NOEMÍ GARCÍA MARÍN/PEDAGOGA Y ORIENTADORA ESCOLAR

Como bien es sabido, la motivación es el principal elemento propiciador de la implicación de un sujeto en una tarea, por ello, cuando un alumno está suficientemente motivado, todo su esfuerzo, personalidad y potencial se orientará hacia el logro de una determinada meta, en este caso, la consecución de unos buenos resultados académicos. La motivación académica hace que el alumno desarrolle una actitud adecuada para aprender, activando así las conductas necesarias para alcanzar un objetivo de aprendizaje y haciendo que descubra progresivamente algo que le interesa. Así, la motivación es esencial para que el aprendizaje sea eficaz y de calidad. Ésta, es fundamental en actividades que suponen concentración y atención, persistencia en la tarea y tolerancia a la frustración (aspectos importantes en el ámbito académico).

ImaginiaA su vez, la motivación académica va de la mano de unos buenos hábitos y uso adecuado de técnicas de estudio. Muchos estudiantes pasan horas memorizando delante de sus libros, sin obtener los resultados esperados. Esto ocurre porque no tienen un sistema de trabajo, es decir, no saben organizarse, y, por lo tanto, pierden toda motivación para estudiar. Así pues, el éxito en su aprendizaje, dependerá en gran medida, de una buena planificación y uso de instrumentos de trabajo que, bien utilizados, podrán ayudarles a estudiar y comprender con mayor rapidez, motivación y eficacia. Las técnicas de estudio, por tanto, son actividades reflexivas e intencionadas, que permiten al estudiante descubrir sus propias formas de organizarse, convirtiéndose en autónomos y protagonistas de su propio aprendizaje, llevando a cabo actividades autorreguladas que crearán un hábito de aprendizaje. Algunas de las técnicas que utilizamos en Centro Imaginia son: Brainstorming, reglas mnemotécnicas, organización del calendario, horario y horas de estudio, apoyo con dibujos, subrayado y resumen, apuntes eficaces, mapas mentales, fichas de estudio, ejercicios y casos prácticos, test de evaluación, elaboración de preguntas… ¡hay un sinfín de posibilidades adaptadas a cada estudiante!

Por otro lado, en todo este proceso, interviene un tercer factor: las funciones ejecutivas (conjunto de habilidades que participan en la regulación, planificación, ejecución y modificación de conductas para alcanzar una meta u objetivo). Las habilidades que las componen son:  atención, memoria de trabajo, velocidad de procesamiento, planificación y organización, toma de decisiones, inhibición de impulsos, hábitos y rutinas, entre otras. Como vemos, todas estas destrezas están presentes en el aprendizaje, ya que el estudio exige unas condiciones: lugar, tiempo, objetivos, recursos y técnicas; saber pensar, observar, organizar y analizar de manera que se logre alcanzar el objetivo de aprender. En nuestro centro, conocemos la importancia de entrenarlas de forma atractiva, lúdica y activa, pues éstas formarán la base para el posterior establecimiento de técnicas motivacionales y hábitos de estudio.

¡Estudiar puede ser entretenido, significativo y divertido si sabemos cómo!