POR PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA
Es injusto ser mundialmente famosa, dueña de una voz impecable e inconfundible, artífice de grandes éxitos musicales, simpática y, además, guapa, y fallecer a los 67 años. Y, eso, exactamente, es lo quel e ha sucedido a Lynn Anderson, la inolvidable intérprete de la incombustible canción titulada» Rose Garden» («Jardín de Rosas»), también conocida como «I never promised you a rose garden» («Nunca te prometí un jardín de rosas»), quien nos ha dicho adiós para siempre,a causa de un ataque al corazón que desencadenó en un fatal infarto. Se hallaba hospitalizada en Nashville (Tennessee), como consecuencia de una preocupante neumonía que había contraído al regreso de un viaje a Italia, recientemente disfrutado por la intérprete. Lynn Anderson (26-09-1947, Grand Forks-Dakota del Norte-Estados Unidos/30-07-2015, Vanderbilt University Medical Center-NashvilleTennessee-Estados Unidos) debe su fama mundial, especialmente, a la canción citada, partitura que le sirvió para ganar un Premio Grammy en 1971, cuando la entonces muchachita solamente contaba con unos jovencísimos 24 años. La propia artista explicaba que este tema «me sirvió para conectar rápidamente con el público norteamericano que, en aquellos momentos, trataba de recuperarse de la guerra de Vietnam, ya que la canción destaca en su letra que se podía hacer algo partiendo de las más absoluta nada, porque, si te dispones en esa dirección, seguro, lo sacas adelante», sentenciaba la artista. Pero el bonito tema musical tiene mucha más historia al haberlo escrito el excelente compositor Joe South y, aunque tuvo que popularizarloLynn Anderson, unaintérprete demúsica country, fue previamente grabado, con muy escaso éxito,por intérpretes masculinos de la inconmensurable talla de Dobie Gray y Freddy Weller, además de la banda denominada «The Three Degrees», pero no llegó a convertirse en éxito contundente hasta que cayó en las manos y en la voz de la bellísima Anderson, constituyendo el tema el tercer lanzamiento, en formato «single», que la intérprete realizaba para la prestigiosa»Columbia Records», en 1970, tras los compromisos fielmente mantenidos durante varios años anteriores con «Chart Records».

Su productor y esposo, Glenn Sutton, no veía claro que Lynn grabara la mítica canción que le encumbró a la fama mundial
La buena y atrevida de Lynn Anderson quería grabar la canción desde el primer momento, pero su productor, que, al mismo tiempo, era su esposo, Glenn Sutton, no lo veía claro, porque consideraba el tema como de corte netamente masculino, esencialmente por esos comprometidos «Podría prometerte cosas como grandes anillos de diamantes» («I could promise you things like big diamond rings»), aunque, pese a ello, la esposa de Sutton acabó grabando la canción y catapultándola como un éxito arrollador sin precedentes. El tema era puramente pop, pero fue adaptado con algunas reminiscencias country para encajarlo adecuadamente en el estilo habitual de Anderson y, además de su Grammy, a la «Mejor Artista Femenina de Country de 1971″, también Joe South, su creador, obtuvo dos nominaciones a los citados Grammy, tales como»Mejor Canción de Country» y «Canción del Año». La composición logró situarse como «número uno» en el «U.S. Billboard Hot Country Singles» y en tercera posición en el igualmente prestigioso «U.S. Billboard Hot 100». Por si no era suficiente, también se convirtió en el disco más vendido en las listas de Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Suiza, Noruega y Finlandia. En el Reino Unidologró posicionarse en el número 3. Y, como consecuencia de todo ello, fueron varios los importantes artistas que, luego, inmortalizaron versiones de «Rose Garden», destacando a Norma Jean, Loretta Lynn, Ray Conniff, Dottie West, K. D. Lang, Carol Burnett, Kitty Wells, Martina McBride, Dinah Shore, Percy Faith, Jim Nabors, Glen Campbell y hasta el mismísimo Andy Williams. En nuestro país, la primera versión que se creó en castellano fue protagonizada por la famosa cantante barcelonesa Betina, en 1971.

