Francisco Fernández García

(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

Vamos en esta ocasión a recordar uno de los acontecimientos deportivos más célebres de cuantos han tenido lugar en nuestra ciudad; me refiero al partido de fútbol que disputaron el equipo local, que llevaba el nombre de Unión Deportiva Caravaqueña, y el prestigioso Madrid F. C., que no era otro que el Real Madrid, que desde la proclamación de la II República había suprimido la palabra Real de su apelativo para ser mas correcto políticamente. El partido se celebró con motivo de las fiestas patronales de 1933, concretamente el 3 de mayo en el campo de fútbol de nuestra población, que recibía el nombre de Stadium Caravaqueño, estando situado en una superficie entonces no urbanizada y que ahora comprende parte de las calles Almazarica, Juan Carlos I y Dos de mayo.

Publicidad del partido contra en Murcia F. C., 4 de mayo de 1933

Publicidad del partido contra en Murcia F. C., 4 de mayo de 1933

En las fiestas de esa época, especialmente en los días 2 y 3 de mayo, se realizaban los mismos actos que en la actualidad, pero su duración era mucho menor, por lo que los encargados de la organización de las fiestas programaban otro tipo de espectáculos para atraer y entretener tanto a los caravaqueños como a los visitantes que acudían a nuestra ciudad esos días. Generalmente eran espectáculos taurinos y deportivos, a los que había que sumar los teatrales que ofrecían los empresarios de las salas dedicadas a esta actividad. Así pues, para las fiestas de 1933 se programaron inicialmente tres de estos espectáculos: una novillada que tendría lugar el 2 mayo y dos partidos de fútbol, uno el día 1 de mayo entre el equipo local y el Orihuela F. C., y otro el 3 de mayo entre la U. D. Caravaqueña y el Murcia F. C.

A mediados de abril se tuvo noticia de que aprovechando la paralización de la liga nacional de fútbol por la celebración de un partido internacional entre las Selecciones de España y Yugoslavia, que por cierto terminó con el resultado de empate a un gol, el equipo del Madrid F. C., sin los internaciones naturalmente, había sido contratado para jugar en Elche dos partidos amistosos los días 30 de abril y 1 de mayo. Rápidamente se pusieron en contacto con la gerencia del club madrileño para que se desplazasen también a Caravaca el día 3 de mayo aprovechando el viaje que tenían que hacer a la población ilicitana. Tras firmarse el acuerdo, el partido contra el Murcia F. C. inicialmente previsto para esa fecha se trasladó al día siguiente, 4 de mayo. De modo que finalmente el programa festivo contó con tres partidos de fútbol y una novillada. Para poder atender los tres compromisos el equipo caravaqueño se reforzó con varios jugadores procedentes de diversos equipos de la región.

El primer partido se celebró el lunes 1 de mayo a las cuatro y media de la tarde, aunque he revisado la prensa regional de esas fechas no he encontrado el resultado del mismo, aunque si la alineación presentada por el equipo caravaqueño formada por Guillamón en la portería, y Vigueras, Carricos, Zorro, René, Martínez-Carrasco, Hoyos, Lucas, Villaplana, Castaño y Maico como jugadores de campo. El precio de las localidades fue de 75 céntimos la entrada general y las sillas y 50 ctms. la media entrada.

Al día siguiente, martes 2 de mayo, descanso deportivo y todo el mundo a los toros, festejo taurino con cuatro reses de don Sebastián Izquierdo de las Correderas (Jaén) para el valiente novillero Manuel González “Manolete” (nada que ver con el astro cordobés) y el caravaqueño Pedro Barrera. Se repetía de cartel de la novillada de feria del año anterior que había dejado muy satisfechos a todos los aficionados. El ganado, que tenía mucho nervio, impidió que los diestros se lucieran, aunque estos hicieron todo lo posible para complacer a la concurrencia. Manolete fue muy aplaudido en el primer novillo, siendo recompensado con una oreja. En su segundo fue cogido resultando con un puntazo al final de la región torácica y probable fractura de dos costillas. Pedro Barrera no tuvo suerte con los novillos de su lote, aunque triunfó con el que mató por el percance de su compañero cortándole las dos orejas.

Y así llegamos al gran día, el miércoles 3 de mayo. El famoso equipo del Madrid F. C., vigente campeón de liga (la temporada anterior 1931-32 había conseguido ganar por fin el título, siendo este el primero en esta modalidad de su historia) y líder de la presente, que acabaría también ganando, llegaba a Caravaca para jugar con la Unión Deportiva Caravaqueña. El partido adelantó el horario de comienzo a las cuatro menos cuarto «para dar lugar a las tradicionales procesiones», incrementándose el precio de las localidades que pasaron a costar 2’50 pesetas la general, 2 pts. las sillas y 1 pts. la media entrada. El partido resultó muy entretenido y disputado, venciendo finalmente el equipo madrileño, que alineó a Vidal, Quesada, Solá, Prats, Esparza, Gómez, Larramendi, Bestit, Samitier, Leoncito y Ateca, por dos goles a uno. El gol de equipo caravaqueño lo marcó Bolo, que comenzó el partido en el banquillo, ya que los titulares caravaqueños fueron los mismos que formaron frente al Orihuela y que ya se han referido anteriormente. El árbitro fue el colegiado murciano Juan Soriano. El partido fue todo un éxito deportivo y de público, que salió totalmente entusiasmado del mismo.

Finalmente, el jueves 4 se celebró el partido contra el Murcia, al que no le sentó nada bien el cambio de fecha puesto que de este modo tenían un día menos para descansar y preparar el importante encuentro que tenían que disputar el domingo. El partido fue muy competido resultando ganador el equipo murciano, también por dos goles a uno, marcándose los tres tantos en la primera parte. El equipo caravaqueño tuvo la oportunidad de empatar el partido en la segunda parte cuando el árbitro, señor Beviar, pitó un penalti contra el Murcia por una mano del jugador Calparsoro, pero el portero Elzo realizó una formidable parada. Como ya he referido anteriormente, la plantilla de la Unión Deportiva Caravaqueña se fortaleció con varios jugadores, lo que no fue muy visto por la prensa murciana: «El once local se presentó reforzado con elementos de otros equipos, hasta el punto de que actuó la siguiente línea delantera Hoyos-Lucas-Zamorita-Maico y Cano. De medio centro jugó René y en la defensa Villaplana». Por su parte el Murcia F. C. presentó «por primera vez en este campo, al tan solicitado jugador Sornichero», uno de sus fichajes estrella. Para este partido se bajó un poco los precios establecidos el día anterior, quedando finalmente en 1’50 pts. La entrada general, 1 pts. las sillas y 75 céntimos la media entrada.

Paralelamente a estos espectáculos mayores se realizó un campeonato local de fútbol para equipos de aficionados, jugándose la final también el día 4 en el Stadium Caravaqueño a la extraña hora de las dos del medio día. Los equipos que alcanzaron esta final fueron el Pavón F. C. y el Imperio F. C.