JOSÉ MARÍA ORTEGA

El pasado 16 de mayo fallecía Julio Anguita González, que fue Alcalde de Córdoba entre 1980 y 1986, y posteriormente diputado, Secretario General del PCE y Coordinador General de Izquierda Unida entre 1992 y el año 2000.

Julio Anguita, a pesar de tener una trayectoria política relevante, en la que destacan hitos como  haber sido capaz de ganar varias veces  las elecciones en una capital de provincia  al frente de una candidatura comunista, justo cuando dichas siglas declinaban en nuestro país, fue un político coherente y honesto cuya influencia en el plano ideológico y moral se ha ido acrecentando con el tiempo.

Hoy podemos decir, que la figura de Julio continúa creciendo, mientras que la de otros líderes políticos de su época como Aznar o Felipe González, declina  hacia la  irrelevancia. Y es que,  en tiempos de mediocridad e incultura política, cualidades como la coherencia, la lucidez  y preparación que Julio Anguita mostró durante su trayectoria, resplandecen como faros en medio de la noche.

Recomiendo a los lectores de éste artículo que accedan a cualquiera de los muchos videos con intervenciones de Julio Anguita que hay publicados en internet. De entre ellos yo destacaría uno del programa de “la Noche de Hermida”, de 1993, en la que Julio se enfrenta a las preguntas no pactadas y sin piedad de 12 periodistas. Julio salió airoso de aquel lance, sin apenas despeinarse. ¿Qué político de hoy día aceptaría someterse a un interrogatorio similar?

También son dignas de ver sus entrevistas en medios cuya línea editorial está instalada muy a la derecha, como el programa “el gato al agua” o la tertulia de 13 tv, donde Julio Participó con una claridad de exposición y una valentía que lograba el respeto incluso de personas que tienen ideas totalmente opuestas a las de Anguita.

Personalmente tengo que agradecerle a Julio muchas cosas, algunas de ellas de extraordinario valor:

Gracias a Julio pude conocer   «la otra versión de nuestra historia», la que nunca nos habían contado y que Julio contribuyó a dar a conocer desde su condición de historiador. Gracias a Anguita muchos supimos que la democracia española no había caído del cielo, ni había sido un regalo del franquismo, sino que se construyó , entre otras cosas, gracias al sacrificio de miles de esos comunistas, que había pagado con años de cárcel y con muchas vidas su apuesta por una democracia para España.

En mi época universitaria conocí a gente del PCE y comencé a colaborar con ellos. No encontré en aquellas personas  ni rastro de sectarismo, ni de totalitarismo. Al contrario de lo que ocurría en la antigua Unión soviética, donde la gente vivía encerrada y con pocas libertades individuales, yo escuchaba a los comunistas de aquí hablar de democracia, derechos de la mujer, derechos  sexuales, rechazo a la censura, búsqueda de  equidad social, protección del medio ambiente etc. Por eso mi primer voto fue para Izquierda Unida.

Acabada la universidad me acerqué más a Julio Anguita, con quien pude hablar en al menos 3 ocasiones. Es imposible sintetizar en un artículo cuantos de sus pensamientos me impregnaron. Tuve la suerte de asistir a varios de sus discursos anuales en las fiestas del PCE. En varios de  estos discursos, Julio Anguita hizo saltar las costuras del sistema cuando denunció que la Constitución, que por entonces era también «nuestra constitución» estaba siendo incumplida sistemáticamente por los dos principales partidos.

El Anguita de aquellos tiempos también se atrevió a tocar un mito intocable por aquel entonces: la monarquía. El tiempo y la vergonzante trayectoria de los  borbones han dejado claro que Anguita, como casi siempre, llevaba la razón.

Julio me enseñó  que no debemos esperar a la otra vida para luchar por una sociedad más justa, que el ideal comunista no consiste construir muros sino en derribarlos, que la historia de todas las grandes ideologías está llena de errores y horrores, pero que se puede luchar por unas ideas, desde los hechos y la coherencia.

Julio, tú decías que las siglas significan muy poco, que lo importante es lo que hacemos en esta vida, el «programa, programa, programa” de cada persona u organización es lo define a cada cual. Recuerdo tu frase ‘el comunismo sin libertad ha muerto», y «por si acaso, siempre debemos añadir a nuestras ideas unas gotas de anarquía» es decir, sentido crítico y antiburocrático, rechazo a la política de manual y a los catecismos ideológicos.

Las personas que admiramos a Julio Anguita, cada vez más, tenemos claro que es lo que Julio esperaba que hiciéramos tras su marcha: seguir luchando, siempre luchando para mejorar esta sociedad y nuestro amenazado planeta, hasta el último latido de nuestro corazón, porque sabemos que la sociedad es injusta y que, como tú decías  “nuestro color es el rojo porque todos los seres humanos tenemos la sangre roja. La sangre azul no existe”.