MARÍA JOSÉ SORIA/CONCEJAL SOCIALISTA EN EL AYUNTAMIENTO DE CARAVACA

Esta situación si algo ha puesto de relieve son las grandes diferencias sociales y la capacidad para afrontarlas. Los problemas que ya de por sí son problemas, porque se trata de situaciones relacionadas con los sectores más pobres o de extrema pobreza, con la violencia de género y sus prestaciones sociales, se convierten en obstáculos insalvables cuando se tiene que comer, pero todas las puertas están cerradas. Sin embargo, hay un sector que tampoco ha cerrado y creo que son otras de las grandes olvidadas en esta crisis sanitaria del COVID-19 y merecen un reconocimiento a su labor: las profesionales y los profesionales del Trabajo Social.

Vinculadas a servicios sociales, a salud, a violencia de género, atienden a las personas más vulnerables, aquellas calificadas como pobres o de extrema pobreza para ayudar a que puedan conseguir y gestionar las prestaciones sociales que les ofrecen los Ayuntamientos, las CCAA y el Estado. Se van adaptando a los cambios de políticas sociales para conseguir el bienestar de las personas que solicitan a esas ayudas, o a las mujeres que sufren malos tratos o en el ámbito de salud (Centro de Salud, Hospitales, Salud Mental…)

Es a estos profesionales del trabajo social a quienes corresponde ver las condiciones de vulnerabilidad de cada una de las personas del municipio y adaptando las medidas adecuadas para evitar que esta pandemia alcance más aún a las personas vulnerables.

En estos momentos, los tiempos y los limitados recursos humanos son el hándicap de la gran demanda de atención de los ciudadanos y ciudadanas del municipio de Caravaca, de la Región de Murcia y de España. Con todas estas problemáticas siempre hay dudas si se ha hecho lo mejor posible para que cada una de las ayudas solicitadas lleguen a las personas que tanto lo necesitan, uno día y otro con gran presión de los casos que entran dentro de su atención diaria en todos los ámbitos donde trabaja un trabajador social o trabajadora social.

Esta emergencia sanitaria saca a la luz la gran labor que están llevando a cabo los profesionales del trabajo social, no sólo ahora, sino desde siempre han tenido una profesión vinculada a las personas, una acción comprometida con la ciudadanía. Siempre cercanas, velan por los extractos más vulnerables de nuestra sociedad y hacen un gran esfuerzo, tanto a nivel profesional, como humano, aportando una dosis solidaria para hacer entender que entre todos y todas vencerán al virus.

Y saben que cuando pase este confinamiento tendrán que luchar por el impacto social que va a provocar el coronavirus, a sabiendas que las personas pobres, las más vulnerables, se verán más afectados para mejorar sus economías, algunas personas subsistir y lo más importante recuperar sus vidas.

Es un gran desafío, por el que trabajan día a día con unas medidas esperando que sean las idóneas y competentes para ayudar a los ciudadanos y ciudadanas de cada pueblo, de cada comunidad y provincia.

Estas circunstancias tan inusuales que estamos viviendo nos ha dado tiempo para cambiar hábitos, crear nuevas formas de vida, y por supuesto, para reflexionar, y nos demos cuenta de la necesidad de los derechos de las personas, que podamos vivir en igualdad y que se consiga el bienestar social de todo el mundo.

Solo tengo palabras de agradecimientos a todos los profesionales del trabajo social por su esfuerzo en no dejar a nadie atrás y mejorar su vida en estos momentos tan duros como es la crisis sanitaria en la que nos encontramos.

GRACIAS TRABAJADOR@S SOCIALES por preocuparos por todas las personas que se ponen en contacto con vosotros y vosotras y ven la luz en estos momentos tan difíciles para todos y todas.

En especial a las trabajadoras de la Mancomunidad de Servicios del Noroeste, del CAVI Caravaca, Centro Salud, Centro de Salud Mental, Hospital Comarcal del Noroeste, a mis compañeras trabajadoras sociales de Atención de Víctimas de Violencia de Género en el 112 y a todos y todas las profesionales del trabajo social.