José María Ortega González.
Pertenezco a una organización política que tiene muchos defectos, IU; pero también algunas virtudes. Tiene militantes, un puñado en cada pueblo, los que van a pegar carteles y a abrir las sedes cuando las elecciones suponen una esperanza, y también cuando se anuncian malos resultados. Esa es una de nuestras fortalezas.pablo-iglesiasAcabamos de dejar atrás las Elecciones Europeas: el bipartidismo pierde millones de votos, IU llega al 10% y surge con fuerza PODEMOS, como opción novedosa. En muchos pueblos y provincias la hipotética suma de votos entre IU y PODEMOS sería segunda fuerza política.
El bipartidismo parece andar muy preocupado por la irrupción de PODEMOS, pero ese miedo es aún de boca pequeña, ya que PODEMOS aún no supone una amenaza para Botín y los de la puerta giratoria. Unos y otros saben que mientras PODEMOS no pase del 10% resultará útil al sistema, dividiendo el voto de la izquierda y dificultando la creación de un gran bloque de cambio.
Ahora se excluye a IU de muchas tertulias, todos llaman a PODEMOS, porque es la novedad. Las redes sociales están llenas de comentarios de gente que cree que PODEMOS podrá tomar el congreso en poco más de un año. Acusan a otras organizaciones de retrógradas, antiguas y de tener estructura de partido. ¡Qué hermosa es la revolución en primavera!, pero ¡Qué largo puede hacerse el invierno!
Siento parecer aguafiestas, pero si alguien piensa que sin militancia, sin reparto de funciones, sin comisiones de trabajo y una estructura organizativa estable, donde la gente se reúna y ponga deberes (se llame asamblea, círculo, sanedrín o lo que sea) va a ser posible derrotar en las urnas y en la calle a la gran armada del poder establecido, va listo.
Para devolver la sociedad a los ciudadanos, se necesitan pasión y espíritu de lucha, que abundan en la izquierda aunque mucha gente aún se dedique a mirar como trabajan los albañiles.
Lo último que se necesita para derrotar a los que viven de los privilegios del régimen es sectarismo, aparatos cerrados, cómodos que quieren hacer la revolución sin levantarse del corrillo o desde el tecladito del ordenador. Sobran también ilusos que quieren hacer la revolución contra IU, y contra todos los sindicatos.
El poder establecido ya tiene contra nosotros varias murallas: medios de comunicación, tertulianos a sueldo, leyes electorales y hasta jueces nombrados por ellos. No les demos, por tanto, más armas para derrotarnos.
Mañana, si hay alternativa, y entre IU, Podemos y otras fuerzas de izquierdas se va conformando un gran bloque sociopolítico con capacidad de cambiar realmente las cosas, los medios de comunicación tomarán partido a favor del capital y del poder establecido, como han hecho siempre, y Pablo Iglesias, al que todos los medios invitan hoy a sus tertulias, dejará de repente de salir por la tele, o sólo saldrá para mal, para ser desprestigiado y estigmatizado, como en su día le ocurrió a Julio Anguita.
Yo sigo pensando que no puede haber revolución sin jubilados que preparen la cola y los bocadillos. No se puede hablar a la opinión pública sin portavoces. Militar en un partido (PODEMOS ya lo es, y así está inscrito) no es una enfermedad mental. Como decía Oscar Wilde, lo malo del socialismo es que ocupa demasiadas tardes. Pues eso es así, jornada continua, carrera de fondo, estructura, organización, militancia y deseo de destacar las coincidencias que son muchas, sobre las pocas discrepancias políticas de fondo que tenemos podemos, IU y otras organizaciones.
Lo demás, son flores de primavera y terminar tres en una plaza preguntándose por qué esta vez, también fracasó la revolución, sin apreciar que una de las causas del fiasco fue, otra vez, la sobrepoblación de gilipollas en la propia izquierda.