EL NOROESTE

Corría el año 1955 y TVE, Televisión Española, inauguraba sus instalaciones y emitía las primeras señales desde Madrid, pruebas que duraron seis años. Una década antes, Feliciano Morenilla Martínez-Carrasco, un adelantado a su tiempo, ya había iniciado su andadura empresarial entre ondas hertzianas en el bajo de su propia vivienda de la calle Puentecilla. Un auténtico pionero tecnológico en la región. Desde que abriera al público su primer negocio, según crecía el éxito empresarial, la marca Morenilla ocupó cuatro locales distintos. En 1954 se abrió el segundo comercio, en la Plaza de José Antonio, hoy del Arco, y en esta misma plaza, en lo que fue el Bar León, se instaló el tercer establecimiento en 1960. En esos años, amigos y colaboradores de Feliciano, como Tomás Romero -el cobrador de la luz-, la familia Torrecilla, Pepe Barrancos o un jovencísimo Leo Gómez, dieron su apoyo al comercio de electrónica y electricidad de la tienda de Feliciano Morenilla. Su empleado de confianza fue Gregorio Sánchez Córdoba, figura muy querida por la empresa familiar, quien trabajó la mitad del recorrido empresarial de Morenilla. El tercer local estuvo abierto hasta la jubilación de Feliciano,  simultaneando actividad dos años con el último comercio, sito en la Gran Vía, 7, regentado por sus hijos desde 1989.

Feliciano Morenilla instalando la verbena de las fiestas de El Carmen

El objeto empresarial inicial fue la venta y reparación de aparatos electrónicos, ampliándose a megafonía móvil, instalaciones de sonorización,  electricidad y telecomunicaciones. También tuvo un hueco importante la venta de discos, videoclub, grabación de películas de las fiestas y reportajes de eventos familiares. La débil economía de la posguerra hacía que Morenilla hiciese un servicio público: la gente se agolpaba para oír la radio por un altavoz que ponían en la fachada del local cuando emitían importantes partidos de fútbol, eventos de interés o la lotería de Navidad, cuyos premios se apuntaban en una pizarra en la pared junto al comercio. Cuántos clientes  recuerdan con añoranza aquéllos años en los que se alquilaban los famosos “pick-ups” y discos para los guateques de fin de semana…

Television fabricada cuatro años despu és de la primera emisión en España

En Morenilla han sido desde su origen precursores en distintos aspectos comerciales. En los 80´, ante la irrupción de las grandes superficies en España, se asociaron en la Unión de Comerciantes de Electrodomésticos -UCEL-, la primera central de compras creada por minoristas de electrodomésticos en Murcia. A principios de los 90´ hicieron las primeras instalaciones de energía solar fotovoltaica y mini eólica en la comarca. En el arranque del nuevo milenio abrieron el primer punto en la comarca de atención comercial al cliente de la mayor empresa eléctrica española.

No todo ha sido negocio en Morenilla, la empresa ha colaborado desinteresadamente en obras sociales, culturales y de las fiestas de Caravaca. La Emisora Parroquial fue testigo de ello o las colaboraciones con los damnificados por la gran riada de Valencia de 1957. La labor social siguió, por ejemplo, con la recogida de tapones solidarios para financiar tratamientos a niños con enfermedades graves, con el compromiso por la conservación de la naturaleza y el medio ambiente mediante el reciclaje de componentes contaminantes -pilas, lámparas y tubos fluorescentes- e incluso han participado en proyectos de ayuda a los refugiados saharauis de Tinduf (Argelia), o de distintos países de África ecuatorial y del Sahel, así como de poblados aislados en los Himalayas de India.

Bombillas y sus accesorios de la primera mitad del siglo XX

En Morenilla, empresa familiar de las más vetustas de la comarca, 75 años de historia han dado para muchas anécdotas en sus tiendas, como aquélla de un conocido albañil del pueblo que fue a devolver la radio que compró dos días antes porque no cantaba Juanito Valderrama… Para celebrar este largo recorrido profesional, exponen estos días una serie de aparatos antiguos en su comercio. Hacen un recorrido histórico que nos traslada desde los tiempos de la tecnología analógica hasta la digital. Una exposición llena de recuerdos en homenaje a sus clientes que con nostalgia se preguntarán si el tiempo pasado fue mejor.