Francisco Fernández García

Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz

Como es sabido, la política española experimentó un gran cambio el 13 de septiembre de 1923 como consecuencia del golpe de estado protagonizado por el general Miguel Primo de Rivera, contando con el apoyo de los sectores conservadores, el ejército y la iglesia católica. Primo de Rivera concentró todo el poder del estado en un Directorio Militar presidido por el mismo, dando origen a importantes modificaciones en el gobierno de la nación, suspendiendo la Constitución de 1876, disolviendo el Gobierno y las Cortes y prohibiendo la libertad de prensa. Su gobierno, inspirado en el modelo fascista impuesto en Italia por Benito Mussolini, aunque más moderado, fue inicialmente bien aceptado ya que prometía la regeneración de la vida política, la restauración del orden y la desaparición del caciquismo. Sin embargo lo que realmente se produjo fue la persecución de los anarquistas, declarando ilegal la C.N.T., la casi desaparición de los partidos políticos excepto de “Unión Patriótica”, creado por el mismo y que tuvo un desarrollo y poder extraordinario, siendo su presidente en Caravaca Juan Ramón Godínez. El Directorio Militar dio paso en 1925 a un Directorio Civil, con la intención de Primo de Rivera de perpetuarse al frente del gobierno, aunque tras perder el apoyo del rey y de los altos mandos del ejército dimitió en enero de 1930, exiliándose a Paris donde falleció mes y medio mas tarde.

El golpe militar se produjo, como ya se ha dicho, el 13 de septiembre de 1923 y la noticia llegó a Caravaca inmediatamente causando la incertidumbre propia en la población. El ayuntamiento de nuestra ciudad, presidido desde marzo de ese año por el liberal-vasista José María Martínez Sánchez, celebró el día 15 una sesión ordinaria en la que se informó de la nueva situación política, acordando adherirse a ella en caso de que se consolidase: “Enterada la Corporación por los periódicos de Madrid del movimiento militar iniciado en Cataluña y secundado en otras regiones, en contra de la desastrosa gestión de los actuales gobiernos; movimiento evolutivo encaminado a sanear la gobernación del país, así expresado en el manifiesto dirigido a todos los españoles por el Excmo. Sr. Capitán General de Cataluña, D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, Marqués de Estella, se acordó por unanimidad que si este movimiento triunfa y forma nuevo Gobierno adherise a él, por entender que su programa es beneficioso para la Patria y responde a las libertades que España necesita”. No obstante, el 1 de octubre se celebró un pleno extraordinario presidido por el alférez de la Guardia Civil Santiago Márquez Martínez al que fueron convocados todos los concejales y los vocales de la Junta Municipal de Asociados; procediéndose, siguiendo las ordenes telegrafiadas por el Gobernador Civil de la Provincia, al cese de todos los miembros del ayuntamiento y a la elección de una nueva corporación: “este momento, cesan en sus cargos, y funciones, finalizando su cometido, todos los Concejales de este Ayuntamiento, que deberán ser sustituidos instantáneamente, por los vocales asociados de esta Junta Municipal, quienes les sustituirán en el mismo día”. Para designar al nuevo alcalde se realizó una votación entre los vocales de la junta asistentes al acto, resultando elegido José Buendía Ruiz de Sola, que curiosamente era el “mayor contribuyente de entre los presentes”.

Al año siguiente, el ayuntamiento decidió celebrar el primer aniversario de la llegada al poder de Primo de Rivera: “Con el fin de conmemorar la fecha del 13 de septiembre, de instauración del nuevo Régimen de Gobierno se acordó colocar en la fachada de la Casa Ayuntamiento una lapida con inscripción como tributo de recuerdo al insigne General D. Miguel Primo de Rivera y al que el próximo dia 13 de Septiembre, por la mañana, se cante un Te Deum en la Iglesia parroquial del Salvador, al que asistirá el Ayuntamiento en pleno y por la tarde se celebre el descubrimiento de la lapida y un concierto por la banda de música en el paseo de la Glorieta”. Sin embargo, por causas que desconocemos, el homenaje se pospuso 4 meses y medio, teniendo lugar finalmente el domingo 25 de enero de 1925, “coincidiendo con el que en Barcelona se le va a tributar”. El alcalde en estas fechas era Miguel José Martínez-Carrasco y García, que había sustituido a Buendía, pero al no poder asistir, ocupó la alcaldía accidentalmente Francisco Pozo, que sería nombrado alcalde en abril de este mismo año al dimitir el ayuntamiento en pleno a petición del Delegado Gubernativo. A Pozo le sustituyó en enero de 1927 Francisco Martínez-Carrasco García, que unos años antes había sido el líder de los fascistas caravaqueños y uno de los principales activistas de la Legión Cívico-Fascista de nuestra ciudad. Su carácter autoritario le llevó enfrentarse con gran parte de los concejales, lo que provocó el 2 de diciembre de 1927 su destitución gubernativa: “ante el manifiesto estado de intolerancia existente entre el Alcalde y los Concejales de este Ayuntamiento he decretado el cese de don Francisco Martínez-Carrasco García”. Su sustituto, y último alcalde de la época de Primo de Rivera, fue Antonio Jiménez Robles, al que advirtieron en su toma de posesión que “se debe dar sensación de disciplina y mantener el principio de autoridad, no tiránicamente sino con moderación”.

