Francisco Fernández García/(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

A pesar de los desafortunados cambios experimentados durante las últimas décadas en su entorno inmediato como consecuencia del desarrollo urbanístico, permitiéndose la edificación en parte de los terrenos colindantes, el Camino del Huerto continúa siendo uno de los lugares mas emblemáticos de Caravaca, utilizándose desde antiguo para esparcimiento y recreo de la población. Pero este paseo no ha sido siempre así, ya que originariamente era un camino de huerta que discurría junto al río de las Fuentes y a su mismo nivel, constituyendo las principales diferencias con el actual la anchura, que era bastante menor pues oscilaba entre 2 y 4 metros salvo en su parte final que era parecida a la actual; el nivel, que era el mismo del cauce del río, y finalmente el trazado, más sinuoso y con curvas mas pronunciadas ya que seguía el recorrido del río.

D. Juan San Martín, alcalde de Caravaca en 1935

D. Juan San Martín, alcalde de Caravaca en 1935

Su popularidad y uso generalizado por los vecinos fue causa de que, en fecha indeterminada, las autoridades municipales se planteasen su remodelación para hacerlo mas cómodo y ameno, mandándose realizar a tal efecto un plano que no se conserva en la actualidad pero que aparece mencionado en varias ocasiones en otros documentos municipales. Así pues, se desconoce cuanto tiempo transcurrió desde la elaboración del plano hasta que se decidiera materializarlo, pero el caso es que fue en 1935 cuando el entonces alcalde de Caravaca D. Juan San Martín Gutiérrez decidió retomar la idea y convertir en realidad el deseado proyecto, proponiendo en la sesión plenaria celebrada por el ayuntamiento de nuestra ciudad el 24 de agosto de 1935 encargar la redacción de un proyecto con el consiguiente presupuesto para la reforma y ampliación del Camino del Huerto al aparejador municipal D. Feliciano Sánchez Sánchez. La iniciativa fue aprobada, detallando que debía seguir un «plano obrante en el ayuntamiento»; comisionándose asimismo al aparejador para que trajese de Murcia «un nivel de anteojo para los trabajos de estudio de dicha obra», que, tras su utilización, fue devuelto el 7 de septiembre.

Sin esperar a que el proyecto estuviese totalmente concluido, el 14 de septiembre el alcalde presentó una moción exponiendo la necesidad de acometer inmediatamente la obra «ya que en la actualidad resulta insuficiente (el paseo) para esta población y con el fin de dotarla de un buen paseo para el mejor ornato de la misma», proponiendo para ello suplementar el crédito de una de las partidas consignadas en el presupuesto municipal de ese año. La proposición fue aprobada por unanimidad, volviendo a indicarse que la obra debía atenerse al plano preexistente y al proyecto solicitado que, en opinión de los que lo habían podido ver, «merece la aprobación del Concejo», autorizándose igualmente el suplemento de crédito «para llevar a cabo la obra, incluso el pago de las expropiaciones que precisa».

El proyecto se terminó el 19 de septiembre, y fue entregado ese mismo día en las dependencias municipales por su artífice, siendo presentado oficialmente para su conocimiento y aprobación en el pleno celebrado dos días mas tarde, informándose igualmente del presupuesto que ascendía a 10.804 pesetas, dividido en dos partidas: una de 4.983’25 pesetas para la ejecución material y otra de 5.821 pesetas para expropiar los terrenos necesarios para el ensanche, tomando como base para el cálculo el precio de 1 peseta el metro. Según consta en la memoria del proyecto, las obras consistían en «trazar una nueva alineación sin tener en cuenta las pequeñas desviaciones del río y si las grandes, dándole a toda su longitud, una anchura constante de ocho metros», rectificándose la línea de rasante rellenando «la caja del actual camino». En cuanto al «firme, se hará sencillamente sentando las tierras convenientemente mediante un cilindro de tracción animal y extendiendo después una capa de arena; pues teniendo en cuenta que el tránsito por este paseo estará prohibido a toda clase de caballerías y carruajes, el firme antedicho es suficiente, provisionalmente, para los paseantes».