La extraordinaria versión española del dúo guipuzcoano Duncan Dhu
Pero fue en 1986 cuando se hizo en España la versión de más «gancho» y popularidad,adaptando la letra, imprimiéndole unas connotaciones puramente «poperas» y cautivando aun público que la ha coreado durantemuchos años y sigue haciéndolo cada vez que suena. Y no fue otro que Diego Vasallo, compositor que representa la mitad de Duncan Dhu, ese afamado y legendario dúo que forma con Mikel Erentxun y que cuenta por éxitos todossuslanzamientos discográficos. Vasallo adaptó la canción al español eliminando el fondo country y proporcionándole un ritmo en consonancia con su estilo. El temapasó a formar parte del segundo álbum de la banda guipuzcoana, titulado «Canciones», un cóctel musical que bendijo la carrera de la formación, que le ha mantenido en vanguardia, que tiene queinterpretar en todas sus actuaciones en directo, apetición del público y pese a los muchos añostranscurridos y que fue, sin duda, el tema más popular de la temporada en su año de grabación por los músicos vascos. Lo lanzaron, también, como sencillo, en 1987 y, muy atinadamente, formó parte delos recopilatorios de Duncan Dhu titulados «Colección 1985-1998», «20 años de canciones», que vio la luz en 2005 y el concierto en directo que inmortalizaron en su disco titulado «Teatro Victoria Eugenia», en 1995. Para ayudarle a los lectores a recordar digamos que algunos fragmentos dela adaptación de Vasallo eran: Dime tu nombre/y te haré reina en un jardín de rosas/tus ojos miran/hacia el lugar dónde se oculta el día/Has podido ver donde morirán/los oscuros sueños que cada día vienen y van/soy el dueño del viento y el mar/Al pasar el tiempo despertarás/y descubrirás cientos de rosas a tu alrededor/hoy la luna y mañana el sol.

Amplia discografía, muchos años de trayectoria y relevantes reconocimientos mundiales
Volviendo con Lynn Anderson, digamos que pasó toda su juventud en California, lugar al que se trasladó su familia, siendo ella muy niña. Era hija de músicos que inició su particular singladura artística en 1966, cuando apareció en el mercado con un primer «single» titulado «For better or for worse», un precioso «dueto» con nada más y nada menos que Jerry Lane. Mientras tanto, su madre, Liz Anderson, componía grandes temas, consideradoscomoclásicos, para Merle Haggard. Y fueron sus múltiples, variados y continuos contactos con la música los queposibilitaronque su hija, mentalizada y convencida, inicialmente, de dedicarse a la equitación, consiguiera su primer contrato de grabación con la antes citada «Chart Records». Atractiva, simpática, atrevida, vivaracha y expresiva, Lynn ya había lanzado abundantes «elepés» del más convencional country cuando le llegó el desbordante éxito de ese jardín y esas rosas. Así, pues, podemos reseñar muchas canciones de la americana, pero, como muestra, les dejamos «I’ve Been Everywhere», «Rocky Top» y «I’m Alright», de 1970; «He Even Woke Me Up to Say Goodbye» (1971), «Cry» (1972), «Sing About Love» (1973), «I Never Loved Anyone More» (1975), «Paradise» (1976) o «Rodeo Cowboy» y «Sweet Talkin’ Man», de 1976 estas dos últimas, pero su discografía era muchísimo más extensa, tanto en títulos como en años de trayectoria, así como bastante más numerosos sus premios musicales de relieve mundial. Cabe señalar, además, que el álbum que contenía el arrollador éxito, tantas veces mencionado, apareció con sonido «cuadrafónico», un complejo y completo formato para auténticos «audiófilos».Simultáneamente, en Europa se abandonaron las típicas instantáneas de Nashville, con los característicos y reiterados peinados de estilo barroco, con el fin de presentar a una Lynn de cabellera más natural, sencilla y menos encajada en lo americano. Mientras su matrimonio con Sutton se sostuvo, Lynn Anderson fue protagonista de una brillante carrera en el mundo del country, con unos elepés colmados de ese estilo que, en alguna ocasión, dejaban hueco para el registro pop con interpretaciones, por ejemplo, de los «dioses» del género como el estúpido, pero siempre sensacional, Van Morrison o el insustituible solista de «Creedence Clearwater Revival»,John Fogerty, aproximándose, incluso, a la siempre masiva y bien aceptada «música disco».

El matrimonio que le retiró dela música temporalmente
Tocó retirada en 1980 cuando»le tocó la lotería», pero no la de los décimos o los cupones, sino la de contraer matrimonio con un multimillonario petrolero de Luisiana. ¿La excusa para «justificar» su repentino abandono musical y lo mucho que su madre había trabajado por introducirla en ese mundillo?. Sencillamente, se limitó a anunciar, en una multitudinaria rueda de prensa, que «mi prioridad, ahora, es criar a mis hijos». Un inesperado divorcio, tres años después, nos la devolvería a la música para regalarnos discos tan estupendos como su «The bluegrass sessions», en 2004, o su mucho más cercano en el tiempo «Bridges». Las noticias de tribunales también le dieron acogida cuando fue detenida por conducir bebida. Gran aficionada, igualmente, a los caballos, nos ha dejado «con ganas demás» una intérprete de mucha categoría y grandes valores artísticos. Descanse en paz Lynn Anderson. Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García
es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano