoria profesional y 70 de vida, acogiendo la participación adicional de algunos artistas, de los que Feliu interpretó determinados temas.

Reconocimientos.- Galardonada, en 1976, con el “Premio de Cultura Popular”, concedido por el Ministerio de Cultura, por su disco “Cançons d’Apel·les Mestres”. En 1979, le llega la “Medalla del Cercle Català”, de Madrid. Pero, también, la “Creu de Sant Jordi” (1985); “Premio Sant Jordi de Cine”, concedido por RNE y el “Premio SGAE” por su trayectoria (ambos en 1990). El Ayuntamiento de la Ciudad de Condal decidió, en 2008, reconocerle con la concesión de la “Medalla de Honor de Barcelona”. ​Una artista llena de brillo, gloria y respeto que contó con un público fiel.