PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

La diva lo merece todo por haber traspasado fronteras, países, mares y territorios de cualquier tipo o condición. Estrella universal y, tal como está considerada, una de las más grandes sopranos del siglo XX. Voz lírica planetaria, barcelonesa, catalana, española y patrimonio del mundo. María de Montserrat Bibiana Concepción Caballé i Folch (12-04-1933, Barcelona-España/06-10-2018, en el mismo lugar de nacimiento​), artísticamente conocida como Montserrat Caballé o, simplemente, “La Caballé”, es la artista que todo el mundo reconoció, consideró, valoró y quiso tener cerca por su amplio bagaje musical, artístico y con la calidad que ofrece el “bel canto”, endulzado y fortalecido con su inimitable tesitura de soprano que brindaba un dominio de la técnica vocal francamente bellísimo. En su repertorio incluyó óperas y grandes obras correspondientes a la naturaleza de su especialidad e hizo notables incursiones en la música ligera, romántica o melódica, a través de numerosas colaboraciones con grandes artistas españoles y, cómo no, del mundo, en general, y de “su mundo”, en particular.

Interminable aplauso.-El mismo día de su fallecimiento, el Teatro Real de la capital española, donde tantos éxitos cosechó, dedicó un minuto de silencio, previo al comienzo de la función, así como un interminable aplauso de reconocimiento a la artista, algo que se sucedió en diferentes coliseos, con idéntica intensidad y sentimiento. Ha sido el Hospital Sant Pau, de Barcelona, el testigo de sus últimos estertores. Allí, ingresó a mediados de Septiembre como consecuencia de un problema de vesícula que, al final, le ha causado la muerte, a sus cumplidos 85 años de edad.

Fraude.-En 2010, tuvo la intención de defraudar medio millón de €uros a la Hacienda Pública española, simulando, para ello, ser residente en Andorra, fraude y lamentable actitud que reconoció y asumió, posteriormente, ante la propia fiscalía, por lo que aceptó seis meses de cárcel como merecida condena. ​

Conservatorio.-El “Gran Teatro del Liceo”, de Barcelona, le rinde pleitesía permanente y, seguramente, era el marco escénico preferido de la artista, ya que por algo ingresó en el “Conservatorio Superior de Música” de ese coliseo a la temprana edad de once años, acceso que se produjo mediante una beca que, luego, se fue viendo fortalecida con el apoyo de sus mecenas, entre los que destaca la familia barcelonesa Bertrand i Mata, personas de fuerte y relevante posición económica, ya que la artista procedía de una humilde familia a la que le tocó vivir la posguerra española. Y fue su madre, precisamente, la que le generó la afición musical al enseñarle conceptos básicos de solfeo que acabaron con su citado ingreso en el conservatorio referido.

Reconocimientos.-De triunfos, méritos, premios, galardones, condecoraciones, ventas de discos y repercusión mundial no vamos a hablar, porque, entonces, ocuparíamos todo nuestro espacio en eso, ya que su carrera ha sido dilatada, fructífera, exitosa y sembrada de múltiples y valiosos reconocimientos, destacando, esencialmente, su participación en los mejores coliseos líricos del mundo, respaldada por un sello de autenticidad como artista, legitimidad como soprano y admiración por su prestigio interpretativo y la forma de llenar un escenario con su presencia ante miles de espectadores de ese mundo entendido, exigente y documentado, al que siempre complació y del que arrancó los aplausos más sonoros en el mundo del arte.

Leyenda.-Ha interpretado las más señeras óperas y los más distinguidos personajes del género. Su popularidad ha estado muy por encima de otros valores que atesoraba la artista, lo que le ha valido para ser conocida, querida, admirada y “como de casa” en los cinco continentes. Habría que inventar nuevos adjetivos para calificar su voz única e irrepetible, su calidad humana desbordante, su feliz simpatía y buen humor permanente, su gracia profunda y espontaneidad natural, su sencillez para ayudar a otros artistas humildes con los que no ha tenido inconveniente en grabar para fortalecer sus discos a publicar, etc., etc. “La Caballé” ha sido una artista de leyenda y un ser glorioso que, además de su respetable longevidad, siempre afirmó, públicamente, que no se retiraría nunca y así lo ha hecho. Exigente con ella misma, perfeccionista y purista, nunca “se veía” bien al repasar sus actuaciones grabadas y se atribuía fallos por nadie percibidos. Pero, ella, los desvelaba con humildad, porque entendía que era la única forma de evitarlos a futuro. Toda una lección de profesionalidad de esta veterana que traspasaba todos los límites de la pulcritud.

Club privilegiado.-Seguro que ya le habrá acogido María Callas, Enrico Caruso o Luciano Pavarotti, cuya única misión colectiva es esperar, sin prisa y cuando la providencia lo decida, a los únicos que pueden pertenecer a ese club privilegiado, como son nuestros Plácido Domingo, José Carreras y muy poquitos más. Pero, para eso, que no sea la prisa la que anime el momento.

Freddie Mercury.-Brillante su “matrimonio artístico” con el también desaparecido, tempranamente, Freddie Mercury, líder de la banda británica de rock, Queen. Su interpretación conjunta de “Barcelona” se convirtió en un resonante hito. Un álbum con composiciones de los propios Mercury y Caballé, pero también de los relevantes Tim Rice y Mike Moran. El título del disco lo recibía, igualmente, la canción que abría el plástico, tema que resultó elegido, por el “Comité Olímpico español”, como himno oficial de los “Juegos Olímpicos de Barcelona 1992”. Mercury consideraba a la catalana como su cantante favorita y, desafortunadamente, no pudieron interpretar la canción juntos, como se había planeado, en la protocolaria ceremonia de apertura de los “Juegos Olímpicos de 1992”, porque, un año antes, Freddie Mercury abandonó su existencia.

Herencia.-Su hija, Montserrat Martí, también soprano, a la que ella ha proporcionado mucho espacio escénico y ha apoyado constantemente, tiene el reto de atinar a suplir a su madre con esa maestría que la fallecida exhibió. Gloria eterna para esta estrella de la que es mucho más lo que silenciamos, por razones de espacio, que lo que publicamos. Buenos días.