El programa del acto, de similares características al inicialmente previsto, se decidió en la sesión de la Comisión Municipal Permanente verificada el 16 de enero de 1925: “celebración de una misa en la parroquia del Salvador, con acompañamiento de orquesta; descubrimiento de la lápida conmemorativa y cantar un solemne Te Deum en la mencionada iglesia parroquial, ya para que estos actos se invite por la alcaldía a las autoridades locales, comunidades, asociaciones y entidades oficiales, asistiendo también el Ayuntamiento en Corporación”.

Los periódicos murcianos “El Liberal” y “La Verdad” publicaron sendas crónicas en sus ediciones de los días 28 y 29 de enero de 1925, respectivamente, permitiéndonos conocer detalladamente el desarrollo del acto, así como el texto de la lápida, que era el siguiente: “En conmemoración del 13 de Septiembre de 1923. La Ciudad de Caravaca tributa este recuerdo al insigne general don Miguel Primo de Rivera”. El homenaje estuvo presidido por el Delegado Gubernativo Darío Amandi Cortés, acompañado del alcalde accidental señor Pozo y del “excelentísimo ser ministro plenipotenciario de España en Praga, don Pedro Sebastián de Erice, que se encuentra en uso de licencia en esta ciudad”.

El programa comenzó a las 11 de la mañana con la concentración de las autoridades eclesiásticas, civiles y militares, invitados y público en general en la Plaza de la Constitución (Plaza del Arco) para dirigirse a la Parroquial, acompañados por la Banda de Tambores y Cornetas de la Stma. Cruz, donde se celebró una misa rezada “durante la cual  el sexteto del señor Rodríguez ejecutó inspirados trozos de música religiosa”. Terminada la ceremonia religiosa regresaron a la Plaza, donde el alcalde accidental descubrió la lápida a los acordes de la Marcha Real. A continuación, desde uno de los balcones del ayuntamiento, el señor Amandi se dirigió al “enorme gentío que llenaba la plaza” para explicar el motivo del homenaje “que no es otro que testimoniar al señor marqués de Estella el hondo agradecimiento que siente el pueblo español al que ha sido salvador de la Patria”. Seguidamente hizo uso de la palabra  el párroco arcipreste Tomás Hervás quien, entre aplausos, hizo una desmedida apología del homenajeado, comparando su figura con la del legendario don Pelayo: “La invasión del comunismo se extendía por nuestro suelo. Se necesitaba un hombre que pusiera coto a tanto desmán y apareció el valiente Primo de Rivera que pasará a la Historia con el sobrenombre de salvador de España”. Finalmente, también habló el señor Erice, “saludado con una cariñosa ovación”, quien tras, elogiar al homenajeado tuvo un recuerdo cariñoso para el monarca, “defendiéndole de los continuos ataques de sus adversarios”.

Tras los discursos, finalizados con los correspondientes “vivas a España, al rey, a la Santisima Cruz y a Primo de Rivera, los que fueron contestados con entusiasmo, siendo muy aplaudidos”, volvieron a la parroquial donde el referido párroco arcipreste “entono el Te Deum, que oficiaron la orquesta y voces de la parroquia interpretando magistralmente el del Maestro Ubeda”, dando por concluido el homenaje. La crónica publicada en “La Verdad” finalizaba realzando la importancia del homenaje, “que perdurará en el corazón de los hijos de este pueblo y se transmitirá a las generaciones venideras por medio de una lápida que conmemora una fecha en que los pechos españoles se abrieron a la fe y a la esperanza de los grandes destinos de una Patria grande, fuerte y redimida”. Nada más lejos de la realidad, la lápida fue retirada 6 años mas tarde con la proclamación de la II República, desconociéndose su contenido hasta el día de hoy.