COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LOS VOLUNTARIOS

El pasado 20 de mayo, una amarga noticia nos sacudió cuando apenas despuntaba el día: nuestro querido Mariano se había marchado. Hermano Mayor de esta Cofradía desde el año 2013 hasta el 2018, a la que se incorporó en 1959, heredando la túnica y el número de su padre, Mariano se había ido al encuentro con Nuestro Sagrado Titular por el camino más corto, en el silencio de la madrugada e intentando pasar desapercibido, como mandan nuestras reglas.

Nos resultaría imposible escribir en estas pocas líneas todos sus valores, sus méritos y sus logros, que ya forman parte de la historia de nuestra ciudad y que perdurarán en la memoria de los que le conocieron. Entusiasta, carismático, generoso, decidido, inteligente, amable, noble y elegante, todas esas virtudes de su canto elegíaco no igualan a la que convirtió en su verdadera vocación vital: el amor, la devoción y el servicio a la Santísima Cruz de Caravaca y a su pueblo.

Y fue esa Cruz, tan querida y, a la vez, tan temida por todos, la que Mariano abrazó sin vacilar, soportando su pesada carga con la entereza y la dignidad que sólo alcanza a aquellos privilegiados que han recibido el don de la Fe Verdadera.

Hoy lloramos tu partida, querido amigo, pero mañana te recordaremos con cariño y admiración, y nos alegraremos porque la muerte no ha conseguido derrotarte, porque la luz de esta hermosa mañana de primavera ha vencido a las tinieblas de la pena negra y porque ya gozas en la presencia eterna del Santísimo Cristo de los Voluntarios y de Nuestra Señora de los Dolores.

Descansa en Paz, compañero.