Francisco Fernández García
(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)
El 26 de enero de 1932 el ayuntamiento de Caravaca reunido en sesión ordinaria bajo la presidencia del alcalde D. Miguel de Luelmo Asensio acordó cambiar el nombre de algunas calles de la ciudad. Desde la proclamación de la II República varias habían sido las calles que sufrido un cambio en su denominación, titulándolas con el nombre de destacadas personalidades de ideología izquierdista y republicana. Así, entre otras, la Plaza del Arco pasó a denominarse de los capitanes Galán y García Hernández, la de Mayrena de José Ortega y Gasset, la Mayor de MarceLuis Nogueraslino Domingo, la Gran Vía de Blasco Ibáñez, la plaza del Hoyo de Álvaro Albornoz, la de Melgares de Gregorio Marañón o la calle Larga de Francisco Ferrer Guardia, etc.
Los nuevos cambios acordados este 26 de enero afectaban a las Calles del Concejo, Hoyo y Egido, que a partir de entonces pasaron a denominarse Alfonso García, Luís Nogueras y Salvador Seguí, respectivamente. En este último caso se siguió el criterio anteriormente aplicado en los cambios de nombres, pues el decidido para el Egido fue el del anarcosindicalista catalán Salvador Seguí, asesinado en 1923 porFr pistoleros a sueldo de la patronal.
En cuanto a los otros dos, se optó por rendir homenaje a dos notables caravaqueños, ambos músicos y ya desaparecidos. La calle del concejo, conocida popularmente como del teatro, recibió el nombre de Alfonso García, fundador de la Banda de Música de Caravaca y director de ella en varias ocasiones, este singular personaje fue también organista de la Parroquial de El Salvador y compuso varias obras, entre las que destacan una Misa y un Miserere. Murió en Caravaca en 1907 a los 75 años de edad.
La calle del Hoyo fue llamada de Luís Nogueras, un reputado músico y pianista que gozó de gran fama en la primera década del siglo XX, época en la que dio numerosos conciertos en las principales ciudades españolas y también otras del extranjero, como Lisboa y El Cairo, todos con gran éxito de crítica y público. Falleció en Valencia cuando apenas contaba 31 años de edad como consecuencia de una pulmonía, cuando se encontraba en la cumbre de su vida profesional.
Tras la guerra civil desaparecieron la casi totalidad de los nombres que se habían puesto en la época republicana, entre los pocos que se conservaron figuran los de estos músicos, cuyos nombres siguen en la actualidad denominando las referidas calles.