Pedro Antonio Hurtado García

Tristemente, se nos amontona el trabajo en materia de fallecimientos de artistas musicales. Las limitaciones de espacio nos impiden atenderlos todos. Hoy, no obstante, nos referiremos a esas casualidades de la vida que nos hacen sentir que las cosas, a veces, nos llegan como un presagio. Era el martes de la pasada semana, día 28 de septiembre, cuando, telefónicamente, hablábamos con nuestro ejemplar compañero de trabajo, en nuestra época financiera anterior, y extraordinario amigo, Salvador Mercader Martínez, con el que conversamos todas las semanas, en más de una ocasión, porque le vienen muy bien esas llamadas, al estar saliendo de un proceso de afección del coronavirus que le tuvo al borde de lo peor.

Cinco meses y medio ingresado en la U.C.I. del “Hospital Reina Sofía”, el que le corresponde por su residencia en la murciana pedanía de Beniaján, manteniéndonos muy al corriente de su penosa enfermedad, de la que, ahora, se recupera con enorme fortuna.

Vio a mucha gente fallecer a su lado, despedirse de él y dejarle una angustia indescriptible, mientras, él, no podía ver a su familia y pasaba los días allí, llagando su cuerpo, sufriendo lo incontable y convencido de que le iba a tocar la misma suerte que a sus compañeros de ubicación en esa temible U.C.I., destino hospitalario que se hace más terrible cuando la enfermedad que nos aqueja es el cruel y maléfico coronavirus. Pero Salvador tuvo la suerte y la bendición de que su equipo médico y de enfermería le salvara la vida.

Un día, nos remitió el vídeo que le filmaron al salir de esa dependencia para pasar a planta, mientras un batallón de médicos y personal de enfermería le hacían pasillo y le tributaban un aplauso cuyo sonido, más que salir de las manos que se batían aplaudiendo, parecía brotar del corazón de los galenos y auxiliares.

Ese martes de nuestro contacto telefónico, Salvador y un servidor hablábamos de artistas de los años ’60 y ’70 y recordábamos algunas de sus canciones, conciertos, éxitos y demás. El último al que nos referimos y al que más tiempo dedicamos fue el británico Barry Ryan, del que recordábamos su canción insignia titulada “Eloise”, refiriéndonos a sus 5 minutos y 48 segundos de duración, algo que no era habitual en aquellos años, pero que le valió un éxito intercontinental verdaderamente indescriptible. Vale la pena expresar, aquí, las casualidades de la vida, que, ciertamente, pueden presentarse, como en este caso, en forma de premonición. Salvador, además de lo contado, es un gran coleccionista musical, tiene un hijo que ha seguido la carrera del pentagrama y es profesor de conservatorio, etc., etc., etc.

Pues resulta que, nada más colgar el teléfono, nos llega la noticia del fallecimiento del mencionado británico, cuando contaba con 72 años de edad. Lógicamente, nos pusimos en contacto, nuevamente, y valoramos el poder de las causalidades y el capricho del destino. Y lo hemos contado tan secuencial y cronológicamente porque entendíamos que la posible casualidad era muy “gorda”.

El artista.- Barry Sapherson (24-10-1948, Leeds-Yorkshire-Inglaterra/28-09-2021, en el mismo lugar de nacimiento), artísticamente conocido como Barry Ryan, ​ cantante que logró un éxito espectacular con la canción titulada “Eloise”, un sencillo que, debido a su larga duración ya citada, pudo tener tramos rockeros, momentos baladistas y hasta fragmentos recitados. Y es que, en realidad, esta canción, que se lanzó al mercado en 1968, estaba considerada como una excelente opereta que había escrito el propio hermano del artista, Paul Ryan, logrando un incontestable éxito que se renueva cada vez que, todavía hoy, suena la canción.

Tino Casal.- Como comentamos Salvador Mercader y un servidor, antes de conocer el óbito del solista inglés, este mismo tema fue versionado por otro monstruo español que también se nos fue en plena juventud, exactamente con 41 años, y que, como recordarán nuestros lectores, era Tino Casal, colocando la canción como “número uno”, tanto en España como en numerosos países latinos. La grabó en 1987, dentro de su álbum titulado “Lágrimas de cocodrilo”. Reconoció Ryan que, tanto Tino como él mismo, eran cautivos de esa composición, a la que adoraban en todos sus extremos.

Hijo de cantante.- Barry era hijo, igualmente, de un cantante pop, Marion Ryan. Al inicio de los años ’60, el recién fallecido, inició carrera como intérprete, inundando los escenarios con su hermano gemelo, Paul, entonces considerado un compositor de enorme talento. El “Dúo Ryan” despertó al éxito con composiciones tales como “Don’t bring me your heartaches”, lo que les fue conduciendo a una fama que, luego, se hizo más notable con “Have pity on the boy y missy, missy”. Surgió, posteriormente, una nueva versión de “Eloise”, interpretada por el mexicano grupo “Johnny Dínamo y los Leos”, versión que logró notables picos de popularidad en el año 1969.

El éxito germano.- Barry Ryan, con su “Eloise”, desembarcó en muchos países, pero tuvo especial atención y fama en Alemania, donde grabó varios temas en ese idioma, considerándose que el éxito germano fue hasta más intenso que el británico. Luego, se produjo otra versión adicional de “Eloise” que, en este caso, hicieron popular los británicos de “The Damned”.

Recopilatorio.- Corría 1990 cuando Barry Ryan lanzó un recopilatorio de grandes éxitos, con temas compuestos por su gemelo hermano, Paul, a quien un cáncer se lo llevó por delante, en 1992.

Exitosa gira.- El artista británico celebró una exitosa y sonora gira por todo Reino Unido, en 2003, gira en la que estaría incluída su última actuación, ya que se retiró de la vida musical al contraer matrimonio con la princesa árabe Tunku. Barry gozó de una inmensa fortuna desde que entró en ese mundo palaciego. Luego, sin embargo, decidió vivir su vida como fotógrafo de moda.

Anuncio de Cat Stevens.- Su fallecimiento ha sido anunciado por su buen amigo Yusuf/Cat Stevens, quien afirmó que fue Barry quien le presentó a “Patti D’Arbanville”, tema de uno de los primeros éxitos de Stevens, “Lady D’Arbanville”. Cat Stevens ha tenido palabras muy cariñosas para Barry, a quien consideraba un amigo leal, desde hace seis décadas, consideración que también mantuvo con Paul, su hermano gemelo.

Sabiduría.- Descanse en paz este artista que tanto recordamos y que tan buenos éxitos nos proporcionó en su azarosa vida. Y a ti, amigo Salvador, mucho ánimo, porque lo malo ya ha pasado y, ahora, solamente te esperan momentos de gloria, disfrute familiar e inicio de una nueva vida, bastante más cómoda y tranquila, porque, después de todo, vivirás sabiendo lo que sabías y lo que ahora has aprendido que, en su conjunto, es muchísimo. Buenos días.