ANA BELÉN MARTÍNEZ MUÑOZ

Esta semana conversamos con Emilia Gil e Isabel Espín, las creadoras de una de las librerías más emblemáticas e interesantes del noroeste murciano, ubicada en Bullas. En las Nubes nace en 2015 como un espacio cultural en el que concurren una amplia librería y otra zona dedicada a talleres de lectura infantil, música, teatro, un club de lectura para adultos, presentaciones de libros, conciertos y cualquier actividad que tenga que ver con la creatividad y el arte.¿Cómo surge un lugar como En las Nubes?

Ambas estábamos en paro y empezamos a pensar qué podríamos hacer con nuestra vida. La librería no fue la primera idea que nos surgió. Pensamos en montar una especie de casa de juventud que tuviera talleres; presentamos los proyectos y nada. Teníamos la opción de montar una cafetería, pero no teníamos ni idea. Un día pasamos por el local en el que estamos, antes había una librería que se traspasaba. Fue al ver el cartel de traspaso cuando nos planteamos abrir una librería con espacios para talleres, club de lectura… y ya fue todo rodando. Nos encanta leer y queríamos que fuera librería, librería, o sea, que el libro fuera lo predominante.

¿Qué cualidades tiene que tener un librero/a?

Lo primero, el amor por los libros. Un amor incondicional por el arte y la cultura. Es un oficio que se va aprendiendo poco a poco. Nosotras empezamos desde cero. Lo más importante es transmitir el amor hacia la literatura. También la paciencia porque, aparte de que es un trabajo de cara al público, tienes que tener paciencia el día de las devoluciones. Como no lo vendemos todo, tenemos que devolver lo que no se vende. Es un día horrible porque hay verdaderas bellezas que se van de la librería. Es un trabajo con el que estás todo el día: si no estás con el cliente, estás con una devolución; haciendo un cartel; subiendo una foto… requiere tener tesón. Por otra parte, hemos creado una pequeña comunidad de clientes fieles, sabemos sus gustos y aprendemos mucho.

¿Cómo afectó a vuestra librería el estado de alarma?

 Entramos en un estado de shock. Fue muy triste, tuvimos que cerrar y pedir un préstamo porque, claro, un negocio cerrado: los pagos del alquiler y autónomo, los proveedores, las facturas que vencían…. hasta que salió la ayuda. Pasamos mucho miedo, no sabíamos qué iba a pasar.

¿Qué tal la reapertura con la «nueva normalidad»?

La gente nos apoyó mucho. De hecho, hemos vendido más libros. No sabemos si porque la gente lee más o hay más conciencia. Antes vendíamos más literatura infantil y ahora estamos vendiendo más al sector adulto. Parece que la gente se ha hartado de las pantallas. El salir menos invita más a la lectura. Estamos agradecidas por el apoyo de la gente y porque siga apostando por las pequeñas librerías.

¿Han cambiado los hábitos de los lectores desde que empezó la pandemia? ¿Se vende más algún género concreto?

Sí, hemos notado un incremento de la lectura. Se vende mucho thriller, mucha novela policíaca. Y luego un poco de ensayo, que es un género más específico para aquellos que buscan libros distintos. Los clientes vienen buscando los libros que más publicidad tienen. Los libros más desconocidos les cuesta más. Hay gente que se deja asesorar y otros que no. En el sector juvenil, hay más incremento del Manga, mientras que los más infantiles buscan el cómic.

En las nubes es un lugar de encuentro cultural en el que se llevan a cabo numerosas actividades creativas. ¿Están paralizadas dadas las circunstancias?

 Lo tenemos casi todo paralizarlo, salvo el club de lectura que lo hacemos online. Teníamos un taller de iniciación a la guitarra, un cuentacuentos los sábados con niños… pero subió el covid en Bullas y hasta que no baje no nos vamos a arriesgar.

Vuestra librería está especializada en literatura infantil y juvenil . ¿Se han quedado los cuentos clásicos un poco obsoletos frente a las nuevas propuestas editoriales del género?

Hay un dilema. Existe un movimiento que está en contra de los cuentos clásicos porque los considera muy duros. De hecho hay mucha censura en la literatura infantil sobre todo por sexistas. Es verdad que los referentes no son los adecuados, pero de ahí a censurar… Los cuentos clásicos tienen su simbolismo. Está bien mostrar el original y conocer otras versiones para que tengan un abanico amplio, pero no quitarlos. Hay demasiado control. Se mira mucho con lupa. Lo malo existe. No podemos ocultar a los niños que la maldad existe. Los niños no son tontos.

Una librería es una especie de farmacia a la que acudir en casos de «emergencia». ¿Qué libro recomendáis a alguien que se encuentre en cuarentena?

‘El infinito en un junco’, de Irene Vallejo. Aunque depende de cada persona. Si eres una persona muy nerviosa y no te puedes concentrar, podría comenzar por un libro de relatos como ‘Volar a casa’, de Daniel Monedero que es precioso. En esta época tan fuerte tiene que ser algo más light, más amable… Hay editoriales muy buenas como Anagrama, Impedimenta, Lumen… Nada de pandemia.