FÉLIX MARTÍNEZ/Filósofo

Asociación Espacio de Alcoba

Puesto que en la vida no todo se encuentra en el pasado, en ocasiones tenemos que mirar también hacia el futuro. El futuro que no espera o bien a aquel al que queremos o deseamos llegar. En este contexto la filosofía tiene también algo que decir. Para esta ocasión traeré dos conceptos que quizá se hayan ido escurriendo por alguna que otra tertulia y que nos resultan un poco difícil establecer los límites de uno y de otro, así como poder entender exactamente qué es eso del transhumanismo y del posthumanismo.

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El transhumanismo es, a decir verdad, más una corriente que una doctrina ideológica como tal. Ni su campo ni los medios están excesivamente definidos, aunque su objetivo está bien claro: eliminar, de manera artificial, aspectos no deseados de la condición humana. Estos aspectos pueden ser la enfermedad, cualquier tipo de sufrimiento o padecimiento, así como -y esto es lo que más llama la atención- evitar la condición de mortalidad al ser humano. En efecto, los transhumanistas no consideran necesaria la condición de mortalidad, por lo que también es susceptible de ser eliminada. Aquellos defensores del transhumanismo consideran un deber moral mejorar las capacidades físicas y cognitivas del hombre mediante la tecnología y la técnica. El deber moral, por lo tanto, va de la mano del avance de la técnica. La idea que podamos tener cada uno de nosotros de un cíborg sería lo más parecido al ser humano que persiguen los transhumanistas. Aunque también podríamos ser mentes conectadas -o interconectadas, dependiendo que autor- a una máquina. Eso sí, lo malo es la aplicación o fecha de inicio de la implantación completa del transhumanismo. Siempre van retrasando ese momento. Hace unos años tenían la esperanza que para inicios del dos mil la técnica ya haría posible todo lo que creen imaginar. Mientras escribo estas líneas la esperanza para la entrada de las posibilidades del transhumanismo las tienen estimadas para la década de los cincuenta, sin embargo, es posible que mientras estáis leyendo esto hayan vuelto a retrasar la llegada.

De otra parte, nos encontramos con la teoría posthumanista. Mientras que el transhumanismo supondría una transformación, bajo una supuesta superación del hombre, para el posthumanista – que no se especifica muy bien si esta ser humano será artificial o natural-, este ser humano tendrá unas características muy superiores a la del actual: como pueden ser una longevidad que podría alcanzar hasta los 500 años, así como una capacidad intelectual el doble de la actual. Para otros autores, sin embargo, el posthumanismo sería una especie de superación del propio humanismo, el cual se podría considerar como medianamente en desuso desde el renacimiento, esto sería entendido como una humanidad aumentada (como el título del ensayo de Éric Sadin). Aunque es cierto que se sigue planteando como una relación entre lo humano y lo tecnológico para el surgimiento de un nuevo ser humano.

En otras ocasiones, el posthumanismo es considerado como una corriente filosófica del siglo XXI donde persigue intentar cuenta de qué es el ser el ser humano en la actualidad y cómo será en un futuro.

Ahora es hora de que ustedes os pongáis en marcha y valoréis vuestro propio futuro.  ¿Qué sois? ¿Transhumanistas o posthumanistas?