El proyecto fue aprobado, abriéndose un periodo de 15 días de exposición pública para la presentación de alegaciones. Transcurrido este plazo y cumplido el trámite de su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia sin que se hubiese presentado ninguna alegación, el proyecto volvió al pleno para su aprobación definitiva, lo que sucedió el 26 de octubre «declarando de urgencia su ejecución, no solo por el embellecimiento que supone para la población, sino también como medida para remediar en parte el paro obrero», facultándose al alcalde para que llevase a cabo la expropiación de los terrenos según lo establecido en el Reglamento de Obras y Servicios Municipales.

Los trámites para la expropiación comenzaron de inmediato, dando cuenta el alcalde en la sesión plenaria celebrada el 9 de noviembre de las propuestas formuladas a los propietarios de los terrenos y de la contestación de algunos de ellos, la mayoría aceptando las condiciones ofrecidas, pero también hubo algunos que las rechazaron y otros que no contestaron, siendo estos casos resueltos por justiprecio según los dispuesto por la ley, lo que alargó este trámite algunos meses. Hay que señalar que el precio ofertado por el ayuntamiento era superior al valor de los terrenos, ya que quedaba a cuenta de los propietarios a la construcción del muro de contención que separaba sus respectivas propiedades del camino.

Las obras comenzaron el 18 de noviembre bajo la dirección del propio autor del proyecto, que rendía cuenta semanalmente ante el pleno de los jornales invertidos y de la compra de material, por lo que se conoce que se contrató a un elevado número de trabajadores para procurar ingresos al mayor número de familias posible, ya que la lucha contra el paro fue, como ya se ha dicho, uno de los ideales que impulsaron el proyecto. El periodo de mayor actividad tuvo lugar durante el mes de diciembre, ocupándose en la obra 77 trabajadores la primera semana, 70 la segunda y 50 la tercera. La abundancia de mano de obra aceleró enormemente la ejecución de las obras, de modo que el 14 de diciembre «en vista de hallarse muy avanzados los trabajos», se encargaron al picapedrero Alfonso García García «treinta asientos de piedra, ajustados a razón de cuarenta y cinco pesetas cada uno y con arreglo al modelo convenido con el señor Alcalde», que fueron entregados el 15 de febrero del año siguiente, procediéndose a su colocación durante la última semana del mes, siendo el encargado de ello Tomás Ortega Pérez, que cobró por su trabajo 15 pesetas.

El 21 de diciembre fue aprobado un modelo de muro diseñado también por el aparejador Sánchez Sánchez, «al cual podrían atenerse los dueños de los terrenos colindantes con el paseo, para el muro de contención de las mismas, al objeto de darle uniformidad y mejor ornato y embellecimiento». A pesar de lo agitado de la vida municipal en esos momentos, con cuatro alcaldes distintos durante los dos primeros meses de 1936, las obras continuaron sin interrupciones; por las anotaciones que se conservan parece ser que a principios de abril estaban casi concluidas, a falta de asentar el firme, para lo que se utilizó el «camión-cuba para riegos de este ayuntamiento» además del rodillo. Durante este mes el jardinero municipal Jorge Navarro Martínez se ocupó en plantar césped de la variedad «ray-gras ingles en el talud del paseo», es decir, en la pendiente entre el paseo y el río.

El 24 de abril D. Antonio Martínez Pérez obtuvo licencia para instalar durante los meses de verano dos casetas en el paseo, «en donde se hallaba el álamo blanco», para dar servicio de bar. Por su parte, el 22 de mayo, Dª. Gertrudis Martínez Robles, propietaria de El Molinico, edificio situado al final del camino, pidió autorización para construir «una tapia de piedra que partirá en línea recta desde la esquina del edificio del Molino, guardando con este la alineación y paralela al paseo del camino del huerto con el fin de evitar los arrastres de tierras y aguas de lluvia que discurren hacia el edificio, por estar el paseo a una altura mas elevada», nombrándose una comisión para dictaminar su conveniencia.

Las anotaciones relativas al pago de jornales concluyen el 28 de mayo, puntualizando que los correspondientes a los días 23 al 28 se refieren a labores de «garvillar la arena», por lo que hay que suponer que a lo largo del mes de junio la reforma del Camino del Huerto quedaría totalmente finalizada. La última anotación está fechada el 7 de junio y corresponde al pago de 98 pesetas a los canteros Juan Antonio González Reina y Alfonso García García por «cortar y labrar las piedras del paseo del Camino del Huerto para impedir el paso de carruajes por el mismo».