Francisco Fernández García

(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

Conocido es por todos que la primera proyección cinematográfica pública tuvo lugar en Paris a finales del año 1896 siendo los hermanos Lumiere los responsables de la misma, bueno de todos no ya que tuve un profesor que impartía clases de Historia genética del cine que sostenía que unos meses antes Max Skladanowski había realizado una en el Wintergarten de Berlín, pero esa es otra historia.

El caso es que en Caravaca la primera proyección cinematográfica que conocemos se produjo el 29 de junio de 1901 en el Teatro Thuillier. Lo más posible es que con anterioridad hubieran tenido lugar algunas otras, ya que era bastante habitual la presencia de este tipo de espectáculos en las barracas instaladas en las ferias, y de hecho si existen noticias de esta actividad en otras poblaciones cercanas, por lo tanto sería lógico pensar que también se hubieran producido en nuestra ciudad. Pero, en cualquier caso, la primera de que tenemos noticia fue esta de 1901 que fue ofrecida por los caravaqueños D. Genaro M. Egea (hermanos) y Compañía, quienes habían adquirido en París un proyector y las correspondientes películas. El éxito, tanto de público como artísitico, fue enorme, y así se señala en la crónica aparecida en el periódico local “El Siglo Nuevo” el día siguiente: “Los cuadros, que por su luz, por la fijeza de sus imágenes, y por sus novedades agradaron al público, que era bastante numeroso, y entre aplausos y aclamaciones tuvieron que repetirse algunos números”.

Tras el éxito obtenido en su presentación caravaqueña, la compañía se trasladó a la alicantina ciudad de Torrevieja donde permanecieron varios días ofreciendo sesiones con su “magnífico cinematógrafo”.

Además de su actividad como exhibidor cinematográfico, Genaro M. Egea fue el primer gran fotógrafo caravaqueño, dedicándose tanto a la realización de retratos como a la de paisajes y monumentos. En el periódico local “El Siglo Nuevo”, donde también colaboró publicando numerosas fotografías, correspondiente al 29 de junio de 1902 aparece la noticia de su gran logro al haber realizado una magnífica ampliación fotográfica, trabajo que según el redactor del periódico ponía “de relieve sus excepcionales condiciones para el arte que con tanto aprovechamiento cultiva”. Unos meses más tarde, el 21 de diciembre de 1902, el mismo semanario publicaba la puesta a la venta de varias colecciones de postales con vistas fotográficas de los principales monumentos caravaqueños realizadas por los fotógrafos Egea Hermanos, especificando que “dichas colecciones están muy bien hechas y son a precios económicos”. El establecimiento de estos fotógrafos estaba ubicado en el número 9 de la calle Ballesta.

El cartel que ilustra este artículo no se corresponde con la sesión referenciada, es un poco posterior pero es muy interesante ya que es el más antiguo de los conservados y muestra el contenido de estas sesiones, donde se proyectaban varias películas de corta duración con sus correspondientes intermedios musicales. Curiosamente es esta ocasión el proyector utilizado también era de fabricación francesa, en concreto de la conocida marca “Gaumont”.